Capítulo 11

1230 Palabras
SAMUEL Nos encontramos en el mismo lugar que me llevó Adler cuando llegamos, pero esta vez estamos con Ebba. —Dijo Vane, que ya no tarda en llegar —deja su celular en su bolso. — ¿Vamos pidiendo o la esperamos? —Yo digo que la esperamos. —Lo que Ebba diga, así será —le sonríe y la chica le sonríe. Si Adler no fuera mi amigo, estuviera celoso porque le sacó una sonrisa a la chica, mientras que yo solo hago que rueda los ojos, ojalá fueran de otra manera... —Lo siento, chicos —nos saluda—. Les presento a Dirk —nos presenta a su acompañante y siento que Adler se pone un poco celoso. Esto me está divirtiendo, me gusta que el tarado sufra porque no se pone las pilas con su chica. —Un gusto de conocerte, Dirk —le sonrío amable—. ¿Son compañeros? —pregunto tranquilo. Los dos toman asiento junto con Ebba, el chico se ríe y me mira. —Compañeros de trabajo y amigos. — ¿Cómo te va en busca de tu amor? —pregunta Ebba. —Muy mal, querida —dice cariñoso. ¿Pero qué mierda? ¿Por qué con todos es amable y conmigo es como si estuviera a punto de vomitar? —Te burlas de mí, ahora te toca sufrir —me susurra. —Todavía no hay hombres que acepten un desafío —confiesa y me siento aliviado. Adler casi se ríe, claro, él sabía que Dirk le interesaba los hombres, así que jugó conmigo. —Pronto, ya verás —le guiña el ojo. Se acerca un chico para tomar nuestra orden, le sonríe a Ebba y ella le coquetea enfrente de mí. —Qué coqueta saliste, Ebba —se asombra. —Mi lado oscuro, Dirk —le sonríe. EBBA Ver a Samuel molesto cuando le coqueto al chico, me da una gran diversión y Dirk ayuda con sus comentarios. Varios minutos, el mismo chico nos trae la comida, deja mi plato y una servilleta con su número, pero la deja en el lugar de Dirk y se va. —Creo que me voy a desmayar —se burla Vanessa y el chico se guarda la servilleta. —Te dije que puedo encontrar a mi amor en este lugar. —Tal vez me funcione —lo digo para molestar a Samuel. —Oh, nena, créeme que lo estás viendo —hace señas a Samuel y ruedo los ojos. —Lo mismo le digo y no me cree —se queja. —Porque no te esfuerzas —le dice como si le estuviera resolviendo la vida. —Concuerdo con Dirk —la miramos y tiene Ketchup en los labios. Adler extiende su mano y le limpia la Ketchup con su dedo, se vuelve a acomodar en su lugar y lleva su dedo a su boca, todos los vemos. —También estoy de acuerdo con Dirk, te tienes que esforzar —le da una palmada a su amigo y él bufa. —Claro, Vanessa es toda tuya —se queja. —No es cierto —se defiende, Dirk y yo comemos disfrutando del espectáculo. — ¿Segura? —levanta una ceja y ella asiente—. Entonces coquetea con un chico, solo por hoy y veremos —dice desafiante y sé que lo hace para molestar a Adler. Vanessa lo piensa por varios segundos, se limpia la boca con la servilleta y mira a su alrededor para encontrar a su presa, todos vemos donde se detiene su mirada, es un chico muy guapo, es moreno, cabello corto y chino, ojos cafés, posee una belleza muy buena, Vanessa sonríe cuando el chico la mira y le sonríe. —Con permiso —dice triunfante y se acerca al chico. Todos la miramos, Adler la mira con una sonrisa. — ¿Por qué no estás molesto? —Ella tiene la libertad de hacer lo que sea, debes entender eso, Samuel. —Me cagas, Adler. —Mira, te daré una clase —los dos voltean para mirar bien a Vanessa—. Nota su cuerpo, no está cerca del chico, le coquetea, pero no van en serio, solo tienen una conversación normal, aunque el chico la quiere tocar, ella le dice que no con su cuerpo y se da por vencido —dice todo como un experto y lo miró sorprendido al igual que Dirk. — ¿Entonces? —pregunta bien pendejo Samuel. —Entonces, ahí te darás cuenta esa chica solo deja que una sola persona la toque y esa persona soy yo, en este caso —se vuelve a acomodar en su silla y Samuel hace lo mismo—. Y por eso no soy celoso, porque sé que estoy en la mira de Vanessa y así será hasta que alguno de los dos se aburre —sigue comiendo como si nada hubiera pasado. Y tiene razón, Vanessa no deja que el chico la toque y mantiene una distancia considerada, pero si fuera Adler, los dos ya se estuvieran tocando y coqueteando, tal vez a eso se refería cuando me dio el consejo. Ya que lo pienso, Samuel es el único que dejo que esté cerca, miro al chico y está concentrado en su comida pensando en todo lo que dijo Adler, ¿y si Samuel es el chico? SAMUEL Entiendo lo que quiere decir Adler, pero no veo esas señales en Ebba, tal vez solo la tengo que dejar en paz. Ebba se fue al baño y Vanessa la siguió después de estar con el chico desconocido. —Estás bien mal si piensas eso —suelta Dirk. —Lo mismo te digo. Los miro, Dirk parece que es nuestro consejo del amor y Adler, bueno, por algo es mi mejor amigo. —Te dije que el karma te llegará y te estás dando cuenta —se burla. —Solo la quiero follar y ya. Dirk se ríe y lo miró confundido. —Claro, si pensar eso te va a convencer de que no te sientes atraído sentimental hacia ella, entonces piénsalo. —Dirk, el problema es que nunca ha sentido eso, ni con su ex —confiesa. —Oh, ya veo, es tu primer amor —confirma y casi vomito. —Solo es follar y ya, no lo hagan complicado —bufo y las chicas llegan. —Pues ya viste que no soy de Adler —sonríe de lado. —Si eso crees —le guiño el ojo y ella me saca la lengua. *** —Mañana vamos a ver el departamento —me avisa y asiento. Han pasado algunos días después de la salida con los chicos y todavía sigo pensando en todo lo que me contaron. —Samuel, deja de pensar y ponte a actuar —siento como la cama se hunde por su peso. —No es fácil. — ¿Y crees que con Vanessa lo fue? —Sí. —Estás bien pendejo —se ríe—. La primera vez que nos besamos fue el último día que pasé en Alemania. — ¿Qué? —pregunto sorprendido—. Pensé que desde un principio se besaron, con razón te alejaste de ella una vez que llegaste a Canadá. —Así es, me alejé para que ella hiciera su vida, llego y me encuentro que las cosas siguen igual entre los dos —hace una pausa—. Pero fue difícil, primero amigos, luego beso y al final tres años sin vernos ni hablar. — ¿Cómo me gano a Ebba? —Si la quieres para follar, no te voy a ayudar —dice y siento algo de molestia en su voz. —No, lo he estado pensando y no es eso, no me sentía así después de Tania, aunque pensando bien, nunca sentí algo así por ella —confieso y él se ríe. —Anímate, Ebba no muerde —se levanta de la cama y sale de la habitación. Pienso en mi siguiente movimiento y sonrío por el plan que se ocurre, espero que todo salga bien.
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