Seguimos conversando, me contó cómo fue todo su plan relacionado al viaje y la compañía de Diego, sabía absolutamente todo lo que yo hablaba de él, pues el conductor le comentaba todo lo que decía con Lucía mientras nos dirigíamos a la clínica y sentí vergüenza. Permanecimos desnudos en plena tarde, con la poca luz del sol que entraba a la habitación, lo sentí tan cercano a mí, como si hubiésemos habitado aquel lugar antes, y estuviéramos viviendo un momento más de una relación extensa. - ¿Lo has disfrutado? - Preguntó luego de que aclaráramos tantas dudas, me odié por siempre arruinar los momentos con mi falta de credibilidad y comportamiento de señora moralista, en verdad me había encantado pero mis inseguridades no me dejaban arriesgarme a más. - Por supuesto, amor ¿Puedo llamarte

