Segunda Parte-23

2042 Palabras

Yo también me estaba volviendo paranoico. Cuando llegué a casa de Susana llamé al timbre y escuché sus pasos que se acercaban a la puerta. La imaginé espiando por la mirilla, temerosa de que frente a su puerta estuviesen los dos actores asesinos. Apreté el timbre de nuevo y me respondió el rumor de dos cerraduras abriéndose, luego el sonido de patas arrastrándose por el suelo. Finalmente, una Susana ojerosa apareció en la puerta entreabierta, me tomó del brazo y me arrastró al interior. La puerta estaba atrancada por una silla; adosada a ella, una estufa de butano de tamaño suficiente para apañar un polideportivo mediano reforzaba el peso. —No te preocupes por los dos tipos esos, les acabo de dar una paliza y ya no molestarán más —le dije a Susana. —¿De verdad? —No, mujer, no, ¿cómo v

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