+VIOLET+ Desperté desorientada, como si estuviera atrapada en medio de una densa niebla. Mi cabeza palpitaba, y cada latido me hacía querer enterrarme más en las sábanas, como si eso pudiera aplacar la migraña que se instalaba detrás de mis ojos. Me quejé en voz baja, llevándome una mano a la frente, esperando que el dolor se calmara, pero no tuve suerte. Todo era una mezcla de sensaciones confusas: la textura suave de las sábanas contra mi piel desnuda, el aire fresco del cuarto y el eco de la noche anterior, que apenas podía recordar. Fue entonces cuando escuché una voz masculina, grave y cargada de burla, interrumpiendo mi miseria. —Una aspirina y mucho líquido te quitarán cualquier malestar —la voz era baja, pero llena de esa arrogancia que ya reconocía. Abrí los ojos de golpe. Mi

