-¡Sorpresa!
Ollivier miró sorprendido cuando abrió la puerta de su casa y vio a sus amigos reunidos. Posó sus ojos turquesa en cada uno de los asistentes y esbozó una gran sonrisa.
—Chicos... no sé qué decir —dijo Ollivier pasando su mano por su cabello celeste.
—¡Te mereces esto y más, hermano! —contestó Julie abrazándolo.
Iván puso la música y la fiesta empezó. Cada uno se acercó a abrazar a Ollivier y entre todos comenzaron a preguntarle cómo le había ido, las novedades, si seguía tocando la guitarra. Mientras todos estaban riendo y conversando, André apartó un poco a Irina.
—¿Al final Gabrielle no vendrá? —preguntó el rubio.
—No —respondió la chica con tristeza— ni siquiera me dijo por qué.
—Bueno, me imagino que "alguien" no la dejó venir —comentó André con desdén.
—Oye, ¿y Natasha? —inquirió Irina.
—Pues... ya no nos vemos más. Nos dimos cuenta que no estábamos hechos para estar juntos —comentó el ojiverde levantando los hombros.
—Oh, bueno. Creo que ahora podrás concentrarte totalmente en Gabrielle —dijo Irina guiñándole un ojo, haciendo que André se ruborizara.
—Ey, chicos, que la fiesta es aquí —dijo Florencia llegando con un par de vasos para André e Irina. Ambos chicos le agradecieron y se unieron al grupo.
La fiesta duró varias horas, con todos riendo, conversando y bailando de tanto en tanto. Ya casi al final, Ollivier se acercó a André y se sentó junto a él, aprovechando que los demás estaban jugando en la mesa a las cartas.
—Ha sido una fiesta genial —dijo Ollivier sentándose junto a André en el sillón.
—Sí, aunque en realidad Julie y Rosemarie lo prepararon todo. Nosotros solo llegamos —rió André.
—Ya veo. Son una gran dupla. Me encanta verlas juntas, me hacen creer en el amor —respondió Ollivier estirándose en el sofá— ¿Y Gabrielle? Tenía ganas de verla también. ¿Sabes por qué no vino?
André suspiró y se mordió el labio antes de responder.
—Seguramente su novio no la dejó venir —comentó con un deje de desprecio.
—Vaya, veo que alguien por aquí está celoso.
—Yo, n...no es, digo, en realidad, pues...
—Ey, no te preocupes. Pero creo que llegaste tarde —se lamentó Ollivier— hace tanto tiempo que Gabrielle está enamorada de ti, y tú te fijas en ella cuando ya está con otro.
—¡¿Qué?! —exclamó André, sorprendido— ¿Yo le gustaba a Gabrielle? ¿Me estás bromeando?
—Dios, André, siempre pensé que eras más avispado —respondió Ollivier desordenándole el cabello al rubio— hasta un ciego se habría dado cuenta.
—No puede ser... —susurró André tapándose la cara con las manos.
Si me hubiera dado cuenta... podríamos estar juntos, podría estar haciéndola feliz en este mismo momento. André y Gabrielle, Chouette Blanche y Rusé Carmin. Pero no, está atrapada con ese imbécil porque yo fui un idiota.
—Hey, André. Así es la vida...
—Es que es peor, Ollivier —dijo el chico destapándose el rostro y mirando a su amigo a los ojos— el novio de Gabrielle es lo peor que le pudo haber pasado, y no lo digo porque esté celoso, te lo prometo.
—¿A qué te refieres?
—Ese... idiota... es muy violento con Gabrielle. Le agarra los brazos muy fuerte, le hace moretones, le grita, he visto como la empuja y la hiere, sin importarle cómo queda ella. Y al otro día, siguen igual de juntos en la escuela. Además no la deja juntarse con nosotros, ni siquiera con Irina. Y hace tanto tiempo que no la veo reír...
—Rayos. De verdad no entiendo cómo Gabrielle se deja hacer todo eso y lo pasa por alto, si ella es inteligente —dijo Ollivier con tristeza.
—Y no sé cómo ayudarla. Cada vez que le insinuaba algo, ella se ponía a defender a ese troglodita. Y ahora ya ni siquiera me habla.
Ollivier se rascó la cabeza, suspirando. Entonces, Irina llegó y se sentó en la mesa de centro frente a ellos.
—¿Están hablando de lo que creo? —preguntó mirando a André significativamente, a lo que el chico asintió con la cabeza— Yo también estoy muy preocupada por Gabrielle. Siempre que la llamo está Matt con ella y escucha lo que le digo. Casi no me contesta por w******p y en el colegio pasa todos los recreos con él. Necesito decirle que cuenta conmigo, que ese tipo no es para ella. Pero no sé cómo...
—Lo tengo —interrumpió Ollivier— supongo que al baño va sola, ¿no? Ahí puedes hablar con ella, Irina, sin que el otro se entere.
—Claro... cómo no lo había pensado —dijo la morena negando con la cabeza.
—Probablemente Gabrielle te va a negar que el chico la maltrata —continuó Ollivier— pero debes poner la idea en su cabeza y, por supuesto, decirle que todos estamos con ella y la queremos.
—Recuérdale que es talentosa e inteligente —agregó André— Estuve leyendo que antes del maltrato físico, los tipos suelen mellar la autoconfianza de sus parejas y así ellas se sientan culpables de todo lo que les pasa.
—Claro, recordarle que es una chica maravillosa y amada. Ay, tengo unas ganas de simplemente romperle la nariz al idiota de Matt y que se aleje de muestra Gabrielle —rezongó Irina.
—Lo mismo digo —dijeron Ollivier y André al tiempo.
Los tres siguieron planeando qué debía decirle Irina a la peliazul, mientras André pensaba reforzar esas ideas a Chouette Blanche.