Luego de conversar con mi padre y aún bastante reacia en querer volver, me comence a preparar mentalmente para volver a Nueva York.
Me encantaría evitar todo esto, pero estoy segura que de no ir según me pide mi padre, es probable que el vuelva por mi y me lleve arrastrando de la oreja a Estados Unidos y no gracias, no quiero sufrir humillaciones.
- Amiga, seguro jo tienes otra alternativa? - me dice Laura cuando me ve empacado lo que me llevaré.
Por eso es lo otro, me dio una semana para volver e integrarme a la empresa.
No puede ser más del asco toso esto.
- No Laura, ya te lo dije, es imposible hacer cambiar de opinión a mi padre - le sigo frustrada por esto.
- Pero el te adora y hará todo por ti, inclusive olvidar la absurda idea de tomar su cargo - dice intentando creer en sus propias palabras, pero las dos sabemos la respuesta.
- Lo conoces bastante bien, sabes que eso no sucederá - le digo con una media sonrisa.
Mi padre podrá ser el ser humano más amable y gentil del mundo, pero cuando lo buscas lo encuentras, en eso me parezco muchísimo a él, pero con la diferencia que yo lo soy amable con todo el mundo, solo con quienes lo merecen.
- Lo sé, ash no quiero volver - dice con un puchero y yo sonrió por aquello.
- Sabes que no es necesario que vayas conmigo, tu te puedes quedar perfectamente a vivir aquí, además solo será un año que estaré fuera, por que ni creas que pienso quererme a vivir en la misma ciudad que la despreciable cucaracha de Mark - solo recordarlo mi sangre comienza a burbujear de la rabia.
- Lo sé, pero no te puedo dejar sola, hacerlo seria abandonarte cuando más me necesitas y nop, eso no está en discusión, si tu vas yo voy...comprendes Méndez? - sonrió por sus dichos, no se de donde los saca pero son chistosisimos.
- Si, comprendo mi general - lanzamos una carcajada ambas.
Laura me ayuda a empacar algunas cosas, mientras escuchamos música y bebemos una botella de vino.
Necesito alcohol en mi sistema para olvidar momentáneamente como se avecina mi propia sentencia de muerte.
- ¿Qué harás si lo ves? - me quedó inmóvil un segundo sopesando esa pregunta.
¿Qué haré? Miles de cosas cruzan por mi mente, pero no lo sé, tendré que vivir el momento para saber que haré.
Pero esta claro que lo insultaré y ojalá lo puedo golpear, con eso algo se aliviará mi ira hacia su horrenda persona.
- Espero poder golpearlo, pero si no, simplemente ignorarlo, lo quiero a 100 metros de distancia - digo decidida a mantenerme lejos de él.
- ¿Y si es te busca? ¿Qué harás? - la miro por un segundo y solo me encojo de hombros.
- Dejarle las cosas en claro, que conmigo no se juega y que de puede ir al demonio - digo simple.
- ¿Y si insiste? - j***r con sus preguntas.
- Le pondré una orden de alejamiento para que no me joda - respondo ya cansada de hablar de él.
- ¿Realmente no lo has perdonado, después de todos estos años? - me detengo en lo que estoy haciendo y pienso en su pregunta.
Es algo que después de un tiempo comencé a preguntarme yo también. Lo perdoné? Podré perdonarlo y olvidar que estuvo conmigo por puro interés?
- Si, lo perdoné, no es culpa de nadie querer salir adelante, lo que no perdonó y olvidó es la manera en que me utilizó para obtener lo que quería cosa que todavía desconozco, así que no, no le perdonaré lo ultimo, eso jamás sucederá - no tenía motivos para utilizarme, si quería mi ayuda se la hubiera dado sin problemas, pero lo que hizo no estuvo bien.
- Aún no entiendo bien todo eso que sucedió, será que hablaban de ti y no de otra persona? Y tu escuchaste mal? Por que eso explicaría por que te busco durante tanto tiempo después que te fuiste y terminaste la relación - yo también me planteé esa hipótesis, pero la descarté casi de forma inmediata.
- No creas que no pensé lo mismo que tu durante todos estos años, pero como explicar su actitud las últimas semanas, incluso los últimos días, no me quería tocar, ni me llamaba o buscaba, no quiso conocer a mis padres, me daba mil excusas para no verme...yo creo que es más que claro Laura y solo un ciego no querría ver todas esas señales y yo fui ciega hasta que de porrazo abrí los ojos - por que si, tuve que caer muy fuerte al piso para darme cuenta de la persona que tenía al lado.
- Si, tienes razón, pero me sigue pareciendo raro todo el asunto...aún desconocemos que obtuvo a cambio de estar contigo - me encojo de hombros, ya ni me interesa saber, todo lo de él es pasado para mi.
- No lo sé y ya no me interesa, yo decidí avanzar con mi vida como él lo hizo eventualmente y es mejor así, no hubiera resultado de igual manera - quiero creer lo último, es el único consuelo que me ha servido durante todos estos años.
Después de esa conversación seguimos empacando, sus cosas, las mías y las que tenemos en común.
Nos terminamos toma do 3 botellas de vino terminando medio borrachas tiradas en mi cama recordando una de nuestras conversaciones.
- Sabes algo...- ambos estamos tirados en el pasto mirando el cielo, me giro para mirarlo y escuchar que me quiere decir.
- ¿Que cosa? - le pregunto interesada al ver que no habla y se mantiene en silencio.
- Esas nubes son como tú...- lo miro no entendiendo y luego miro donde me apunta.
- ¿Cómo yo y por que? -Le pregunto realmente intrigada.
- Por que su forma es única, ninguna igual a ella, como tu...eres la única para mi - lo miro y el corazón me late emocionado por sus palabras.
- Te amo, nunca lo olvides, mi corazón siempre será tuyo...
Despierto agitada y sudando entera, toco mi rostro y siento como tengo lágrimas desplazándose de mis ojos, me las limpio con furia.
No Julia, no permitas que esos lindos recuerdos te dejen creer de nuevo en sus mentiras.
Él simplemente te utilizó a su antojo, jamás fuiste importante para él, por lo cual, ahora él ya no debe ser importante para ti, debe permanecer en el pasado para que tengas un brillante futuro.
Me permito relajar mi cuerpo de su recuerdo y eliminarlo de mis pensamientos.
La semana que me dio mi padre pasó demasiado rápido, tanto así, que ahora ya voy en un avión rumbo al infierno.
Jamás pensé que al infierno fuera tan lujoso como hacerlo en un Jet privado, la que parece estar disfrutando todo esto es mi amiga.
- Lo disfrutas, cierto? - Le digo casi en forma de regaño bebiendo de mi copa número...tres o cuatro, bah, ya ni se.
Si voy a ir al infierno, quiero hacerlo al menos borracha.
- Sabes que si, veré a mi padres, los extraño bastante - me dice ella y logra hacerme sentir mal por pensar equivocadamente.
- Lo sé, tomate una semana para estar con ellos, si necesitas más días me avisas - le digo y ella me sonríe, no soy tan mala como piensan otros.
- Gracias Ju, pero ahí veré si necesito más días, con una semana es suficiente, además me necesitas - es cierto, ella es mi mano derecha, pero creo que me las puedo apañar sola unos días.
- Cierto, pero recuerda que estaré en "Capacitación" durante los primeros días, asi que no te necesitaré mucho - intentó convencerla pero ella niega divertida.
- Encuentro absurdo eso de tener alguien que te enseñe y supervise, pero órdenes son órdenes - dice como un soldado.
- Yo también lo encuentro un estupidez, pero así lo decidió mi padre y ante eso, no hay nada que pueda yo hacer - por que cuando se le cruza una idea, no hay poder sobrehumano que lo haga cambiar de opinión.
- Ja, lo sé, tu padre da miedo cuando alguien le lleva la contraria, así que es mejor no hacerlo - ambas fingimos un escalofrío por eso para después terminar estallando en una carcajada.
El resto del viaje la pasamos de igual manera, conversando, recordando, bebiendo y durmiendo a ratos.
Llegaremos a Nueva York por la mañana, se supone que debía llegar antes pero no quise, quería disfrutar de mis últimos días de libertad en Londres antes de ponerme la soga al cuello por un año.
Así que luego del aeropuerto Llegaremos inmediatamente a la oficina donde mi padre junto a mi futuro "Secretario" me estarán esperando para comenzar a trabajar en mi futuro rol en la empresa.
Pero solo iré por cortesía, por que así mi padre me lo pidió, luego iré a mi departamento aquí en la ciudad a descansar, al menos por el primer día, el resto ya veremos como se van viviendo.
Luego de horas y horas sentadas en el condenado avión, por fin pisamos suelo norteamericano y yo ya quiero salir corriendo, no quiero estar aquí.
Pero vero cero posibilidad de arrancar cuando veo al chófer de mi padre venir en mi búsqueda, rayos, ya no puedo salir corriendo.
- Señorita Laura, Señorita Tanner, tanto tiempo sin verla. ¿Cómo estuvo su vuelo? - me pregunta de forma muy educado.
- Hola Antonio - saluda Laura para luego perderse en su teléfono.
- Estuvo todo bien Antonio y tú como estas? Tus hijos? - Le pregunto interesada, lo conozco desde siempre.
- Todo bien conmigo y mis hijos, el mayor y esta en su último año se universidad, será pronto un exitoso abogado - dice más que orgulloso, ya que el tuvo que sacar adelante a sus hijos luego que su señora lo abandonó. Me saco el sombrero por este hombre.
- Me alegro mucho por ustedes, eres un maravilloso padre, los logros de tus hijos son también tuyos, nunca lo olvides - le digo y él asiente algo emocionado, pero rehuye mi mirada y se apresura en abrirnos la puerta del coche.
Una vez ingresamos al co he Antonio nos traslada sin excepción hacia el gran rascacielos que poseen las empresas Tanner ubicadas en el centro de Nueva york, donde se mueve más que sólo dinero.
Mirando las calles mientras las paseamos y pasando justo por la irónica plaza de ésta ciudad, es imposible que los recuerdos no me invadan y lo hacen sin mi permiso.
- Sabes, algún día tendremos nuestro propio apartamento mirando a Times Square mientras desayunamos por la mañana antes de irnos a trabajar, tendremos la mejor vista - me dice Mark mientras sostiene mi mano caminando por esta enorme plaza, donde se respira aire puro.
- ¿Ah si? Entonces tendremos la vista del millón de dólares - le digo, ya que así lo clasifican muchos.
- No, no la tendremos - lo miro no entendiendo.
- ¿Por que? Si acabas de decir que tendremos un departamento mirando hacia el Times Square - comentó mirándolo.
- Por que yo ya tengo la vista del millón de dólares - lo miro subiendo una ceja y el enfocó sus hermosos ojos azules en mi.
- ¿Y cual es que no la conozco? - lo miro cruzandome de brazos.
- Tú...mirarte a ti es mi vista del millón de dólares, jamás nadie te podría igualar, ni siquiera un departamento con la vista a la maldita plaza del Times Square...
Vuelvo al presente mirando las calles y limpiando la traicionera lágrima que se arrancó con ese amargo recuerdo.
Si tan solo hubiera sido cierto todo lo que me dijo, no seguiría sufriendo por el después de todos estos años.
- Señoritas, ya llegamos - salgo de mis pensamientos cuando Antonio nos indica que llegamos a nuestro destino.
Miro hacia afuera y efectivamente, puedo ver el enorme edificio con las grandes letras de mi apellido familiar lo adornar como un jodido árbol de Navidad.
No quiero bajar, por que de hacerlo ya no hay vuelta atrás, al menos durante un año.
- Estoy aquí, para lo que necesites - Laura toma mi mano derecha y le da un leve apretón mientras me entrega una suave sonrisa para relajarme y lo consigue.
Siento como abren la puerta de mi costado izquierdo y una mano de asoma.
Respiro profundamente y la acepto para bajarme.
- Bienvenida a las oficinas Tanner, Señorita Julia, su padre lo está esperando en su oficina, por aquí - me dice Antonio y me señala el camino donde lo debo seguir.
Lo hago a regañadientes y ya resignada a mi nueva vida.
Sabes acostumbrarte Julia, pero debes ser fuerte y paciente, esas serán tus mejores virtudes durante estos doce meses.
Asiento a mis propias palabras de motivación, por que no me queda de otra, si no me doy ánimos yo, quien?
Al ingresar a recepción todos me quedan mirando, y me imagino que ya deben saber quién soy, doy un saludo con un pequeño asentimiento de cabeza el que me devuelven las otras personas emocionadas.
Tampoco soy Lady Di, solo soy la heredera Tanner siendo arrastrada al infierno por su propio padre. Yupi!
El viaje en ascensor se hace en completo silencio, para nadie de los presentes en esta caja metálica es una sorpresa mi descontento con todo esto.
Pero me intentó convencer a mi misma, que es solo temporal, que luego podré volver a mi lugar feliz y que debo aguantar por mis padres, no quiero que enfermen o algo peor, aunque considero que todo esto es el más puro chantaje emocional de mi progenitor para hacerme volver hacia mi persona.
Como quisiera tener al menos cinco hermanos más para compartir la carga, pero hasta en eso Dios me abandono al dejarme como hija única.
El típico sonido que hace el ascensor al llegar al piso seleccionado me hace volver a la realidad de donde estoy.
Maldigo cuando veo que es real y no una jodida pesadilla.
Antonio me vuelve a señalar el camino y yo simplemente me dejo guiar y lo sigo hasta que llegamos frente a una bella secretaria.
Estoy segura que más de un dolor de cabeza mi madre le debe haber dado a mi padre por elegir a una secretaria tan bella y joven. Ya me lo imagino.
- Buenos días Nicole, te presentó a la señorita Julia Tanner, Futura CEO de la empresa y unic heredera de los Tanner - j***r, lo último era innecesario aunque se que ella debe saber quien soy, igual lo encontré nada que ver, al menos para mi.
- Señorita Tanner, es un gusto al fin conocerla, yo fui asignada hace un par de meses para ser su secretaría, cuente conmigo para lo que necesite - me dice amable Nicole, me cae bien, esperemos dure en el puesto de trabajo, no me gustaría despedirla.
Nelson habla unas cosas más con ella hasta que nos indica que podemos ingresar, que mi padre dio la orden de que ingresé sin avisar.
- Gracias Nicole - le agradezco antes de girarme hacia Laura.
- No es necesario que te quedes por aquí, ve directamente donde tus padres, nos vemos en unos días - digo para después despedirnos y yo continuar a lo que venía.
- Suerte preciosa - me grita antes de que se cierren las puertas del ascensor.
Respiro y suspiro pesadamente varias veces, tomo el picaporte y lo giro con rapidez y abro la puerta.
Mientras más rápido salga de esto, mejor, así que...aquí vamos.
Ingreso a la enorme oficina que posee mi padre, quien al verme entrar una resplandeciente sonrisa se le asoma en el rostro.
- Mi niña hermosa, te extrañaba tanto - dice todo melancólico llegando a mi lado para abrazarme.
De forma inconsciente nos vamos moviendo hasta que siento en unos de los movimientos un olor que jamas olvidaré, pero que no entiendo por qué lo siento aquí.
- Hola Padre, yo igual te eche mucho de menos, pero lo bueno es que ya estoy aquí - ruedo los ojos por lo último.
- Me alegro tanto de que porfin decidieras volver a nosotros, a tu ciudad - comenta con melancolía y yo ruedo los ojo por ser tan sentimental.
- Por que no tuve más opciones padre, no olvides que no estoy aquí por gusto - le digo entredientes e intentando mantener un sonrisa y actitud cordial al ver que no estamos solos.
Maldito olor, por que lo sigo sintiendo?
- Si, si, como digas. Ven, te quiero presentar a mi mano derecha y quien te ayudará de ahora ahora adelante en todos los procesos - bufo molesta por la niñera que me esta imponiendo mi padre.
El hombre no se da vuelta todavía, pero por alguna razón los vellos de mi cuerpo se erizan, las piernas me empiezan a temblar y el corazón a latir desenfrenado.
¿Qué carajos me pasa? Por que mi cuerpo se está comportando así? No lo entiendo.
- Mark, al final te la puedo presentar, ven aquí Julia - dice mi padre extendiendo su mano para que me acerque, pero no puedo, siento que estoy inmóvil en línea posición y desconozco por qué.
Un segundo...dijo ma-mark? No creo que sea el mismo....cierto?
Por alguna razón tengo un nudo en la garganta, el cuerpo casi no me responde.
Mi padre me vuelve a llamar y me obligó a reaccionar, dios, que no sea quien creo que es.
Me acercó a paso lento, hasta te quedo a un metro de distancia de ellos.
- Hija, te presentó a mi mano derecha y ahora tu secretario como lo llamaste, Mark Dawson...- no, no puede ser, el destino no puede ser tan malo conmigo.
Pero pierdo toda esperanza de pensar que esto es un error y solo coincidencia se nombre, cuando se da la vuelta y me sonríe mostrando todos sus malditos y perfectos dientes blancos.
- Señorita Tanner, un gusto conocerla al fin - dice el muy cínico casi derritiendo al escuchar su ronca y sexy voz después de tantos años.
Me quedó como estúpida mirándolo sin poder creer lo que mis ojos, ven, creo que el Karma es una mierda y más cuando me da una sonrisa ladeada moja bragas.
- Mark...- es todo lo que digo antes de irme a n***o.
Con un demonio...