Capítulo 6

1666 Palabras

Abel Furler. La sensación de unos labios unidos en los míos era algo que tenía muchos años no disfrutaba, la única mujer que me daba una sensación placentera, llena de vida a través de su besos, era mi difunta esposa Esmeralda. Desde que ella dejo de estar físicamente en mi vida siempre me jacte que nunca volvería a sentir lo mismo, que alguien no podría hacerme sentir tan pleno con su presencia, pero llego esta pequeña, Pia, quien aunque es algo menor que yo, me hace sentir como un jodido crio a su alrededor. En cuanto la vi junto a ese chico bailando, sentí como la molestia me estaba absorbiendo, no soy muy partidario de esa manera de bailar, la respeto incluso, pero verla a ella, a Pia de esa manera, no era lo que quería. Su amiga Jema –quien no sé cómo diablos dio con mi número telef

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