• CAPÍTULO XXIII •

2808 Palabras

Estaba tan sonrojada que incluso creí que mis mejillas expulsaban llamas de ellas.  Hugo nuevamente volvió a pegarse de mí juntando sus labios con los míos. Su lengua ni siquiera dudó en introducirse en mi boca logrando sacarme un nuevo jadeo, y éste aprovechó el momento para llevar su mano con aún unos levemente húmedos dedos a mi espalda para rápidamente desabrochar mi sostén y arrebarmelo quedando completamente desnuda.  Al instante, la posición de mi sostén fue tomada por sus manos, éstas se colocaron a mis costados mientras sus pulgares jugaban con mis duros pezones como si éstos fuesen botones. Estaban tan duros que incluso dolía un poco, pero sus leves caricias lograban alejar un poco la molestia y a su vez causar escalosfrios que hacían que mi espalda volviera a arquearse a tal p

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