Narra Noa El trabajo que se supone seria el peor de mi vida, se convierte en un espacio agradable donde conozco a un hombre encantador; ese mismo hombre que hizo de mi primera noche en el club una pesadilla, ha hecho que el resto se hayan convertido en momentos en los que me lleva a conocer el mismo cielo. Aun las tensas miradas de aquellas mujeres que me golpearon se sienten, me odian por ocupar un lugar que ellas tenían y se había convertido en una zona de confort. Debo admitir que he contado con algo de suerte, porque no sé qué sería de mi donde tuviera que ver cada noche a un hombre diferente. —Oh cariño, tu mejilla está mucho mejor —menciona mi madre desde la cocina. —Sí, el color ha ido desapareciendo. —Debes ser más cuidadosa, pon más atención donde pisas —dice mi padre pasan

