NARRA NOAH El avión, en el que nos han trasladado desde Hawaii, aterriza en Portsmouth casi entrando a la noche. Aunque hemos viajado en el mismo avión y hemos estado frente a frente durante todo el viaje, no se nos ha permitido cruzar palabra alguna. De hecho, no se nos ha permitido cruzar palabra desde que nos sacaron de nuestra boda, y, desde entonces, no nos habíamos visto a la cara, sino, hasta que subimos al avión. Hemos viajado como si fuéramos los peores criminales del mundo, a pesar de que firmamos una declaración en la que nos comprometimos a cooperar con las autoridades. Esposados, con un grillete de seguridad en nuestros tobillos y, prácticamente con la boca amordazada, es como nos han traído. No pierden el tiempo, únicamente nos bajan del avión y somos trasladados a las

