Es medio día, cepillo mi cabello y observo fijamente las afueras del hospital. El sonido de la puerta siendo abierta me lleva a voltear y sonrió cuando observo a la tía Rebeca. Tengo entendido que Madelia tuvo que ir a su trabajo y mi hermano se fue a casa a descansar, lo que no entiendo es porque no he visto a mamá y papá desde que desperté. Bajo de la cama, acomodo mi blusa y guardo mis pocas pertenencias. – ¿Lista? –asiento. –Bien, vamos para que llegues al apartamento y puedas salir de este lugar. – ¿Apartamento? –Si mi amor, donde vives con Samuel –toma mi pequeño bolso, da dos pasos y nota que no avanzo. – ¿Nuria? –No, no quiero ir para allá –alza sus cejas en sorpresa. –Quiero ir a casa de mamá, por favor. Y en silencio paso a su lado, ambas tomamos el camino fuera del hospita

