Chapter 5

1478 Palabras
El delicioso aroma de café despertó a Trev. Luego sintió la suave piel de un gato contra su cuello, que estaba en un ángulo incómodo. Obligó sus cansados párpados a abrirse para ver la luz del día y gimió. El gato siseó y se marchó bruscamente, dejando su piel fría. —Mayhem, eso no era necesario. —La voz de Rosie era baja y venía de la cocina. Trev se estiró, abrió los ojos por completo y se levantó. El sofá no era lo suficientemente largo para que él pudiera acomodar su estatura pero se sintió agradecido por tener un lugar donde descansar cuando llegó a la casa hacía unas pocas horas. —Cariño, ve a darte una ducha y a cambiarte de ropa. Yo prepararé algo para el desayuno. —Rosie salió de la cocina. —¿A qué hora llegaste? —A las tres, algo pasadas. —Trev se enderezó y gruñó de nuevo. —Me estoy poniendo viejo, Mamá. Ella rió y se alejó en su silla de ruedas. —Deja las cobijas allí, yo me encargo. Él no haría eso así que las dobló y guardó en el gabinete del pasillo. Su ropa estaba en la habitación y la puerta estaba cerrada. Primero ayudaría a su madre. Rosie estaba echando los huevos en una taza. —Charlie está vistiéndose en mi habitación. Usó mi ducha para que puedas entrar en tu habitación. —Muy lindo de su parte. De ambas. Enseguida regreso. La ducha alivió sus dolores musculares por haber estado bajo la lluvia y el frío durante tanto tiempo, y por ayudar a mover las vigas para asegurar el edificio. Su corazón se sentía pesado y todavía olía a humo incluso vestido con ropa limpia. Observó su reflejo mientras se secaba el vapor del espejo, no lo sorprendía las huellas del agotamiento en su rostro. Era por más que por alejarse unos días debido al juicio. Todo lo que quería era subir a su cama y apoyar la cabeza sobre la almohada. Ocultarse del día que le esperaba y lo que había visto en la noche. Pero tenía demasiadas cosas que hacer. Charlotte y Rosie estaban ahora en la cocina. Las observó por un momento mientras preparaban el desayuno juntas y su corazón se alegró. Esta era la razón por la que hacía su trabajo. Para que las personas buenas estuvieran a salvo. O al menos intentarlo. Charlotte levantó la mirada y su sonrisa fue suficiente para que él quisiera hincarse sobre una rodilla y proponerle matrimonio. «Cásate conmigo. Vive conmigo para poder protegerte por siempre. Él abrió sus brazos y ella se acurrucó contra su pecho por un momento. —Me alegra que estés de vuelta. —Retrocedió para mirarlo, los ojos buscaban en los suyos. —Desayuno y café. Luego nos cuentas las cosas. —Charlotte lo besó en la barbilla, haciéndolo sonreír. Ella no era baja de estatura pero a menos que se pusiera de puntillas no podía alcanzar sus labios. Él ayudó a llevar las tazas de humeante café hasta la mesa que estaba preparada para el desayuno con huevos, tocino, papas, hongos champiñones y tostadas. Su estómago rugía. Su última comida había sido un sándwich para el almuerzo del día anterior y lo comió muy rápido entre las sesiones del juicio. Los tres comieron en silencio durante algunos minutos. Trev notó un par de veces que Charlotte y su madre lo observaban como si esperaran una respuesta. Necesitaba comida y sabía que una vez que comenzara a hablar, su desayuno probablemente habría terminado. Así que sonrió y terminó su deliciosa comida. Cuando su taza de café estaba medio vacía, organizó sus ideas. —Deliciosa comida. Gracias a ambas. —Es un placer, cariño. Estábamos preocupadas por ti anoche allá afuera en la lluvia. —Es parte del trabajo, Mamá. No hay mucho que decir. —Sorbió un poco más de café. —¿La librería está bien? —preguntó Charlotte. —Sí. Apagaron el incendio antes de que pudiera extenderse. Rosie se inclinó hacia adelante. —¿Entonces no resultó afectada ninguna otra tienda? —Solo la agencia de bienes raíces. Aparte del humo restante y cierto daño por agua en la tienda de al lado. —Trev bajó su taza y suspiró. —Lamento decirles que se descubrió un cuerpo dentro de la tienda. Gracias a una pronta respuesta del Departamento de Bomberos, el fuego no había alcanzado el cuerpo. —¿Murió por inhalación de humo? ¿Quién era? —Mamá, no tenemos causa de la muerte hasta que el forense haga lo suyo. Pero lo dudo. La víctima tenía una herida de bala. Charlotte estaba en silencio. ¿Acaso su mente detectivesca ya se estaba activando, o al igual que él, pensaba que ya habían tenido suficientes crímenes violentos en el pueblo? Esperaba que fuera lo segundo. —No era… verás, Trev. Lewis se reunió anoche con Cecil para poner en venta su casa y nos contó que Cecil regresaría a la oficina para completar el papeleo…—La voz de Rosie se desvaneció y él apoyó una mano sobre la suya. —Lamento decir que sí era Cecil. Su familia ya ha sido informada y pronto será formalmente identificado. Me gustaría hablar con Lewis sobre la reunión. Para tener una idea de la hora. —Empujó su silla hacia atrás, listo para levantarse. —Lamento que ambas tuvieran una impresión tan grande anoche. Lamento no haber llegado antes. —Trevor, nosotras estábamos bien, gracias. Él sonrió ante la voz firme de Charlotte. —No tengo dudas al respecto. ¿Cuándo te gustaría ir y ver que todo esté bien? Se levantó en un segundo. —Ahora sería un buen momento. —Vayan ustedes dos y yo iré luego. En realidad, mejor cerremos la tienda por el día de hoy, Charlie. Parece mal hacer negocios luego de lo ocurrido. ¿Podrías colocar un aviso en la puerta? Tal vez yo visite a Lewis. —Rosie recogió los platos. —Con gusto te espero y te llevo a casa de Lewis. —Trev ayudó a recoger la mesa y las siguió a ella y Charlotte, cuyas manos también estaban llenas. —Aunque la lluvia terminó temprano, el clima no es muy agradable allá afuera. —Voy a llamar para saber si está en la tienda y decidir si voy a conducir hasta allá o no. No tienes que preocuparte por mí, pero avísame según como estén las cosas. Trev había estacionado la patrulla en la entrada detrás del auto de Charlotte. —Solo mantente cerca detrás de mí y yo te acompañaré hasta la librería. No estoy seguro si la calle ya está abierta. Estaba abierta pero solo a un lado, con el camión de bomberos todavía estacionado fuera de la tienda quemada y con un oficial uniformado dirigiendo el tráfico. Trev estacionó cerca de la librería y se reunió con Charlotte en su auto una vez que tomó la entrada. Su rostro estaba tenso. Trev tomó su mano y esperó a que ella lo mirara. Cuando lo hizo, había preguntas en su mirada. —Sé que probablemente te estés preguntando quién es el culpable pero este crimen es el único que tiene algo de sentido. —Yo no… en realidad. —Sus labios se agitaron. —Todavía no. Pero quienquiera que hiciera esto fue d*********o en medio de un robo por el pobre Cecil y lo mató para que hiciera silencio, o fue un asesinato a sangre fría y el incendio fue intencional para cubrir las evidencias. De todas formas, ¿cuál residente de Kingfisher Falls está detrás de este asesinato? «¿Y se supone que no estás haciendo de detective? Era difícil no sonreír pero Trev se las arregló. Charlotte no podía evitarlo y aunque se había metido en algunos problemas por su curiosidad, también veía evidencias donde nadie más lo hacía. —Déjame ir a hacer mi trabajo por un rato y luego hablaremos sobre eso. Necesito saber más para avanzar y tú, mi cielo, debes asegurarte de que la tienda y el apartamento estén ilesos. ¿A menos que quieras que vaya contigo? Charlotte apretó los labios pero sacudió la cabeza. Trev ansiaba tomarla en sus brazos y borrar sus preocupaciones con besos pero eso tendría que esperar. —Supongo que puedo alejarme, ¿te gustaría reunirte conmigo para almorzar? Tal vez en el café, desde donde puedo ver cómo van las cosas. ¿Y podrás avisarme cómo está Mamá? Estoy un poco preocupado por ella. —Lo haré. Y sí para el almuerzo. Anda y sé un policía. —Beso primero. —No. Trabajo primero. Luego tal vez un beso. —Ella rió y se dirigió a la parte de atrás del edificio. Una brisa fría silbó a lo largo de la entrada y Trev cerró su chaqueta hasta arriba.
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