Hera. La luz se filtraba por las cortinas que se movían por la brisa suave del aire, abrí los ojos despacio, adaptándome a la claridad. Mire a mi lado, Hunter se encontraba boca abajo, con el cabello revuelto, sus pestañas descansaban sobre sus mejillas, se veía tan pacífico. Y recordé, esa última mañana juntos, antes de la tragedia. Estábamos de la misma manera, yo admirando su precioso rostro, y el ahí, sin darse cuenta. Estuvimos toda la noche follando, estoy segura que si salgo de esta habitación, las burlas por parte de los chicos no pararan. Hace al menos 3 horas que nos habíamos dormido, había caído rendida, perdí la cuenta después del 5 orgasmo, juro que de haber seguido me hubiera desmayado. El fuerte brazo tatuado de Hunter me apretó contra su cuerpo, metiendo en el huevo

