Le doy pequeños besos en la espalda mientras ella se ata la tiras de la parte del bikini.
—Debemos irnos amor— Dice ella con la voz aún un poco agitada.
—Lo sé, lo sé—Le digo mientras escondo mi rostro en su cuello, y la abrazo por la cintura— Te amo.
—Yo también te amo, gracias por esperarme tanto— Gira un poco quedando en frente de mí y me da un dulce beso— ¿Mi vestido?— Me pregunta al separarse del beso, extiendo mi mano a mi lado izquierdo para tomarlo y dárselo.
Ella se levanta y se termina de vestir, yo ya tenía el short puestos, tan solo me coloco la camisa y me levanto abrazándola, ella solo sonríe.
—Mm estamos más romántico.
—Un poco— Admito.
Volteamos para tomar la manta y ella se cubre el rostro, su mejilla toman un tono carmesí, le doy un pequeño beso en la frente, tomo la manta y la doblo.
—Yo la llevo— Me dice ella apenada.
—Tranquila mi amor— Me agachó un poco dándole la espalda— Sube.
—No— Dice ella tratando de caminar y me observa—Está bien llévame— Sube a mi espalda y la ayudo.
—Comenzamos a acomodar y en algunas ocasiones me besaba el cuello— Así no llegaremos— Sonrió al decirle— Al llegar a la casa, te acompañare a un ginecólogo.
—Que, no amor que pena— Me dice sorprendida.
—Es necesario amor, te lo digo en serio debes llevar un control, sé que tu mamá te lo ha dicho —Le recuerdo— Aparte de las clases de biología.
—Está bien te lo prometo.
No decirnos nada más y llegamos hasta la fogata, había unas carpas armadas, habíamos quedado en dormir así, ayudo a bajar a mi pequeña princesa y ella sonríe al verme.
—¿Esa sonrisa?— Pregunto curioso.
—Feliz cumpleaños mi amor— Dice abrazándome— observé la hora camino acá— Sonríe y me da un pequeño beso.
Pero está vez no nos separamos por la falta de aire sino por gemidos y movimientos extraños de la carpa que sé su pone dónde debería estar ubicada la se marcó y Sammy, mía y yo solo reímos.
—Vamos a mi habitación— Dice ella y yo levanto una ceja y ella me pega juguetonamente en el hombro— No dije a eso, pero si se da— Dice mordiéndose el labio inferior y tan solo reímos antes su comentario.
—¿Crees que es seguro?
—Si las chicas estarán durmiendo acá, además si hay una no pasa nada, quiero dormir a tu lado en dos días nos regresamos.
—Mañana de seguro tenemos un castigo.
—Cuenta con eso— Digo cargándola de sorpresa, corro con ella hasta llegar al ascensor, la ayudo a bajar con cuidado y ella me mira con mala cara y luego ríe.
—Te amo Alex Jhonson.
—Si comienzo mi cumpleaños con esos te amo de la mujer más hermosa del mundo me puedo dar por completo Feliz.
—Que halagador salió mi novio.
—Te digo la verdad, eres lo más hermoso que tengo te lo he dicho, te lo he demostrado mi amor.
Las puertas del ascensor se abren, entramos a la habitación y no había nadie, mía busca dos toallas y me lanza una.
—Vamos a tomar un baño— Me levanto rápidamente y la abrazo por la cintura— ¿Juntos?
—Si no quieres no hay problema.
—No, estoy pensando en eso— Digo tomando las toallas, para luego cargarla al baño.
Cierro la puerta con el pie, para dejarla a parada en el suelo, ella le pasa seguro a la puerta, me quito la ropa completamente, ella me mira y sus mejillas se torna un color carmesí.
Entro en la ducha y la abro el grifo, comienza a caer el agua por mi cuerpo, siento como pasan unas manos por mi pecho mientras sonrió.
Doy vuelta, paso las manos por su cuello y la beso de una manera que necesitaba decirle lo que siento, de una manera poco romántica, me aparto y le beso lentamente el cuello, aún tenerlos torpeza, no solo muy hábiles en esto, pero nos gusta, mi dedo índice está en el medio de sus pechos, lo bajo lentamente hasta llegar a su intimidad, comienzo a masajear su clítoris.
—Alex— Dice ella tratando de mantener la calma.
Introduzco un dedo en su v****a y lo muevo en círculo, no soy muy experto en esto, ya lo he dicho, pero ver cómo si cuerpo reacciona a mi tacto, comienzo a lamer su pezón.
—Alex te necesito.
Sonrió al escucharla, saco mi dedo de su intimidad, lo llevo a mi boca y succionó el dedo ella cubre su rostro, paro mis manos por la cintura, para darle vuelta y su espalda desnuda queda en contra de la pared, tomo una de sus piernas, la subo al nivel de mi cintura, se muerde el labio inferior.
Tomo mi m*****o erecto con mi mano libre, y comienzo a rozar su intimidad, sus ojos se encierran.
—Oh Alex por favor— Me ruega.
Introduzco lentamente mi m*****o en su intimidad, ella coloca sus manos en mi hombro y comienza a clavada sus uñas, la beso mi lengua explora su boca, mi mano vuelve a subir a su pecho para masajearlo.
Comienzo a moverme en círculo lentamente, estar dentro de ella es una situación excitante, su piel.
El agua cae y recorrer nuestros cuerpos, escucho sus gemidos, comienzo a entrar y salir de ella rápidamente, sus manos tienen un rumbo en mi espalda clavándome sus uñas, sonrió antes sus gestos, sentirnos uno.
Con ayuda tomo su otra pierna y ella sube un poco mientras sus manos están en mi cuello.
—Oh si Alex, más rápido— Gime ella en mi oído— Ya voy a terminar.
Ambos acabamos, le muerdo lentamente el labio inferior, así que la bajo lentamente.
—¿Puedo extender mi cumpleaños?— Pregunto haciendo puchero.
—A penas lo terminamos de hacer ¿Y quieres más?— Sonrió— Gracias por hacerme sentir todo esto.
—Yo no puedo creer todo lo que ha pasado— Le doy un beso.
Nos terminamos de bañar entre besos y juegos, ella me ayuda a ponerme jabón en la espalda, al igual que yo a ella para aprovechar de tocarla un poco.
Salimos de la ducha y nos secamos con las toallas, baja la tapa del inodoro, ella envuelve su torso son la toalla, para sentarse tomo una toalla libre y la ayudo a secarle el cabello.
Ella mira mi m*****o y sonríe maliciosamente, tomo la toalla y la envuelvo en mi cintura, ella se levanta y abre la puerta con cuidado, podemos observar a Verónica dormida, tomo la ropa en el piso y salimos con cuidado.
—¿Qué quieres hacer?— Susurro.
Ella toma mi mano y me lleva a su cama, levanta las sábanas y entra en ella.
—¿Me vas a cuidar?— Asiento con la cabeza— Tengo frío entra y caliéntame para que no me dé gripe.
Río antes sus inventos, pero me acuesto a su lado, busco su celular y coloco la alarma a la 5 AM
—¿Por qué tan temprano?— Pregunta tiernamente.
—Amor, los profesores no nos pueden ver acá, así— Digo y pongo el celular en la mesita de noche.
—Tienes razón.
Ella me abraza, rápidamente el sueño nos invade, tengo mucha flojera de abrir los ojos, pero lo hago al escuchar la alarma.
—Me debo ir— Le digo a mi novia mientras aún está adormilada.
—Aún no.
—Amor ya está amaneciendo.
—No está amaneciendo amor, es el neón que pega, no está amaneciendo.
—No es el ruiseñor que canta sino la alondra— Le digo tiernamente.
—Un fragmento de Romeo y Julieta— Asiento — Cuánta satisfacción pudiste alcanzar anoche— Dice ella y me besa.
—Que tierno— Dice Verónica al levantarse— Son tan melosos.
—No estés celosa— Le dice mía.
Vero abre la puerta, pero rápidamente la cierra.
—Viene el profesor, esconderé de bajo de la cama— Nos sugiere ella.
Rápidamente me levanto y hago lo que ella dice, la puerta se abre.
—Empaquen el viaje terminar mañana tempranito, hoy tenemos reunión.
Es lo único que dice y se aleja sin decir nada más, al ella irse y con la ayuda de Verónica y Mía salgo de la habitación en toalla.
Llego a mi habitación y no hay nadie allí, así que aprovecho y me cambio rápidamente, mi celular comienza a sonar, así que lo busco y reviso la pantalla era un mensaje de w******p de mis suegros, acusándome que llegarán un día después del viaje de graduación.
Mensaje de w******p de mi suegro.
Regresamos un día después de su regreso ojito
Está bien, no hay problema.
Salgo de la habitacion y veo a los chicos en la piscina cada quien con su pareja, se ven algo tan tierno y lindo, mía se acerca a mí y sonríe tiernamente, al verlos los demás chicos Montgomery se levanta.
—Feliz cumpleaños señor Alex Jhonson— Grita.
—Felicidades— Dicen todos.
Entre abrazos y felicitaciones termino en el agua, ya que Andrade me lanza, la verdad es que tengo que admitir que tengo unos grandes amigos, pero sobre todo una gran mujer a mi lado, las cosas pudrieron ser que en mi pasado no funcionará, pero en este momento es todo lo contrario, estoy viendo la luz al final del túnel.
Mi cumpleaños fue un día tranquilo, entre mis amigos y mi novia, los profesores está vez no aceptaron nada que le dieran los chicos así que nos tocó dormí a cada uno en su cama.
Pero no solo el día paso rápido sino la noche, había amanecido y la semana libre si había acabados hoy llegaríamos a la realidad, comenzaría a buscar trabajó porque lo voy a necesitar.
El autobús nos lleva a la escuela, en esta ocasión nos toca pedir un taxi y lo hacemos, abrimos la puerta, entro las maletas.
—Por fin llegamos— Dice ella acostándose en el sofá.
—¿Estás cansada?— Pregunto mientras llevo la maleta a su cuarto.
—Si —Grita.
Dejo las maletas en sí cama y vuelvo a la sala, se había quedado dormida rápidamente, la verdad es que mía debería estar muy cansada, me quedo observando por unos instantes, me dirijo a la cocina y hago algo sencillo para comer.
Mi teléfono comienza a sonar es de un número desconocido, a la primera vez no contesto, pero sigue llamado así que al segundo llamado contesto.
—Hola.
—Buenas tardes, ¿Sr. Alex Jhonson?— Pregunta la otra persona que está en la otra línea.
—Si, ¿Qué desea?— Pregunto intrigado.
—Lo llamamos del hospital N.E
—¿Qué necesitan?
—Han llegado dos personas que sufrieron un accidente de tránsito.
—¿Dos?
—Si, en su contacto de emergencia estaba usted y su hija Mía Rinaldi.
—¿Cómo están?— Pregunto preocupado.
—Su situación es delicada, le recomendamos que con su hija vengan lo más rápido que puedas.
—Saldremos en camino para allá.
La verdad es que mi mundo se vino abajo veo a Mía dormida no sé cómo se lo diría, el mundo de mi pequeña se iba a derrumbar y tendría que decirle, no tendré idea de cómo hacerlo, cómo va a reaccionar su corazón con todo esto, me da mucho miedo.
La verdad es que la vida debe seguir suelen decirlo en situaciones así, pero no es algo que pueda decirle en este momento, siento que me falta el aire en estos momento siento que mi corazón se rompe en varios pedaso, tocó mi rostro y las lágrimas ya estaban allí.
Sin darme cuenta mía se había despertado y se acerca a mí.
—¿Estás bien?— Pregunta abrazándome— ¿Te paso algo?
—Volteo y la abrazo sin decirle nada por un rato— Mía— Es lo único que puedo decir ahora.
— Me preocupa, ¿Qué te pasa?— Pregunta como ella lo menciono preocupada.
—Cariño, tenemos que ir al hospital N.E.
—¿Por qué?— Pregunta intrigada— ¿Te sientes bien?
—Me acaban de llamar para decirme que tus padres tuvieron un accidente.
—No— Dice mirándome fijamente— No, dime qué es mentira.
—Mi amor— La voy a abrazar y ella se aleja un poco — Ven acá.
—Dime que es mentira, dime que no es cierto, ¿Cómo pasó todo esto? ¿Están bien?
—Mejor vamos.
Es lo único que le digo, ella toma su mochila y emprendemos un viaje que nos cambiará la vida.
Llame un taxi, mientras Mía buscaba algunas de sus pertenencias el tratar de decirle que mantenga la calma en estos momentos algo imposible.
El taxi llega sin decir nada más emprendemos el viaje al hospital, ella jugaba con sus manos nerviosas, extiendo la mía sobre las de ella, tan solo apoya su cabeza en mi hombro.
El viaje se nos hizo eterno, al llegar al hospital, ella abra la puerta de su lado del taxi y corre rápidamente, le pago al taxista y trato de perseguírla, hasta que lo hago y la abrazo.
—Debo conseguirlo— Dice preocupa con lágrimas en los ojos.
—Lo sé amor, pero necesito que te tranquilices.
—¿Cómo me pides eso cuando estoy— No la dejo terminar de hablar y le doy un pequeño beso.
—Déjame averiguar en qué parte están amor, de verdad necesita cálmate— Le doy la mano y camino hasta donde está una recepcionista, una señora mayor de unos 40 años más o menos, cabello n***o azabache— Mi nombre es Alex Jhonson, me llamaron hace alrededor de media hora.
—Oh, señor Jhonson ¿En qué lo puedo ayudar?— Pregunta mientras su vista está en la computadora.
— Bueno mis suegros al parecer tuvieron un accidente, están registrados con los apellidos Rinaldi.
—Ella teclea algunas letras y nos observa después— Están en cuidados intensivos— Sale de la recepción— Sígame.
Hacemos lo que ella nos indica, entre más nos acercamos más mía apretaba mis manos, llegamos a una área que decía restringida cuarto de UCI, (Unidad de cuidados intensivos) Nos dan unos trajes quirúrgicos.
Pasamos por una cabina de desinfectación, para luego colocarnos la ropa que nos dieron, guantes, tapabocas, cubre botas, gorro.
Caminamos con cuidado por el pasillo, Mía estaba sollozando durante el camino, en camino a nuestra dirección un doctor.
—¿Familiares de los señores Rinaldi?— Pregunta al acercarse.
—Sí, soy su hija.
—Sus padres sufrieron un accidente automovilístico, su madre tiene un traumatismo cráneo encefálico, su padre, El Traumatismo Craneoencefálico es la lesión física o patología cerebral a consecuencia de un traumatismo que ocasiona un deterioro funcional secundario a un intercambio de energía— Nos está explicando.
—¿Mi mamá?— Pregunta mía nerviosa— ¿Cómo está?
—Su madre tuvo un accidente cerebrovascular.
—¿Qué es eso?
—Sucede cuando se detiene el flujo sanguíneo aparte del cerebro. Al no poder recibir el oxígeno y nutrientes que necesitan, las células cerebrales comienzan a morir en minutos. Esto puede causar un daño severo al cerebro, discapacidad permanente— Nos explica— A su madre le realizamos una operación de emergencia, tenemos que esperar como reacciona, lamentable hasta ahora no hemos tenido repuesta.
—¿Y mi padre?
—Tampoco ha vuelto en sí, a esta hora los pacientes de UCI no reciben visita, pero los dejaremos verlo por unos segundo desde fuera de la habitación, hay que tener fe, estamos haciendo todo lo posible para que estén bien.
Es lo único que nos dicen, el doctor comienza a caminar, llegamos a un cuarto el cual tiene un ventanal, así que los podemos observar.
Ambos están todo golpeados, conectado con oxígeno, siento a mía decaer a mi lado.
—¿Mía?— Digo su nombre rápido, pero no tengo repuesto, el doctor la toma en sus brazos y comienza a caminar— Ella sufre de miocardiopatía.
Él baja junto conmigo, al verlos algunos enfermeros de acomodar una camilla en emergencia, me mantienen alejado, le colocan una vía en la mano, para luego colocarle solución, se acerca a mí.
—Déjala descansar, fue el schok de verlos así.
—¿Van a sobrevivir?— Pregunto directamente.
—No hay muchas esperanzas, así que déjela descansar y dele mucha fuerza.
—¿Cuánto tiempo le queda?
—Puede ser minutos, hora, días, semanas, no puedo ser específico.
—¿Su nombre doctor?— Pregunto simplemente.
—Soy el Doctor Ordóñez, neurocirujano— Me extiende la mano la cual aceptó.
Entro al pequeño cubículo dónde está mía, está descansado, tengo miedo de su reacción, a qué algo le pase, también es el momento que necesito trabajar, necesito conseguirle los medicamentos, necesito ayudar con todos los gasto, mi celular comienza a sonar, atiendo sin ver.
—Hola— Digo seriamente.
—¿Tienes una respuesta?
—Ramiro, ¿Cuánto me pagarías?
—Esa pregunta son música para mis oídos.
—Respóndeme— Digo algo irritado.
—Lo suficiente para que le pagues el tratamiento a tu noviecita— Me dice sencillamente, estoy en shock al escuchar lo que me dice— Antes que me preguntes, tengo mis investigadores sabes muy bien como trabajo.
—Quiero que me digas cuánto.
—El 40 por ciento de cada carrera que ganes, me hago cargo de lo demás.
—Espero que no me engañes.
—No me amenaces, estamos bien cómo vamos— Le digo tranquilamente— Acepto, pero no comenzaré ahora.
—¿Por qué?— Pregunta molesta.
—Problemas que tengo y necesito resolverlos primero antes de enfocarme.
—Te toca empezar con pues fuerte, hay dos chicos nuevos que tienen muchas victorias, así que me encargaré de entrenarte bien.
—Me comunico contigo después, de que pase todo esto— Digo antes de cortar la llamada.
Mía sigue durmiendo, acerco una silla al frente de la camilla, tomo su mano y suspiró.
—Te prometo mi amor que todo estará bien, que no te faltará nada, tengo fe que tus padres estarán bien, deben estar bien.
Me quedo allí por algún tiempo hasta que ella se va despertando poco a poco.
—¿Dime qué es mentira?— Dice sollodanzo— ¿Qué hago acá?
—Amor te desmayaste y lo lamento preciosa, pero es real.
Ella se asienta en la camilla, sus ojos cristalinos, las lágrimas salen por si sola y me abraza fuertemente.
—Te prometo que estaremos bien amor, te prometo que lucharemos para estar bien.
—Quiero que ellos estén bien, no los quiero perder.
—Te apoyaré en todo, pero debes estar tranquila, ser fuerte y sencillamente— Digo separando me un poco de ella para verla directamente a los ojos— Si te quedas sin fuerza, si no sabes dónde buscar, si ya no puedes respirar, usa la mía, mi espacio, mi fuerza mi aire, no estás sola, lo prometo.
—Tengo miedo— Admite.
—Es normal, yo también tengo miedo— Soy sincera— Pero debes estar bien, supe lo tuyo hace unos días cuando te desmayaste.
—¿Por qué no me dijiste nada?
—Quiero que te des cuenta de que te amo a pesar de eso, que no va a cambiar nada en mí, quiero que sepas ese amor, para mí eres importante.
—Perdón por no decirte la verdad— Niego con la cabeza.
—No tengo nada que perdonar mi vida, entiendo tu miedo, pero te amo lo que siento por ti es real y eso nada ni nada lo va a cambiar— La abrazó.
—Quiero verlos.
—No puedes amor, no es hora de visita, además debes descansar un poco más, te prometo que no vamos a separarnos de ellos.
—¿Me lo prometes?
—Si aunque le pediremos a unos de los chicos que te traigan algo de ropa, pero no me separé de ti— Le advierto— No hay manera de que me separé de ustedes, para mí ellos son como los padres y tú eres el amor de mi vida, lo sabes.
—Te amo tanto mi amor, no sabes lo que siento por ti, eres el amor de mi vida.
—Lo sé princesa, lo sé— Sonrió— Voy a buscar algo para que comas.
—No, no me dejes, no quiero estar sola— Toma mi mano.
Las cortinas del cubículo se abre, era el doctor Ordóñez, ella comienza a temblar un poco.
—¿Cómo están mis padres?— Pregunta nerviosa.
—Aún están en observación, quería venir a ver si ya había reaccionado— Le aclara el doctor.
—Estoy bien, ¿Me puede dejar estar en la sala de espera?— Pregunta haciendo puchero.
Él se acerca a ella y la examina, después de quitarle el suero, tan solo toma un obturador y se lo coloca en el jelco.
—Quiero que él tenga paciencia— Dice el médico— Coman algo, la noche es larga.
Dice el médico y salimos a la cafetería, ella aún está nerviosa, tiene la mente en otro lugar, la estoy entendiendo, llegamos a la cafetería y pido un jugo para ella sé que no comerá más, yo pido un café, nos sentamos en las mesas, ella juega con su vaso, tomo mi celular y le escribo a mar su mejor amiga.
Por favor mañana tráeme algo de ropa para mía en el hospital N.E., sus padres tuvieron un accidente, aún no la llames están graves.
Dejo mi celular en la mesa, pero no tarde en alumbrarse, lo tomo y abro la conversación con mar.
¿Qué? ?? ¿Cómo me pides que no esté con ella en estos momentos? Es mi mejor amiga.
Porque necesito a alguien que le traiga sus medicamentos ? y algunas cosas, por eso te digo.
Estoy llamando a Thiago, paso por su casa y nos vemos en el hospital, dime ¿Qué necesitas?
Necesito los medicamentos que están en mi maleta, aún está en la sala, en una bolsa de regalo, tráeme algo de ropa de ella, el cargador de su celular.
Está bien ?? en máximo una hora máximo estamos allá.
Los espero ? Gracias.
—¿Con quién hablas?— Pregunta mía llamando mi atención.
—Nada, nada importante mi amor, tomate el jugo.
—No me provoca— Dice desanimada.
—Por mí.
Ella toma el jugo mientras me observa, yo tomo mi café, al terminar ella se levanta.
—¿Vamos a la sala de espera?
—Si amor, ya podemos ir— Le digo a ella tiernamente.
Realmente no hay mucho que hacer, nos sentamos en las sillas y toma mi mano, recostando su cabeza en mi hombro.
Se escuchaba las personas en el pasillo, el llanto de algunos familiares, otros orando, la verdad es que es estos momentos la fe se pone a prueba, tanto para lo económico, para el bienestar de quienes están luchando por su vida.
En muchas ocasiones hay un silencio que permiten escuchar hasta el sonido de una aguja caer.
Creo que sí se escucha detalladamente, puedes llegar a escuchar el sonido del las agujas del reloj, el tiempo pasa lentamente y cada segundo, cada minuto cuenta para los médicos, familiares y sobre todos para los pacientes.
—Mía— Dice una chica al voltear podemos darnos cuentas que los chicos están acá.
Mía se levanta para abrazar a mar, ella le devuelve el abrazo, con ella están las demás chica a mi lado se acerca los chicos.
—¿Cómo están las cosas?— Pregunta Andrade estar cerca de mí.
—Están grave.
—Vamos a hablar un poco mientras ella está juntas— Sugiere uno de mis amigos.
Caminamos un poco para que ella no escucharán, Montgomery me observa y pregunta directamente.
—No le están dando mucho tiempo ¿No?.
—No— Admito— Aún no se lo digo, no obstante no dejo de tener fe, sé que ellos lucharán para estar cerca de su hija, no la dejarán sola.
—¿Qué fue mi que pasó?— Pregunta Marcos.
—Aún no lo sé, tenía entendido que regresaban mañana— Les digo honestamente.
—Tal vez traían una sorpresa o terminaron de hacer lo que iban a hacer, por lo menos espero que la pequeña se despida.
—Esto es para largo, no se sabe si en unas horas, unos minutos, tal vez hasta días, así que saben que pueden ir a descansar.
—Te digo sinceramente Alex Jhonson somos sus amigos no los vamos a dejar solo, debes tener claro eso, nunca más y hasta donde podamos estaremos juntos— Dice Thiago— Eso debes entenderlo.
Simplemente asiento con la cabeza, cada uno nos sentamos en las sillas, las chicas están junto a mía, es bueno que ella sienta todas estás persona que la aman, estoy orgulloso de mi amor, de mis amigos.
Estar unidos las horas pasan aún poco más rápido, la agonía se comparten entre todos, es más sencillo estar acá, nos turnamos para estar atentos de mía, sé que esto será para largo.
Ella se sienta a mi lado colocando su cabeza en mi hombro, tomo su mano y la uno a la mía, Marcos me señala que le preste atención a mía, ella se está quedando dormida al igual que Sammy.
—Debes llevar a Sammy a descansar marco a su casa, pueden venir mañana— Le sugiero.
—Alquilamos una habitaciones por un hotel acá cerca— Me dice levantándose con Sammy— Si necesitan algo, me llaman.
Sin duda es una noche larga, fría y oscura.
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Gracias mis fantasmitas por su apoyo incondicional, días tras día trato de realizar un capitulo con amor para ustedes.
Si quieren obtener más información sobre mis historias, quieren saber cuáles son los próximos proyectos, me pueden seguir en i********: como L_Alejandra 18 o en f*******: como
Escrito L Ale