Vanessa Thompson. Mi cuerpo está laxo, extremadamente relajado. Chase sigue estando arrodillado entre mis piernas, con su bulto rozando mi piel sensible, con sus manos ahora apoyadas sobre mis rodillas. Esas manos. Ese recuerdo. ¿Debería decirle que lo reconozco?, ¿pedirle una explicación? Ciertamente, ahora mismo no quiero hacer nada, más que cerrar los ojos y abandonarme a la tranquilidad de mis pensamientos. A mi mente en blanco, extasiada. —¿Satisfecha? —pregunta Chase, frotando sus pulgares en mis rodillas y en el principio de los muslos. Su voz es un ronroneo excitado y conforme. Medio sonrío, intento molestarlo con una mentira que nos haga interactuar un poco más, pero no tengo fuerzas. Él lo sabe, sabe que no puedo hablar de tan relajada que me siento. Sé que esa noche que

