*Mikeila*
No logró recordar el rostro de mis padres, su voz o su olor, ellos son una imagen borrosa de la poca infancia que tuve.
Tenía cinco años cuándo me tomaron, cuando me convirtieron en lo que soy.
Muchos piensan que fui salvada, que mi destino era terminar igual que toda mi r**a, exterminada, pero cuatrocientos años más tarde me he dado cuenta, que esto, esta vida que llevo es peor que la muerte, no tengo control sobre mí misma, no tengo libre albedrío, no tengo voz, no tengo voto, hoy puedo estar despierta, pero inconsciente, mientras que mañana puedo estar sumida en un sueño, que a la vez no es soñar, por qué lo puedo sentir, lo puedo escuchar todo a mi alrededor, las dos situaciones terminan en lo mismo, yo no tengo el control, los olores y las voces cambian, pero todo tiene un mismo fin, usarme.
Soy la Última Dragona, mi r**a fue disminuida a un solo m*****o, porque nos creimos Dioses, quisimos gobernar por sobre los demás y fallamos en querer hacerlo en paz.
Cada diez años cambió de dueño, fui poseída con la ayuda de Hechiceros, Inmortales y Elfos, usaron magia antigua que mi propia r**a les había enseñado para controlarme.
Crecí en la ignorancia, me tenían a oscuras, sin enseñarme más que lo necesario para su propio beneficio, pero no todos fueron así, muchos Reyes me dieron libertad, me enseñaron, me dieron paz.
Aunque en su gran mayoría solo veía en mi una forma de poder, un poder que los ayudaría a terminar guerras o comenzarlas, una manera de ser los amos y señores del mundo o al menos intentarlo .
Porque el Consejo no fue idiota, tomaron recaudos, todo aquel que fuera mi dueño sólo lo haría durante diez años, algunas reglas básicas fueron implementadas, entre ellas no sé puede terminar con una r**a, no se puede ordenar el asesinato de Reyes, el Consejo es intocable, más de dos Razas no pueden controlar a la Última Dragona a la vez.
Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que volé con libertad, no recuerdo la última vez que me intente acercar lo máximo que pude al sol.
Sé que el cambio se acerca, sé que me enviarán con una nueva r**a.
Lobos.
Cambiaformas, mitad humano mitad lobo, son seres salvajes que se guían por sus instintos animales, pero tienen algo que otras Razas cambiaformas no tienen.
Un lobo solitario muere, pero un lobo en medio de una manada es indestructible.
Su forma de gobierno es como cualquier otra, un líder, al que llaman Alfa, su compañera, a la que llaman Luna, esta es la guía espiritual y la que marca la sensibilidad emocional del Lobo, pero siempre la última palabra la tiene el Alfa.
Sus tierras están al norte, una manada principal y once manadas a su alrededor.
Me gustan los Lobos, tienen un olor particular, bosque y montaña a la vez, libertad en todo su esplendor.
Lastima que yo no pueda disfrutar de su libertad.
El viaje ha concluido, el vehículo en dónde me transportan se detuvo, siento la presencia de muchas personas, en su mayoría Lobos.
Las voces me llegan lejanas, de seguro me tienen en esa caja de cristal.
La odio.
Me debilita demasiado.
Me vuelvo a mover.
¿Cuánto tiempo ha pasado?
No importa, ya me dejaron quieta otra vez.
Al menos ya no estoy en la caja.
Una cama, debe ser eso, es suave y cómoda.
Lo mejor para la Última Dragona.
Un Lobo entró en la habitación, por su olor tan fuerte debe ser el Alfa.
Otros Lobos se acercan.
—Tu padre te aconsejo que no te precipitaras, espero que hagas caso de su consejo—habló una Loba, por su olor está ya es mayor, ¿una Luna?
La madre del Alfa quizás.
Una cachorra entro con ella, su olor no es particular, es extraño que la dejen acercarse a mi.
—¿Cómo se llama?—interrogó la cachorra acercándose a mi.
Los cachorros tienen un olor muy dulce, adorable, te llevan a querer protegerlos.
Los Lobos harían cualquier cosa por un solo cachorro.
—Ella no tiene nombre, pero podemos darle uno—habla el que debe ser el Alfa, su voz es poderosa, debe serlo para que todos los Lobos lo obedezcan.
La cachorra está muy cerca de él, sus olores se intensificaron un poco, alegría mezclada con amor.
¿Un nombre?
He tenido muchos nombres, tener uno no hace una diferencia, no me dejarán ser libre solo por tener uno.
—Mikeila, como la primera Luna de los Lobos—habló nuevamente la cachorra.
¿Mikeila?
La primera Luna de los Lobos tuvo tres hijos en su primer embarazo, falleció dandolos a luz, pero los Lobos la recuerdan como si hubiera vivido siglos solo porque fue la primera, la primera hija de la Diosa Luna, la guía espiritual de los Lobos.
—Entonces Mikeila es su nombre—habló el Alfa alejándose.
Se fueron.
¿Mikeila?
Me gusta mi nuevo nombre.
Una Loba entra a diario a la habitación, me limpia y asea lo que no he ensuciado, las ventanas están abiertas y una brisa fresca entra por ellas, agradezco el detalle.
La cachorra entro en la habitación, pero lo que más me sorprende es que traiga el pergamino con ella.
El Alfa es un idiota o mima demasiado a esta cachorra.
—Despierta—habla la cachorra.
Inmediatamente el pergamino me libera y sin control abro los ojos.
La cachorra de unos nueve o diez años me mira con una gran sonrisa, aunque huele a miedo también, en su mayoría está feliz.
—¿Mikeila, tú eres una Dragona?—pregunta la cachorra con rapidez.
—Si, lo soy—respondo sin poder evitarlo.
—Quiero verte, vuela muy alto y luego regresa aquí—dice pensando lo último como si se diera cuenta de su error.
Si la cachorra supiera que no es tan sencillo huir.
—No puedo transformarme aquí—digo con mucho esfuerzo.
—Allí, afuera—dice ella señalando el balcón.
Ya sin control me muevo hacia las puertas francesas que están abiertas completamente.
Bosque.
Los olores y los sonidos.
Disfruto al máximo el pequeño momento de libertad.
No me doy cuenta cuando la transformación sucede, estoy a varios metros del suelo ya.
Aunque lo intento no hay mucho para disfrutar, no tardó en regresar al balcon, dónde me regreso a forma humana.
El Alfa está ahí, su olor me gusta, nunca había sentido ese olor antes.
—¿Ha quedado satisfecha Princesa?—hablo sin control dirigiéndome a la cachorra que tiene un poco de miedo, su olor me lo indica.
El Alfa cambia su expresión.
¿Sorprendido o excitado?
Ambas por su olor.
Otro más que no le alcanzara con usarme para la guerra.
Otro más que quiere poseer en más de un sentido a la Última Dragona.