Al día siguiente de recibir los resultados, Milena acudió a hacerse los exámenes. Arrojaron una anemia muy severa, pero no parecía cáncer, así que de inmediato inició un tratamiento agresivo para combatir la enfermedad. Eso me tranquilizó. Todo había funcionado. Todo estaba bien. Me demoré un par de días en darle la noticia a mi familia. Lo había comentado con mamá cuando Milena me propuso ser la madre subrogada y ella no había estado de acuerdo, sin embargo, le dejé claro que la decisión estaba tomada. - Amelia, hija. ¿Cómo estás? - se oía contenta y relajada al otro lado de la línea. - Estoy bien, mamá - respondí, aunque mi tono era más bien apagado - Solo quería comentarte que el procedimiento fue un éxito y estoy embarazada - Se hizo un silencio al otro lado de la línea. -

