Capítulo 3

2410 Palabras
Recorro los pasillos de la universidad caminando hacia la salida en búsqueda del hombre que me roba el aliento, lo amo, estoy perdidamente enamorada de él, que hasta a mi me cuesta creer lo mucho que lo quiero. Una sonrisa boba se posa en mi rostro, al pensar quién es él responsable de mi estado y que es el mismo que debe estar esperando por mi fuera de la universidad para pasar la tarde enredados en su cama, disfrutando de nuestra compañía. Cada día que paso a su lado es mejor que el anterior, soy tan yo cuando estoy junto a él, me permito ser yo misma sin tener que aparentar nada. Jamás me había permitido ser así con nadie mas que no sea mis padres o Laura, pero Mark se ganó mi confianza y por eso soy tan libre cuando estoy con él. Abro las puertas dobles que me llevan al hombre de mis sueños y lo veo, inclusive a la distancia puedo percibir su aura de seguridad que me encanta. Esta apoyado en su coche con lentes oscuros, chaqueta y camiseta negra y unos pantalones de tela color gris, todo apegado a su musculoso cuerpo, se ve tan malditamente guapo así que me dan ganas de morderlo, y me da más felicidad saber que es solo mío. No me molesta que las demás chicas lo miren, es guapo, eso no se puede negar y quién tenga ojos tiene derecho para apreciar la belleza de otras personas, en este caso, la belleza de mi hombre. Se percata de mi presencia y me sonríe de una manera que altera mis nervios y alborota mis hormonas, la humedad se hace presente de inmediato en mi centro y evito cerrar las piernas para que no se den cuenta de mi estado y de lo que provoca este hombre en mi sistema. Llego hasta estar frente a él y saltó hacia su cuerpo lanzando al suelo mi mochila importándome nada mas que no sea ser abrazada por sus fuertes y deliciosos brazos. -Tienes a todas las mujeres babeando por ti, lo sabes? - le digo mientras levantó sus gafas para apreciar esos ojazos que me encantan. - No me había dado cuenta, por que la única persona que me interesa la tengo abrazada ahora mismo - sonrió por eso y llenó su rostro de besos por lo feliz que me hace. - Te amo - le digo perdida en sus ojos y en todo lo que me hace sentir. - Yo te amo más - dice y sella nuestras palabras de amor con un dulce y tierno beso... Comienzo a despertar de ese bello recuerdo que mi mente se encargo de recordarme y no se por que. Despierto algo desorientada y con un terrible dolor de cabeza, abro mis ojos lentamente detallando mi alrededor, no tengo idea donde estoy o que me sucedió, hasta que veo el rostro de mi padre preocupado frente a mi percatándome que estoy en su oficina. ¿Qué diablos pasó conmigo? - Hija, como te sientes? Estas bien? - pestañeo varias veces intentando concentrarme en lo que me habla y asiento por instinto, sin saber en realidad por que lo hago. - Si, estoy bien, la verdad no se que me paso padre - le digo y siento mi boca reseca, me intentó sentar pero me da un ligero mareo. - Tranquila, te desmayaste y llevas varios minutos recostada, siéntate con cautela - asiento a lo que me indica y me siento con cuidado cerrando los ojos un segundo y masajeando mi sien por el dolor que siento. - ¿Qué me paso? - preguntó a mi padre pero una maldita voz que pensé no volver a escuchar en mi vida llega a mis oídos respondiendo mi pregunta. - Te desmayaste - dice simple, no levantó mi rostro ni me giro en su dirección, me niego a creer que es quien pienso que es. - Padre...- es todo lo que digo, espero entienda que no me interesa escucharlo o hablar con él. - Hija, Mark tiene razón, te desmayaste y no sabemos por qué mi amor - escucho y asiento de forma mecánica. Necesito salir de aquí, no quiero verlo. - No debe ser nada, solo cansancio del viaje, mientras descansé estaré bien - no quiero que sepa el real motivo. La sorpresa de ver a Mark apenas llegó a Nueva York no era algo que tenía contemplado, lo cuál, me tomo por sorpresa y me terminé desmayando, ahora quedé como payasa más encima frente a él. - Si, lo mejor es que dejemos tu presentación para otro día, vienes recién llegando a la ciudad y el viaje fue largo, anda a descansar - asiento a lo que dice y me levantó con cuidado de no volver a terminar desmayada por idiota. Pero como nada resulta como quiero y antes de salir corriendo como si mi vida dependiera de eso, entra mi madre como una diva y pero completamente alterada. Pero que le pasa? Miro a mi padre como preguntando la razón del escándalo de mi madre y el evita mi mirada dándome a entender que pasó. - ¿En serio? ¿En vez de llamar a un jodido médico? - Le digo y el me dice lo siento con los labios. Bufo y miro en dirección a mi progenitora. - Madre, como estas? - la saludo apenas llega a mi lado y me toma de los hombros detallandome con su mirada viendo que no tengo nada y que estoy bien. - ¡¿Qué como estoy?! ¿En serio me preguntas eso? - pues claro, que más voy a preguntar. - Madre yo...- pero claro, no me deja hablar cuando comienza con su monólogo. En todo momento estoy de espaldas a Mark y lo agradezco, no quiero ver sus mentirosos y deliciosos ojos. - Madre nada, me enteré hace menos de 20 minutos que mi única, ingrata y malagradecida hija regreso a Nueva York, por que nadie me aviso con anticipación y por si fuera poco, tu padre me llama para avisarme que te desmayaste apenas pusiste un pie en la oficina y me preguntas cómo estoy? - bien, si lo dice así suena muy mal. Pero en mi defensa jamás quise desmayarme, hasta para mí es una sorpresa. Ruedo los ojos y bufo algo cansada por su actitud tan dramática, la amo, pero no me gusta que sea así, tan exagerada. - ¡Aush! ¡MADRE! ¿Pero...que fue eso? -le digo indignada después de golpearme en la cabeza. - Eso fue por ser una mala hija con tu madre que te ama tanto, sabes todo lo que te he extrañado? - me dice a punto de llorar y me acercó para abrazarla, diablos, no me gusta que lloré por que yo también lo hago. - Ya, lo siento por herir tus sentimientos, pero ya estoy aquí y estoy bien - le digo de forma tranquilizadora para que se le quite la tristeza. - ¿Qué te sucedió? ¿Por qué te desmayaste? - no quiero responder con la verdad, así que mejor miento. - Muchas horas de vuelo me pasaron la cuenta, pero estoy bien, no te preocupes por mi - le sonrió para que se relaje y ella asiente satisfecha hasta que abre los ojos de manera exagerada y me mira emocionada. ¿Pero que diablos le pasa ahora? - ¡Dios mío! No puede ser ¡¿Estas embarazada?! - que diablos? ¿Cómo llego a esa conclusión? - ¡¿QUE?! - Grito horrorizada por sus palabras y ahora si estoy a punto de desmayarme de nuevo. De fondo escuché como Mark hizo unos sonidos de exclamación que pasó por alto. - Es eso cierto? Hija, da igual quien sea el padre de la criatura, te apoyaremos siempre, tienes...- detengo su discurso antes de que avancé hasta ya tenerme casada y con tres hijos. - Madre...¡Madre!, te puedes calmar por favor, no estoy embarazada así que quita esa absurda idea de tu cabeza - le digo sin anestesia, no quiero que se hagan locas ideas. - Hmm, bueno, pero deberías pensar en la idea de darme nietos, ya va siendo hora no crees? - no se puede hablar con ella, en serio que no puedo. - No madre, no está en mis planes a largo o corto plazo tener pareja, casarme o tener hijos, así que no me vengas con esas tontas ideas - le digo bastante seria para que entienda que eso no es lo que quiero. Hubo un tiempo en que si, quería casarme y tener una gran familia, pero esa idea murió el mismo día en que descubrí la traición del idiota que esta a mi espalda. -No son tontas ideas, ya tienes 27 años Julia, deberías conocer un buen hombre y casarte para tener tu propia familia - bufo y ruedo los ojos, ella jamás me va a entender en ese tema. - Madre, por favor - le digo ya cansada sentándome otra vez en el sillón, desde hace al menos tres años, me viene con el mismo discurso que ya me lo sé de memoria. - Hay muy buenos hombres en la ciudad que te podrían interesar, como...Oh Mark querido, no sabía que estabas aquí, como estas? - Mark querido? Abro mis ojos anonadada por las palabras tan amorosas de mi madre para con el perro traicionero. - Hola Margaret, bien y tú? - y el va y le responde como si nads. Que esta sucediendo aquí? - Maravillosamente bien ahora que mi ingrata hija está con nosotros - dice mi madre risueña dejándome por completo estúpida con esta interacción. - Estoy aquí por si lo has olvidado, madre - le digo levantando una mano haciéndome notar, pero aún de espalda hacia ellos. - Ya, si se que estas aquí, deberías conseguirte un novio para que se te quite lo gruñona - dice divertida y listo, esa fue mi cuota por hoy. Me levantó de golpe suspirando cansada lista y dispuesta para largarme de aquí. - No empecemos madre, no tengo ánimos de escuchar lo mismo de siempre - digo ahora, si con mal genio. - Te amo hija, pero en serio necesitas conseguir un hombre que te quite ese genio que traes - comenta y yo me acercó a mi padre para despedirme. - Adiós padre, nos vemos en casa, necesito salir de aquí o terminaré tirándome desde la azotea - mi padre sonríe divertido mientras niega. - Yo tengo el candidato perfecto para ayudarte con tu situación - me giro hacia el sillón para tomar mi bolso, en todo momento evitando el contacto con Mark y ahora con mi madre. - No necesito ayuda madre, créeme, tengo hombres por montón - escuchó un sonido de exclamación de mi padre, lo siento, pero necesitaba decirlo para ver si así me deja en paz, pero no, eso no la detuvo en lo más mínimo. - Pues, parece que no te satisfacen lo necesario - ya cansada con esto me giro para mirarla y siento la mirada intensa de Mark en mi, pero no me detengo a pensar en su presencia. - ¿Entonces quién según TÚ me puede ayudar? - le digo de brazos cruzados y mirándola desafiante. - Pues, nuestro Mark querido, este muchacho es ideal para ti, se que serían muy felices los dos si le dieras una oportunidad - mi corazón se salta un latido, mi cuerpo tiembla y la boca se me seca. Creo que fui transportada a una dimensión desconocida donde mi madre dijo esas palabras, por que dudo que en realidad las haya dicho. - ¿Qu-que dices? - no caigo en cuenta y me cuesta asimilar lo que acabo de escuchar. - Pues eso hija mía, nuestro Mark es el candidato perfecto para ti, que dices Mark, te gusta mi hija? A qué no es hermosa? - dice mi madre mirando al perro traicionero con anhelo por una respuesta positiva. No puedo creer lo que estoy viendo, en que momento llegamos a esto, y como es posible que mis padres le tengan tanto cariño a este infeliz? Si supieran los que me hizo no lo querrían tanto. Mi cara de sorpresa cambia casi de inmediato a una de rabia e ira contenido al recordar las cosas que escuché de su boca. Convierto mis manos en puños y tengo mi mandíbula apretada queriendo decir todo lo que pienso, pero me abstengo de hacerlo. - Pues yo creo que tu madre tiene razón, con Mark harían una hermosa pareja y unos bellísimas nietos - ahora miro a mi padre sorprendida. Niego con la cabeza ante sus locas ideas. - Madre, padre, yo...- no alcanzó a decir nada cuando el idiota habla. - Yo creo que es hermosa, cualquier hombre que tenga el honor de estar a su lado sería muy privilegiado y bendecido, y si tengo la oportunidad...me encantaría ser ese hombre - dice y lo miró, por segunda vez desde que lo descubrir aquí en la oficina de mi padre. ¿Por que dice esas cosas? ¿Tan fácil se olvidó de todo lo que me hizo? ¿Cree que caeré tan rápido nuevamente? ¿Y que con unas cuantas palabras bonitas volveré con él? No señor, ahora no sabe con qué Julia se ha vuelto a topar, ya no soy más la niña idiota que el conoció en el pasado, ahora soy la mujer que convertirá su vida en un infierno, como el convirtió la mía hace cinco años. No digo nada, lo miro por eternos segundos que se sintieron como minutos, la rabia se hace presente y las ganas de golpear su mentirosa cara también, pero no caeré tan bajo para hacer eso. Lo miro una última vez, me giro, tomo mi cartera y me voy sin despedirme de nadie y sin mirar atrás. Llego rápidamente al ascensor y antes de cerrarse las puertas lo veo a unos metros de distancia. - Julia, espérame, necesito hablar contigo, yo...- no, no quiero escúchalo. - No Mark, ya es muy tarde para eso - digo y las puertas se cierran dejándome ver una cara triste en su rostro. Me niego a creer en él, me mintió e hirió mis sentimientos y eso último, jamás se lo perdonaré. Solo espero sobrevivir este año y volver a mi vida, sin dramas, sin tristezas, sin malos recuerdos y por sobre todo...sin Mark.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR