Castros y Riveros

1529 Palabras

En cuanto los hombres sacaron las armas, Harold y Tomás sacaron las suyas y apuntaron por los laterales. Ellos eran más, pero los ángulos de los dos muchachos eran más favorables. –Es inútil que pongan resistencia, legalmente… –Señor abogado, legalmente ustedes están en nuestra propiedad. –Gonzalo lo empujó con el cañón del arma. –Les pedimos que salgan. –No nos iremos sin Flor. –Consuelo dio varios pasos adelante. –¡Aléjate de mi casa, Consuelo! –La previno mamá sacando la pistola de papá. –Y llévate a tus hombres. Consuelo se detuvo. Mamá estaba destinada a disparar por lo menos al piso y el resto de los hombres se dispararían entre sí al cuerpo. –¡Se acerca el auto del señor Pedo! –Anunció Tomás sin dejar de apuntar. –Y 5 autos de la guardia. Todos entonces se voltearon a ver la

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