28. La Oferta

1814 Palabras

Debo confesar que volver a mi casa me provocó algo de alivio. La habitación que tenía en la casa de los de la Cruz era prácticamente del tamaño de mi departamento, pero no me importaba. Nunca aspiré a una casa grande y lujosa. Al contrario, me sentía más cómoda así. El trabajo me hacía bien. Me mantenía con la mente ocupada y con mi título de abogada, esperaba que se presentara la oportunidad correcta para ubicarme en una plaza profesional. No visitaba a Milena con la frecuencia que ella quería, pero hablábamos varias veces a la semana y constantemente me enviaba fotografías de Jimena. Cada vez era más evidente el parecido con su padre y eso me daba un gran alivio. Habían pasado ya seis meses desde el nacimiento de la niña y esa mañana parecía ser otra cualquiera. El señor Torres s

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