- Fernando - tuve que llamarlo, pues no había notado que estaba frente a él - ¿Tienes apetito? - - No, gracias - tomó la taza - Solo el café está bien - bebió un sorbo - Gracias, Amelia - - ¿Qué sucede? Siento que algo muy grave ocurrió - no pude contenerme. - Será mejor que te sientes, porque no será una charla sencilla - Obedecí y me senté frente a él. - Trataré de explicar todo de la forma más clara, pero ten paciencia conmigo, por favor - Bebió un poco más de café y luego de exhalar un suspiro, continuó: - Milena no ha estado bien de salud desde hace un tiempo. Hace meses ya. Yo creí que era el estrés por no poder concebir… A veces se quejaba de cansancio, náuseas, dolor de cabeza… Pensé que estaba débil. Cuando empezamos con las pruebas para la inseminación, sus exámenes d

