Al día siguiente de ocurrido esto, por la mañana temprano, José se levantó y le dijo a María, ―¡María despierta!, un ángel del ALTÍSIMO me ha hablado en sueños, y me ha dicho que tenemos que marcharnos a tierras extranjeras, pero que no tengamos miedo, pues nos tiene bien protegidos, ¡levanta que tenemos que ponernos en camino! Muchas cosas había allí y todo no podían llevarse, preguntó José a su voz, ―Dime, ¿qué tengo que recoger de todo esto? ―Coge el cayado y nada más, y ella que coja alguna cosa pequeña, comida, agua y nada más ―le contestó su voz. Así se hizo todo, José únicamente con el cayado con María encima del borriquillo y el niño encima de ella, marcharon los tres, sería el medio día cuando empezaron a andar. Los caminos tenían mucho tránsito, venían muchos soldados a cab

