Narra Noa Quedarme acostada en una habitación que no es la mía, con un hombre que no conozco a mi lado, es la sensación más incómoda. Ya quiero entrar a la ducha y bañarme, sentir en mi piel el sudor de su cuerpo, me hace sentir muy sucia. Tanto que me costaría verme a un espejo porque yo misma me desconocería por completo. Me doy la vuelta para estar a espaldas del hombre que me ha desvirgado, aún tengo esa extraña sensación en mi entre pierna; el leve dolor que ha quedado es inexplicable, no puedo comparar la sensación con nada más. Al paso de unos minutos, siento que el hombre de ojos verdes oscuros se levanta de la cama, lo miro por encima de mi hombro y está completamente desnudo, camina hacia el baño, sube la tapa del inodoro y empieza a orinar, hace una cara de alivio y de repen

