16. Confrontación

947 Palabras
Esa noche, André no pudo visitar a Gabrielle, ya que tuvo un ensayo de baile hasta casi la media noche bastante agotador. Al día siguiente, durante la escuela, el villano volvió a atacar, y esta vez Chouette Blanche sí apareció en escena. Ella y Rusé Carmin vencieron rápidamente al enemigo, y ella destruyó la perla. Estiró la mano para chocarla con la de su compañero, pero el chico la abrazó. —Creí que te había pasado algo malo —le dijo al soltarla—. Estuve muy preocupado. —No te preocupes, Rusé. Solo me sentí mal, pero ahora estoy bien —contestó ella con una pequeña sonrisa. —Me alegro, mi avecilla —sonrió Rusé Carmin. —Bueno, ya debo irme. ¡Nos vemos! Mientras Chouette Blanche se alejaba, Rusé Carmin suspiró. Definitivamente, sus sentimientos hacia la chica no habían menguado ni un poco. (~~) Gabrielle se encontraba acostada en su cama, viendo las r************* sin mucho interés hasta que unos golpes en la ventana llamaron su atención. Dirigió su mirada hacia allí, encontrándose con un par de grandes ojos verdes. Gabrielle sonrió y fue a abrir. —Buenas tardes, princesa —saludó Rusé Carmin entrando ágilmente. —Casi es de noche Rusé. ¿No has pensado que alguna vez podrías pillarme cambiándome de ropa? —dijo Gabrielle, haciendo que el chico se ruborizara. —No pensé en eso... —contestó el chico alarmado— si te incomoda que venga, solo dime, ya sabes, y puedo no volver más. —No, Rusé. Me gusta tu compañía. Solo lo decía porque siempre miras antes de entrar —sonrió Gabrielle— solo espero que no me estés espiando. —¡Claro que no! Quizás para la próxima solo golpee la ventana y esperaré a que abras, para no encontrarme con alguna sorpresa —rió Rusé Carmin. —Eres un caso, zorrito —dijo Gabrielle riendo. —Extrañaba mucho oírte reír —comentó Rusé Carmin. —¿De veras? Pero si casi siempre me haces reír... Quizás debas venir más a menudo —contestó la chica. —S... sí —Maldición, si digo cosas como esa, haré que sospeche de mí. Menos mal es distraída. —Ven, sentémonos —dijo Gabrielle yendo hacia su sillón, seguida por el chico. Ambos se sentaron y Gabrielle lo miró a los ojos— ¿Qué te trae hoy por aquí? —Quería contarte que... ¿recuerdas la chica con la que estaba saliendo? Bueno, decidimos dejar de vernos. Al final no pude quererla como se debe... ni pude olvidar a mi avecilla... A Gabrielle le dio un salto el corazón. ¿Sigue enamorado de mí? Pero casi no nos vemos ahora. Ay, pobre Rusé. —Guau... me sorprende... pero, ¿estás bien así? —Sí. Quiero decir, me siento más tranquilo sin tener que fingir todo el tiempo. Y en cuanto a Chouette Blanche, bueno... tendré que ver otra forma de olvidarla —dijo en voz baja encogiéndose de hombros, y luego puso un tono de voz más serio— pero en realidad venía aquí para algo diferente. Es sobre tu... novio. Gabrielle se sorprendió y abrió mucho los ojos. —Sí, ¿Qué pasa con Matt? —Mira, no quiero que me lo tomes a mal, pero... no creo que sea un buen chico para ti — dijo Rusé Carmin con firmeza. —Ni siquiera lo conoces —se defendió Gabrielle— ¿Qué te hace pensar eso? —Bueno, yo sé algunas cosas que... En ese momento golpearon la puerta, y Rusé, dando un salto, se escondió rápidamente tras la puerta del balcón. —Gabrielle, ¿con quién estabas hablando? —dijo Matt subiendo por la trampilla. Hablando del diablo... —Con nadie —respondió la chica poniéndose de pie de un salto. —Te escuché, Gabrielle. Pásame tu celular —exigió el pelinegro tomándola del brazo. —No Matt, en serio —forcejeó ella intentando soltarse de su agarre. —Si no me estás escondiendo nada entones pásamelo —insistió, zarandeándola más fuerte. —Oye, ya suéltala —exclamó Rusé Carmin saliendo de su escondite, sorprendiendo tanto a Matt como a Gabrielle. El pelinegro miró al chico y luego a su novia, y frunció el ceño con furia. —¿Así que te estabas viendo con este remedo de héroe? —le gritó a Gabrielle apretándole el brazo mucho más fuerte. —No, Matt, no es lo que crees. —Primero el Bonnet y ahora esto. Eres una perra... Rusé Carmin no aguantó que Matt tratara así a su amiga y se acercó de un salto, tomando a Matt por el cuello de la camisa. —Te dije que la soltaras —susurró. Matt lo miró con furia y lanzó a Gabrielle hacia la pared, haciendo que la chica se golpeara la boca y comenzara a sangrar. Rusé Carmin se distrajo un segundo al ver el estado de su amiga, tiempo que Matt aprovechó para darle un puñetazo en la cara. —Golpeas como un bebé —se burló Rusé Carmin devolviéndole el golpe. Cegado por la rabia, se tiró sobre él para partirle la cara. —¡Rusé, no! —gritó Gabrielle abalanzándose sobre él para evitar que le pegara nuevamente a su novio. —¡Pero Gabrielle, mira lo que te hizo! —Eso no te incumbe —respondió ella con tono frío— ahora suelta a mi novio y vete. —Pero... —¡Vete! Y no regreses más. Rusé Carmin fulminó a Matt con la mirada y lo soltó con brusquedad. Se dirigió hacia el balcón y dio un último vistazo a la pareja. —Gabrielle es demasiado buena para ti —masculló el chico, y agregó con tristeza— solo espero que no se dé cuenta demasiado tarde. Y dicho eso, Rusé Carmin dio un salto y se alejó. Gabrielle ayudó a Matt a ponerse de pie, y luego de limpiarse las heridas y ella pedirle perdón por haber estado con Rusé y jurándole que era la primera vez que venía y solo para ver algo puntual, Matt se tranquilizó. Y, para que la perdonara, Gabrielle volvió a dejar que tuviera sexo con ella, a pesar del dolor y las lágrimas posteriores.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR