NARRA KAI SPENCER Su estómago, que parece una enorme pelota de baloncesto a punto de explotar, choca contra mi abdomen, gracias a las potentes embestidas que le estoy dando. Gime con intensidad y sus manos se aferran a las sábanas de la enorme cama king, en tanto su espalda se arquea para controlar eso delicioso que su cuerpo está sintiendo en este preciso instante. Me encanta verla así: con su cabello, que ahora lleva un poco más arriba de los hombros, todo revuelto sobre la cama; con la piel perlada por el sudor que le provoca esta exquisita faena; con los ojos cerrados y los dientes mordiendo su labio inferior; y esta posición, de la cruz noruega, es perfecta para que mis ojos puedan deleitarse con esa postal. Durante estos 5 meses que han pasado, el embarazo no ha sido un problema p

