—Irina, ¿tienes un minuto?
Al día siguiente, antes de que empezaran las clases, André buscó a la morena para que lo ayudara con el asunto de Gabrielle. La chica estaba leyendo en un banquillo y levantó la vista al oír la voz de su amigo.
—Claro, ¿Qué pasa, André?
—Es sobre Gabrielle. Tengo la enorme sospecha de que Matt la maltrata —soltó el rubio sin rodeos.
Irina abrió mucho los ojos y se tapó la boca con las manos.
—¿Estás seguro?
—Las pruebas son claras. Siempre tiene moretones en los brazos. Pero no solo eso, ¿no te has dado cuenta que ya no sale con ninguna de ustedes? ¿O que casi no sonríe? Y ella era muy risueña. Además, dejó la composición musical porque ese tipo le dijo que era una pérdida de tiempo.
—Maldición, yo sabía que era una relación extraña, pero jamás pensé que sería tan terrible —dijo Irina con pesar.
—Debes hablar con ella o algo. A mí no me va a escuchar, y cuando he intentado decirle algo, siempre defiende a ese bastardo y se enoja conmigo.
La campana de inicio de clases interrumpió la conversación.
—Gracias, André —dijo Irina— ya veré que puedo hacer y te cuento.
André asintió con la cabeza y fue a su salón.
Al entrar, vio a Gabrielle y, a pesar de que la chica intentaba ocultar su rostro, se fijó que en el labio tenía un feo corte, marca del golpe del día anterior.
Ese maldito las va a pagar.
(~~)
Esa tarde, un villano volvió a hacer estragos en la ciudad. Cuando Chouette Blanche llegó, Rusé Carmin ya estaba peleando contra el rival. Lucharon sincronizados y lograron sacarle la perla negra y destruirla.
Cuando chocaron los cinco como siempre, Rusé Carmin se fijó en el rostro de Chouette Blanche.
—¿Qué tienes ahí, mi avecilla? —dijo el chico señalándole una herida en su labio.
—Nada, me... golpeé en casa con un mueble —respondió la chica con despreocupación.
Rusé Carmin se acercó un poco más y, con cuidado, le tomó uno de los brazos, por sobre la muñeca, haciendo que la chica hiciera una mueca de dolor y lo retirara de inmediato.
No puede ser.
—Ya me tengo que ir, zorrito —dijo Chouette Blanche, yéndose volando con prisa, dejándolo solo con sus confusos pensamientos.
La moteada entró a un callejón y deshizo su transformación, saliendo como la simple Gabrielle. Caminó un poco hacia el centro comercial donde la esperaba Matt. Lo saludó con un beso y se encaminaron al cine.
Unos minutos antes de entrar, Gabrielle recibió una llamada de Irina.
—Irina, cómo estás —dijo Gabrielle al contestar.
—Muy bien, amiga, ¿y tú?
—Todo bien.
—Me alegro. Oye, Ollivier regresa a Paris y Julie le está organizando una fiesta de bienvenida el viernes, ¿te anotas?
—¿Ollivier regresa a Paris? ¡Genial! —exclamó Gabrielle entusiasmada, hasta que vio el ceño fruncido de su novio— pero... no sé si pueda el viernes. Yo te aviso, ¿bueno?
—Está bien, amiga, pero intenta ir. A Ollivier le encantará verte... y también a todos nosotros—dijo la morena.
—Ajá. Bueno Irina, te corto, que voy a entrar al cine con Matt. Nos vemos.
—Ya. Cuídate. Que estés bien —se despidió Irina.
Gabrielle cortó la llamada y miró a su novio.
—¿Quién es ese Ollivier por el que te pones tan contenta? —comentó él con interés.
—Es el hermano de Julie que se fue a estudiar a Londres hace un año. Me cae muy bien y el viernes vuelve y le harán una celebración —explicó Gabrielle.
—Y supongo que quieres ir —dijo el chico.
—Me encantaría.
—¿Y quién más irá?
—Pues Julie, obviamente, y Rosemarie. Supongo que Mylène, Iván, Irina, Jean, André...
—Creo que no deberías ir —la interrumpió— además, ese viernes estará en el cumpleaños de mi madre ¿recuerdas? Y no podría acompañarte. Y sabes que no me gusta que salgas sola.
—Tienes razón. Creo que podré ver a Ollivier en otro momento.
—Claro. Ahora vamos que nos perdemos el inicio de la película.
Gabrielle asintió con la cabeza y entraron a la sala.
(~~)
—Es Gabrielle —masculló André con las manos en la cabeza— todo este tiempo fue Gabrielle.
—Vaya, creí que jamás te darías cuenta —comentó Ren, quien cerró la boca de inmediato.
—¿Tú lo sabías? —exclamó André mirándolo.
—Claro que sí, pero sabes que no podía decirte nada, incluso aunque quisiera.
André se acostó boca arriba sobre su cama tapándose la cara con las manos.
—Todos estos años estuve enamorado de Gabrielle y no me di cuenta. Soy un estúpido. Si lo hubiera sabido... si le hubiese dicho lo que sentía, quizás esto no habría pasado. Quizás no estaría con ese imbécil —se lamentó.
—¿Y no te molesta que Chouette Blanche sea simplemente Gabrielle? —inquirió Ren.
—Al contrario. Gabrielle es una persona maravillosa, y que sea Chouette Blanche la hace aún más perfecta. Si no hubiese estado tan cegado por mi avecilla, probablemente me hubiera fijado en ella...
—Pero como Rusé Carmin nunca te hizo caso —insistió el zorro— ¿Por qué con André sería diferente?
—No lo sé... porque no uso máscara y podíamos conocernos sin secretos. Y quizás hasta hubiera logrado que se olvidara del otro chico del que estaba enamorada y ahora estaríamos juntos y felices...
—Regresando al mundo real, qué vas a hacer para alejarla de su novio.
—Ya le pedí ayuda a Irina. Veremos qué hacer...
André fue interrumpido por su teléfono.
-¿Aló?
-Hola André, soy Irina —saludó la chica al otro lado de la línea— oye, este viernes llega Ollivier a Paris y Julie está preparando una bienvenida, ¿te gustaría ir?
—¡Por supuesto! Hace mucho que no vemos a Ollivier, será genial.
—Invité a Gabrielle, pero no sabe si vendrá... —comentó Irina con tristeza— de todos modos, allí podremos ver qué hacer con ella para convencerla de que salga de esa relación tóxica.
—Genial. Gabrielle tiene suerte de tener amigas como ustedes.
—Y de tenerte a ti también —rió la morena— ya, te corto. Nos vemos mañana en la escuela ¡adiós!
—Hasta mañana.
André cortó, sonriendo.
De seguro Ollivier sabrá cómo ayudarnos.