Capítulo 16

1321 Palabras
EBBA Si la otra chica no se hubiera reportado como "enferma" ahora estuviera descansando en mi cama, en pijamas y comiendo como si nunca. La galería está sola, los domingos casi nadie le da la idea de ir a una galería, debería estar pensando en qué voy a pintar para exponer en la galería, pero no tengo mente para eso, los momentos de ayer me llenan la mente, como si no quiere borrar nada y me desespera. Vane: Wey, espero que me lleves a cenar. El mensaje de Vane ilumina mi celular y bufo. Yo: Mierda, ya se me había olvidado. Vane: Qué casualidad. Yo: Nos vemos donde siempre. Vane: Está bien. Dejo el celular y escucho que alguien entra, preparo mi mejor sonrisa que puedo ofrecer. —Hola, bienvenida —mi voz sale tan amable, la chica me sonríe tímida. — ¿Me podrías ayudar para buscar un regalo? No sé mucho de arte —dice un poco desesperada. —Claro, estás en el lugar correcto —le sonrío. *** Entro al bar, está lleno de gente, miro a todos los lados para encontrar a Vanessa, hasta que la miro levantando el brazo, me acerco a la mesa y le sonrío. —Al fin llegas —me saluda mientras me siento en el banco. —Son las cinco de la tarde, Vane —bufo y ella se ríe. —Sabes que siempre tendré hambre —llega la chica para tomar la orden. — ¿Qué van a pedir? — ¿Cuál es el límite? —me mira levantando una ceja. —Un vaso de agua —guiño el ojo y ella bufa—. Una hamburguesa sin queso y papas fritas y una cerveza —la chica anota todo. —Lo mismo, pero mi hamburguesa con queso y sin cebolla —dice y la chica se va. — ¿Quién primero? —pregunto sin rodeos. —La que llegó tarde —guiña el ojo y me rio. —Eso es trampa, pero está bien —le cuento todo lo que pasó y ella me escucha mientras comemos. Recuerdo todo lo que pasó, con detalles y todo, Vanessa se ríe en algunas partes. —Ya era hora que llegara alguien pa' ti —confiesa después de contarle todo. — ¿Tú crees que es bueno? —me limpio la boca con una servilleta y ella me mira con su cara manchada de mayonesa y asiente. —Claro, digo, no se mira que tenga algo malo —mueve sus cejas divertida. —Primero, limpia la mayonesa de tu cara y segundo, es mujeriego, es lo malo que tiene —digo y le doy un trago a la cerveza. Deja de limpiarse y se ríe a carcajada limpia. —Querida, no es mujeriego, solo disfrutaba su soltería, que tiene todo el derecho de coger con lo que sea —hace una pausa y me mira coqueta—. Tal vez te ayude pa' el sexo. —Contrólate, por favor —le lanzo una servilleta y ella se ríe. —No me vengas con "no he pensado eso" —imita mi voz—, porque sé que lo has pensado. —No... —Te pusiste roja —se ríe y me tapo la cara—. Nena, no pienses tanto y disfruta —se recarga en el asiento y le da un trago a la cerveza. —Claro como tú y Adler —la miro y ella sonríe. —Y no lo voy a negar —guiña el ojo y niego divertida. —Cuenta. —Espero que tengas un par de bragas en tu bolsa —sonríe de lado. —Vane —la reprocho y se ríe. —Está bien, luego no te quejes de que no te lo advertí. —Lo que me espera contigo —bufo. SAMUEL —Deja de verme así —bufa Adler. —Deberías disculparte conmigo por lo que vi —digo seriamente y él se ríe. —Ahora resulta que te debo una disculpa. —Para la otra deja una corbata o un calzón afuera —me siento en su cama. —Yo que tú, no tocara mi cama —su tono de voz es divertido y me quedó pensando. — ¡Chinga tu madre! —me levanto de golpe y él se ríe—. Solo te recuerdo que tu suegra es tu jefa, piensa en el placer que te dio su hija y será tu tortura —salgo de la habitación con una sonrisa triunfante por la reacción de Adler. —Idiota —murmura y me rio. Ahora resulta que soy un idiota, pero un idiota muy guapo, voy a mi habitación y se me ocurre una idea... EBBA — ¿Estás segura? —Claro, mensa, ¿por qué no lo estaría? —la miro y ella sonríe. —Me encantaría, pero con una condición. — ¿Cuál? —pregunto curiosa. —Que cocines —se ríe—. No cierto, ¿pa' cuando la mudanza? —Cuando quieras —le digo con una sonrisa. —Perfecto —me sonríe y me abraza—. Prometo ser una buena compañera. —Eso espero —digo divertida. Miro la hora y son las ocho de la noche, estamos en el estacionamiento del bar. —Vane —ella me mira perdida en su mente—. Ya es hora de irnos. —Ya sé —se ríe—. Y me espera una platicada con mi mamá. —Buena suerte —nos despedimos y cada quién por su camino. Entro a mi coche y manejo hasta mi casa, que pronto la compartiré con Vanessa. Entro a mi habitación, pongo música y entro al baño con una botella de vino, alisto la bañera, me quito la ropa y me adentro a la bañera. Miro el mensaje sin leer de Samuel y madre mía, creo que él me ayudará con el sexo. Estiro la mano para alcanzar mi juguete y me doy un relajante baño. SAMUEL Salgo al balcón, miro mi celular, sin obtener una respuesta de la sexy foto que le mandé a Ebba. —Tienen un día sin verse y ya la quieres llamar —se burla y bufo. Llega a mi lado y me ofrece una cerveza que con gusto acepto. —No estaba haciendo eso —le doy un trago. —Lo dices como si no te conociera, Samuel. —Entonces... —Pues tengo una cita con ella, así que creo que todo va bien. — ¿Pero nada de nada? —lo miro curioso—. Lo digo porque pareces recién cogido. —Claro que no —se ríe —. Me siento de maravilla y ya —le da un trago a la cerveza. —Todo un caballero —sonrío porque sé que no le sacaré nada más. —Es lo que hace el destino —se ríe y niega con la cabeza—. Palabras de Vanessa. —Te tiene a sus pies —confieso triste. —Mejor no digo nada —mira el paisaje. Mi celular suena, miro la notificación de Ebba, abro el mensaje y casi me ahogo con la cerveza. —Mierda —susurro viendo sus piernas que se encuentran adentro de una bañera con burbujas. —Me voy —se burla, sé que no vio la foto. Sigo viendo la foto, sus piernas están de una forma que las burbujas acarician su piel, puedo notar que sus piernas están cruzadas. Ebba: Todo lo que te pierdes. Yo: Sin palabras, arte. Ebba: Jajajajajaja para que veas que soy un arte ;) Yo: Y no lo dudo. Ebba: Buenas noches, americano. Yo: Buenas noches, arte. Me deja en visto y sigo pensando en la imagen sin verla. — ¡Cierra la puerta para que no escuche nada! —el grito de Adler me asusta, bajándome la calentura. — ¡Me quitaste la calentura, maldito! —le grito y escucho su risa.
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