A la mañana siguiente se despertaron temprano, desayunaron lo que encontraron y cuando vieron la hora, Mabel le indicó que debían de irse. Se levantó de la mesa el chico y les sonrió, les repitió el plan y dejó diagramas a Little T para que supieran operar los otros planes si este no lograba regresar, les recordó los puntos más importantes y les hizo otros planes para escapar en caso de ser necesario, una vez dicho eso se despidió de todos con un abrazo, todos lo recibieron gustoso, incluso Mateo que le alboroto el cabello y le recordó que rendirse no era una opción. Salieron del departamento y pidieron el elevador, esperaron unos minutos hasta que se escuchó la campanilla que indicaba que había llegado a su piso, los dos subieron, pero un grito los hizo detener la puerta. —¡Leo! — corrió

