Hunter. Miro a mis niñas, jugar y correr en el jardín, sus risas y las sonrisas resplandeciendo en sus rostros. Es un curita para mis heridas. Para la culpa de ni haber estado para ellas en estos años. Y estaré eternamente agradecido con Dalilah, que me haya mantenido en sus vidas, aunque supuestamente estuviera muerto. —¡Papi!— miro a Ava mientras sostiene una mariposa. —Ten cuidado de no lastimarla, princesa— ella ríe en cuánto la mariposa vuela. No puedo evitar buscar las diferencias en ellas, pero es un instinto el que me dice quien es quien. De verdad que debió de ser difícil para Dalilah, criar a dos bebés. Idénticas. También, estaré agradecido con Dylan y West, por cuidarlas a las tres. Y aunque no quiera aceptarlo, con Dante. En su extraña manera de ayudar, lo hizo, y la
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