Narra Jackson Mientras doy mi discurso improvisado, me quito mi cinturón y lo comienzo a enrollar en mi mano desde la hebilla hasta la parte que tiene las pequeñas perforaciones; dejando unos treinta centímetros colgando, camino alrededor de la chica y justo cuando veo sus protuberantes glúteos, le doy una fuerte azotada que la hace saltar del susto y del dolor. —Date la vuelta —le ordeno luego de aquella azotada, desde ahora sabe que mando yo. Ella sin protestar se voltea y esta vez no dudo en tomar su cuello para acercarla y besar sus labios, es algo que no hago, porque me da asco saber que muchos hombres ponen sus p***es en esas bocas. Pero esta chica está recién salida de la fábrica, está para estrenar, su boca se siente bien, sus labios carnosos y suaves son exquisitos, ya me gust

