GALA
La terraza del departamento me da una gran despedida, el sol de Los Ángeles luce tan brillante, voy a extrañar este calor.
—Amor, ¿estas lista para regresar?
Noto sus pasos a mi espalda y luego sus brazos en mi cintura, su aroma a flores me inunda las fosas nasales, un aroma que nunca me voy a cansar.
—Sí —pongo mis manos en las suyas—. Y más para presumir a la mujer que tengo a mi lado.
— ¿Crees que tus amigos me acepten? —su voz está llena de dudas.
—Oye, Vanessa y Ebba te aceptaron, solo ellas son mis amigas y ya.
— ¿No hay más amigos?
—Había uno más, pero no sé nada de él —digo pensativa.
—Algo me dice que nos espera una gran aventura —deja un beso en mi hombro y se aleja.
Me doy la vuelta, Aura está acomodando las maletas, listas para irnos, para dejar este lugar que fue nuestro hogar por un corto tiempo.
— ¿Te gustaría... —se desabrocha un botón de su blusa y sin pensarlo me acerco para besarla y despedir el lugar como se debe.
***
Pasamos por todas las seguridades del aeropuerto, tomo la mano de mi compañera para ir por nuestras maletas.
— ¿Le avisaste a...
— ¡Gala!
El grito de las chicas me hice girar, las miro y ellas sonríen mostrando un cartel de bienvenida y me rio.
—Ve con ellas, yo espero las maletas —me doy la vuelta para verla.
—Pero...
—Pero nada, necesitas tiempo con tus amigas —me guiña el ojo y camino hacia mis nenas.
Nos abrazamos entre risas y unas cuantas lágrimas que se le escapa a Ebba.
—Wey, me dio alergia tu perfume —bufa y me rio.
—Entonces no sabes reconocer un buen perfume —le doy un pequeño golpe en el hombro y ella me mira con una sonrisa—. ¿Qué tanto ha pasado? —las miro detenidamente.
—Emmm —se rasca el brazo, señal de nervios—. Digamos que...
— ¡Gala! —siento que unos brazos me elevan y me abrazan.
Mi cabeza se encuentra con un pecho muy fuerte y la colonia tan exquisita me llega a mis fosas nasales.
—Me estas asfixias, idiota —murmuro sintiendo su pecho vibrar, me baja lentamente y levanto un poco la cabeza para mirar esos ojos azules tan alegres.
—No has cambiado en nada —muestra su sonrisa típica.
—Claro que no, igual que siempre —guiño el ojo y miro a las chicas—. Me hubieran dicho.
—Él quería darte una sorpresa —se encoge de hombros.
—Arte, vi este llavero... —hace una pausa y me mira—. Hola, tú debes ser Gala, soy Samuel, mucho gusto —me extiende la mano y la acepto.
— ¿Samuel? —miro a Ebba con una ceja levantada y se sonroja.
—Es un amigo —dice sin importancia y Samuel bufa.
—Todavía no se da cuenta —me guiña el ojo y se acerca a Ebba, le entrega un llavero y ella lo toma sonrojada.
—Amor —me llama Aura y la miro que está detrás de mí con nuestras maletas, tomo mi maleta y hago que se acerque.
—Adler y Samuel, ella es Aura, mi novia —digo con orgullo y cariño.
—Pensé... —Vanessa lo interrumpe con un golpe en las costillas.
—Soy Samuel —se presenta y de ahí Adler.
—Bienvenida de nuevo, Aura —saluda Vanessa.
—Deben tener hambre —todos miramos a Ebba.
—Creo que primero deben descansar, Ebba —la regaña Vanessa.
—Tienes razón, Vanessa —sonrío y ella entiende—. Pero debemos tener un día de chicas —las miro y ella asienten.
— ¿Escuchaste eso, Samuel? —pregunta Adler.
—Escuché que iban a hacer desmadre —dice el chico y los dos se ríen.
—Son unos mensos —me rio—. Pero tienen razón —guiño el ojo.
***
Se preguntarán qué he estado haciendo en todo este tiempo y es sencillo, hemos estado trabajando en la editorial, editorial que el padre de Aura, ahora mi suegro, es el dueño, y quería que su hija se encargara de organizar al igual que la editorial de Alemania, pero tuvimos que regresar por trabajo y otras cosas.
—Pero qué sexy es mi novia —me da una nalgada y me abraza de la cintura—. Deberíamos —me mira a través del espejo y entiendo su idea.
—Las nenas nos esperan y quiero saber el chisme completo, te aseguro que será mejor que los libros que leemos -sonrío y ella se ríe alejándose.
—Y te creo —toma su bolso.
Me abotono la blusa, tomo el bolso y salimos del departamento para ir al bar en donde quedamos.
Entramos al bar y localizo a las chicas, tomo la mano a Aura y caminamos hacia la mesa donde se encuentran.
— ¡Hola! —nos saludamos y tomamos asiento.
— ¿Qué esperan para contar? —pregunto curiosa y ellas se ríen.
—Qué directa —dice Aura divertida.
—No sé cómo la aguantas.
—Créeme que yo tampoco lo sé —contesta divertida y nos reímos.
Pedimos la comida y esperamos la orden.
—Pues, fíjate que Samuel y Adler son amigos —cuenta Vanessa—. Y fin —sonríe dulce y me rio.
—No te creo —la miro y ella saca su lengua de forma infantil.
—Dile que casi te acuestas con Adler —ataca divertida.
—También deberías de decirle sobre Samuel, tu príncipe azul —dice ofendida.
—Esto será largo —me mira divertida.
—Así es, amor —le sonrío y espero que las chicas me cuenten.
En la siguiente hora me cuentan todo, Adler y Vanessa, Samuel y Ebba, me duele la garganta de tanto reírme y de gritar sorprendida, lo bueno del bar es que tiene música y todos hablan muy alto, así que no nos avergonzamos, miro a mi chica que está muy contenta y divertida por las locuras de mis amigas y ellas la suma a la conversación, hasta se toman el tiempo de contarle cosas que hacía.
—Bueno, Aura y yo nos vamos a casar —suelto de repente, todas dejan de hablar y me miran.
—Hija de mierda, por eso volvieron, ¡felicidades! —se emociona Ebba.
—Ya era hora, felicidades —dice Vanessa con una sonrisa y emocionante.
—Gracias, chicas —dice Aura con una sonrisa muy abierta.
—Debemos ser damas, claro, si quieren.
—Es más que obvio que serán damas y a ver si habrá más bodas —les guiño el ojo y Ebba se ríe.
—Toco madera —dice Vanessa mientras toca la mesa.
—Se te sale lo latina, Vane —se burla.
—Y eso que no viste lo que me salió cuando...
— ¡Basta! —se tapa los oídos y nos reímos.
—No aguantas nada, Ebba —rueda los ojos divertida—. Yo digo que hay que celebrar por la noticia.
—Buena idea —concuerda Aura.
— ¿Llamamos a los chicos? —pregunto.
—Claro, ¿puedo invitar a un amigo? Si se entera de que fui a un antro sin él, me mata —dice y Vanessa la mira curiosa.
— ¿De casualidad se llama Dirk? —pregunta y mi chica asiente.
—Sí y trabaja en un laboratorio, algo así —dice y Vanessa se ríe.
—Es mejor llamarlo, porque también me matará.
—Me entiendes —se ríe Aura y toma su celular para marcar a su amigo, Ebba toma su celular y escribe.
—Ya le dije a Samuel que nos veremos en el antro y que también le diga a Adler.
—Perfecto, entonces para allá vamos —pagamos la cuenta y manejamos al antro.