Narra Ava. Esa misma mirada, esa misma sonrisa y esa misma luz que irradia Noa la he visto en alguien más. No quise involucrarme mucho con ella, pero fue inevitable, ya me siento como su guardiana aquí dentro por más que me mentalicé de ser indiferente; no pude. Desde el momento que la vi, tan vulnerable, siendo tratada de esa manera, me adentré donde no debía. Esto no debe estar pasando de nuevo. Mi turno ha terminado un par de horas antes que el de Noa, hace unos días la chica se va por su cuenta pero hoy me decido a esperarla. —Pensé que ya estaba en casa. La escucho entrando al camerino. La miro por el reflejo del espejo y por lo que puedo percatarme, su cuerpo está algo húmedo, así que de inmediato toma una toalla para secarse. —Quise esperar un poco, hoy no quería irme sola.

