19. Una chica fantástica

962 Palabras
—¡Lo hicimos! —dijeron Rusé Carmin y Chouette Blanche chocando los cinco luego de haber derrotado a un villano —Mi avecilla, ¿estás bien? —inquirió Rusé Carmin mirándola a los ojos— vi que pareces tener delicado ahí en el brazo. Chouette Blanche se tensó e inconscientemente se llevó una mano hacia el lugar donde tenía una nueva marca hecha por Matt. —No... solo me debí golpear con algo y, ya sabes... quizás me puse más torpe y lenta... —Claro que no, Chouette —la interrumpió él con una sonrisa— sigues siendo fantástica, la chica más maravillosa que he conocido. —Exageras, Rusé. Si realmente me conocieras, te quedarías decepcionado de mí —contestó ella. El chico se acercó más a ella y la tomó de las manos. —Estoy seguro de que eres igual de increíble sin el traje, mi avecilla. Sea quien seas, eres inteligente, valiente, bondadosa y hermosa. Que nadie te diga lo contrario. Chouette Blanche apretó los labios, y cerró los ojos con fuerza. Por alguna razón, sintió ganas de llorar. Rusé Carmin se acercó un poco más y juntó su frente con la de la chica. Ese simple contacto derrumbó a la chica alada, soltando las manos de su compañero para abrazarlo, escondiendo su rostro en el pecho del chico. Rusé Carmin se sorprendió un segundo y luego la abrazó de vuelta con suavidad, apoyando su mejilla en la coronilla de la peliazul. —Ya es tiempo —susurró Hibo en la mente de Gabrielle, avisando que pronto debían desfusionarse. —Gracias, Rusé —dijo ella deshaciendo el abrazo. —No me agradezcas. Es la verdad —contestó él ruborizándose. La chica le sonrió y se fue saltando hacia su hogar. (~~) Gabrielle y Matt se encontraban sentados en la escalera de la escuela, abrazados, comentando la película que habían visto días antes. —Matt, ¿Qué piensas de mí? —preguntó la peliazul de repente. —A qué te refieres. —Pues, sobre cómo soy yo. —Déjame pensar —dijo Matt guardando silencio unos segundos, analizándola con la mirada— bueno, creo que eres guapa, me haces feliz, me acompañas, no lo sé, nunca lo había pensado. Solo me gustas. Gabrielle esbozó una pequeña sonrisa. Bueno, ¿qué esperaba? ¿Que me dijera lo mismo que Rusé? Ese no es su estilo... aún así me quiere... y... yo también lo quiero... —Creo que... debo ir al baño —dijo Gabrielle poniéndose de pie. —Claro, aquí te espero, Gabi. La chica se dirigió al lavabo. Cuando ya estaba lista y se estaba lavando las manos, Irina entró con aire despreocupado. —Hola, Gabrielle —le dijo la morena sonriéndole— Ollivier preguntó por ti el viernes. —Hola, Irina. Sí, bueno... sabes que no pude ir —comentó la peliazul. —Amiga... ¿Qué te pasó en el labio? —dijo Irina acercándose al rostro de la chica, viendo la cicatriz en su boca. —Nada, nada. Me golpeé con una puerta. Ya sabes lo distraída que soy —mintió Gabrielle. Sin pedirle permiso, Irina la tomó de la mano y levantó la manga del jersey de su amiga, dejando a la vista moretones de varios colores. —No puede ser. André tenía razón. Esto te lo hizo Matt, ¿verdad? —exclamó Irina espantada. Gabrielle se soltó del agarre de su amiga y volvió a cubrirse el brazo. —No exageres. Solo no puede medir su fuerza y yo lo hago enojar a veces y... —Gabrielle, no —la interrumpió Irina— nadie debería hacerle esto a nadie, por mucha fuerza que tenga. ¿A caso tu padre, grande como es, alguna vez le ha hecho daño a tu mamá? ¡Claro que no! ¡Y a ti nadie debería hacerte daño! —Pero Irina, es mi novio, ¿Qué voy a hacer? —No lo sé, ¿Terminar? —dijo la morena secamente. —No puedo, Irina, le haría mucho daño. —No más del que él te ha hecho a ti —exclamó Irina, y luego agregó más calmada—. Eres demasiado buena, Gabrielle, pero no debes estar con alguien solo para no hacerle daño. Deben estar juntos porque se aman. ¿Lo amas, Gabrielle? —Yo... yo... —Y, ¿sabes qué? André está muy preocupado por ti. —Ya, pero él tiene a Natasha. —No, Gabrielle. Ellos ya no están juntos. André se dio cuenta de que en realidad no quería a Natasha tanto como ella a él y decidieron dejar de verse. Y tú tampoco deberías estar con alguien a quien no quieres lo suficiente. Y que claramente tampoco te quiere como mereces. —Irina... yo... no sé... —pero Gabrielle no pudo seguir hablando, pues las lágrimas anegaron sus ojos y no pudo evitar ponerse a llorar. Irina la abrazó con suavidad, acariciándole la espalda. —Yo estoy aquí para ti, Gabrielle. Siempre, no importa lo que necesites. Y André también. Y Ollivier, Julie, Rosemarie, Mylène, Florencia, Jean e incluso Iván ¿está bien? Todos te queremos mucho. Hagas lo que hagas, no te olvides de nosotros. Gabrielle asintió con la cabeza secándose las lágrimas con la mano. —Será mejor que me lave la cara. Debo verme fatal —dijo la peliazul mojándose el rostro. —Eres hermosa, amiga. No importa si estás llorando o riéndote. Eres maravillosa. "La chica más maravillosa que he conocido" Gabrielle se sorprendió al recordar las palabras de Rusé Carmin. —Gracias, Irina... extrañaba hablar contigo —se sinceró la chica. —Puedes hablar conmigo cuando quieras. Incluso aunque tenga que ser escondidas en el baño —rió Irina y agregó con ternura— soy tu mejor amiga, no olvides eso. Aunque no podamos vernos en mucho tiempo, siempre puedes contar conmigo. Gabrielle abrazó a su amiga. En ese instante sonó la campana para volver a clases. Irina salió del baño, mientras Gabrielle se miraba al espejo, mojándose nuevamente la cara para esconder las marcas de su llanto. Al llegar a su salón, no pudo evitar cruzar una mirada con André antes de sentarse en su lugar y por un segundo se dio cuenta de que el chico también se había ruborizado.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR