- Amelia - suavizó la voz - No te pediría algo así si las circunstancias no me obligaran a ello - - Lo sé - me aparté - Es obvio que tú jamás… Tú jamás te fijarías en alguien como yo – las palabras salieron de mis labios con un tono lleno de amargura, que no podía explicar. Me sentí avergonzada. Realmente el comentario estaba fuera de lugar. Traté de pasar a su lado, quería alejarme de él, pero me detuvo. - Amelia, no… Lo dije porque te respeto. Te respeto sobremanera - Sus palabras no me hicieron sentir mejor. Me cubrí el rostro, sin saber qué hacer. ¿Qué debía hacer? ¿Qué podía hacer? Me sentía contra la pared. No podía pensar… No podía encontrar una salida. ¿Valía la pena engañar a mi mejor amiga, a mi hermana de esa manera? Si algún día se enterara… Ella no lo soportaría

