Cinco años después
Dicen que el tiempo todo lo cura, pero creo que esa persona nunca sufrió de un corazón roto, por que han pasado años desde su traición, pero yo aún no logró olvidarlo o dejar de sufrir por su mentira.
Han pasado cinco años desde que dejé mi ciudad, dejando atrás todo mi pasado y lo que eso conlleva, lo único que lamento de esa decisión, es alejarme de mis padres.
Al llegar a Londres, me hice cargo de la sede que tenemos acá de las empresas familiares como su actual CEO.
Laura, mi fiel amiga, cuando le comenté lo que había escuchado de la propia boca de Mark y mis planes a realizar, decidió unirse en este viaje y también de querer vengarse de él, pero bueno, eso es otra historia.
Y así fue, como ambas con apenas 22 años, recién egresadas de la universidad llegamos a vivir al continente europeo, trabajando y viviendo juntas.
Mis padres nos regalaron un enorme y lujoso departamento en pleno centro de la ciudad para que estuviéramos cómodas.
En esta ciudad hemos crecido, hemos vivido muchísimas experiencias, conocido nuevas personas, algunas solo pasajeras, pero otras que han perdurado en el tiempo.
Al llegar acá decidimos cambiar, dejar atrás las chicas que eramos en Nueva York, nos reinventarse y ahora somos más independientes, decididas y poderosas que antes.
Apesar de todo, he sido feliz incluso con un roto corazón, habia decidido no volver a intentar tener otra relación y solamente usar a los hombres con el propósito de satisfacer mis necesidades básicas como ellos lo hacen, lo cual me ha resultado bastante bien.
Tampoco quiere decir que me acostaba con un tipo nuevo todas las noches, no, no fue así, pero si de vez en cuando necesitaba desahogarme y recurría a algún encuentro de una sola noche.
Los medios de comunicación han mostrado diferentes de mis pretendientes durante estos años, claro esta que nada de lo que dicen es cierto, muchos son conocidos, amigos o conquistas de una noche, pero eso nadie lo sabe y prefiero que se mantenga de esa manera.
Tengo el corazón herido y agonizando, no puedo entregar lo que esperan de mi y tampoco me permito confiar de nuevo, Mark me dejó marcada de mala manera.
Hablando de él, insistió durante meses en hablar conmigo, me llamó incontable de veces y me envió miles de mensajes, los cuales no leí, en algún momento fue tanta su insistencia que tuve que cambiar de número telefónico, fue la única forma de parar con su contaste lucha de comunicarse conmigo.
Jamás le pedí una explicación, creo que con lo que escuché de su parte fue suficiente para saber cual era su juego y que esperaba de mi.
Quizás fue su ego herido lo que lo hizo intentar comunicarse conmigo, por que fui yo quien lo terminó y no al revés.
Pero eso ya da igual, ha pasado muchísimo tiempo desde la última vez que lo vi, solo supe algunas noticias de él por que Laura me las comentó y es que se había vuelto todo un playboy mata corazones y en un soltero codiciado en Nueva York.
Bien por él, yo también avancé e hice mi propio camino lejos de su sombra.
Mi familia nunca se enteró de su existencia, lo cual agradezco, por que no me hubiera gustado tener que dar explicaciones del por que de nuestra abrupta separación y de mi decisión de largarme al otro lado del mundo.
Eso sí se lo debo agradecer, el hecho de no haber querido involucrarse en mi vida más allá de lo que compartíamos, me salvó de muchas cosas incómodas.
Pero independiente de esa parte de mi vida, hoy me encuentro bien, tranquila y feliz.
Logré una estabilidad en este rincón del mundo, que la verdad no esperaba.
Cuando tomé la decisión de dejar América, lo hice obviamente arrancando de lo que me había pasado, no quería seguir y verle la cara constantemente, por que si me insistió durante meses estando a kilómetros de distancia, ni siquiera quiero imaginar que podría haber hecho estando en la misma ciudad que él, por eso se me ocurrió venir para acá.
Desde pequeña visitaba las ciudades Europeas con mis padres y siempre quedaba fascinada con su gente, comida, arquitectura e historia en general, solo caminar en las calles ya era hacer un recorrido cultural por las diferentes ciudades que fuimos conociendo.
Me favoreció enormemente el hecho de que tuviéramos una sede acá, me fue mucho más fácil el traslado, la aceptación de mis padres y el acostumbrarme a la ciudad.
Tenía solo 22 años cuando llegué para hacerme cargo de la sede como CEO, actualmente tengo 27 años, no voy a negar que fue difícil el cambio, además que todos me miraban como bicho raro y me hacían sentir incómoda y estúpida, pensaban que por ser la hija del dueño solamente había llegado al cargo por eso y que en realidad no tenía idea de nada.
Lo cual les demostré con el tiempo que no fue así, trabajé bastante, obteniendo noches sin dormir y pésima alimentación durante semanas, hasta bajé de peso.
Pero al final de mi período de prueba, por que si, tuve un período de prueba que establecimos mi padre y yo, esa fue una de las condiciones para que me pudiera venir para acá.
Sonreí satisfecha cuando vi los resultados de mi prueba, lo números habían aumentado considerablemente al implementar algunas estrategias comerciales, de marketing y publicidad en la compañía.
Estaba muy contenta, por que mis logror cerraron la boca de todos aquellos que hablaron mal de mi y que dijeron cosas sin sentidos, como que me había acostado con el actual CEO para que me dejará el cargo, lo cual es cierto, pero a medias.
¿Me explicó? Si, me acosté con él, por que el muy condenado esta como quiere a pesar de su edad, se conserva bastante bien a sus 40 años, aunque por aquel entonces tenía alrededor de 36 años.
Luego de asumir el cargo, estuvimos trabajando codo a codo, para empaparme de todo lo relacionado con el trabajo, hasta que un día, después de arduo trabajo decidimos ir a tomar algo, lo que se transformó en demasiados tragos terminando ambos borrachos en su departamento teniendo sexo salvaje hasta el amanecer.
¿Me arrepiento? Para nada y él tampoco.
¿Lo volvimos a repetir? Obvio que si, cada vez que tenemos ganas y si podemos, nos juntamos a pasar la noche juntos.
Lo bueno de esta rara relación, es que jamás se han mezclado las cosas, por que en el trabajo con comportamos como los profesionales que somos, a veces compartimos momentos como buenos amigos y cuando tenemos ganas, las apagamos sin tanto problemas o reproches.
Aunque ahora último ya no lo hacemos tanto al él estar en pareja hace 5 meses, se le ve bien, así que obviamente yo di un paso al costado y ahora quedamos como amigos y compañeros de trabajo.
Lamentablemente no he tenido ningún intereses amoroso con nadie, ninguno me ha logrado cautivar lo suficiente para hacerme sucumbir o sentir esa clásica electricidad que me recorría cuando estaba con Mark.
Maldito hombre, ojalá se le caiga la polla de tanto que la usa.
De vez en cuando me gusta maldecirlo a los cuatro vientos y más cuando estoy sola, me permito desquitar mi rabia contra él y después terminar llorando como Maria magdalena por su traición. Bastardo.
El sonido de mi teléfono comienza a llenar la oficina con su característico sonido, dejó que suene por unos segundos permitiéndome escuchar la canción hasta que ya considero que es suficiente, maldigo cuando veo el nombre de mi padre en la pantalla.
- j***r, que querrá ahora? - comentó en voz alta.
Miro el teléfono sin ganas de contestar, pero luego de unis segundos, se corta la llamada y me relajó, si vuelve a llamar contestó.
Y así sucede, el maldito aparato comienza a sonar casi de inmediato mostrando su nombre en la pantalla.
Suspiro un par de veces y le contestó al fin.
- Padre - respondo simple esperando que me dirá ahora.
- Hija mía, como estas? - me dice él risueño y yo ruedo los ojos por eso, por que se que algo quiere.
- Todo bien padre, todo magnífico por acá - respondo con sinceridad, todo esta fabuloso por este rincón del mundo.
- Me alegra escuchar eso - dice y se queda callado, lo cual me parece raro.
Me quedó mirando mi teléfono pensando que se corto la llamada, pero no, él sigue ahí pero diciendo nada...suspiro por qué ya se que me pedirá algo.
- Padre, Para que me llamabas? - es mi padre y lo amo, pero se para que llama y no quiero escuchar un sermón de su parte.
- Preciosa, siempre tan directa - me dice sonriendo del otro lado, lo conozco bien por eso soy así.
- Tu me conoces, además recuerda que soy tu hija...tú me educaste de esta manera - le digo y se que su pecho debe estar inflado de orgullo por mi.
- Así es, eres simplemente mi orgullo pequeña - mejor cambio el tema, por que escuché su voz más emotiva al final, no quiero que terminé llorando ahora como otras veces.
- Y tú el mío, eres mi héroe...pero padre, estoy intrigada por tu llamada - no es que no me llame nunca, pero generalmente lo hacen después de mi horario de trabajo o los fines de semanas o días festivos.
- No se te va ninguna, pues bien, iré directo al grano entonces - me quedó atenta escuchándolo hasta que pronuncia esas palabras que alteraron todo mi sistema.
- Julia, necesito que vuelvas a Estados Unidos, principalmente a Nueva York y tomes el cargo de CEO de la sede, pero también de las empresas de la familia - me quedó de piedra y con la boca abierta a más no poder.
Joder, en serio dijo eso? Quiere que ocupe su cargo? Pero por que? El todavía es demasiado joven para retirarse, estará enfermo?
La preocupación por mi padre me altera y preocupa más que la idea de tomar su lugar, la cual no quiero, claro esta.
- Padre...Qué, qué estas diciendo? - sigo sin creer lo que me dijo.
- Lo que acabas de escuchar preciosa, necesito que asumas tu imagen como la Heredera Tanner - dice y escuchó como sonríe.
- Pero...por que padre? Estás bien? Estás enfermo de casualidad? - le digo lo último con miedo, el todavía es joven, aún le quedan muchísimos años más de vida junto a mi madre y a mi, pero no puedo evitar sentir miedo de que algo le pueda pasar.
- No te mentiré preciosa, me he sentido bastante cansado el último tiempo, me he tenido que realizar algunos cheques médicos por eso y todo llegan a la conclusión de que debo descansar más, el trabajo me ha consumido demasiado la vida y necesito descansar o hacer otras cosas - asiento a lo que me dice, pero por que debo volver.
- Entiendo padre y claramente deseo tu bienestar, ¿Pero por que debo volver? - parezco una perra egoísta, pero se que su mano derecha puede tomar la posición de CEO, he escuchado que es un hombre bastante capaz a pesar de su edad, lo puedo supervisar pero no considero necesario volver y dejar mi bella vida acá por ese motivo.
- Por que quiero ver con mis propios ojos si mi hija, mi ÚNICA hija es capaz de llevar las riendas de los negocios familiares, además que como eres mi hija, confío plenamente en ti, has conseguido por ti sola un buena posición en Londres lo que me hace sentir muy orgulloso de ti, por eso creo que estás lista para esto - asiento en silencio nuevamente aunque él no me pueda ver.
Intentó analizar sus palabras y no tengo mucho que reprochar, pero verdaderamente no quiero volver, por que hacerlo, sería encontrarme con él otra vez y no se si mi corazón este preparado para eso.
- Padre, yo...- me detiene cuando él me interrumpe.
-Julia, entiendo tu posición de negarte en volver, pero hija...en realidad te necesito aquí con nosotros, al menos hazlo por tus padres que ya están viejos y cansados - dice el manipulandome a su antojo, sabe que cederé ante eso.
- Padre...- le hablo con dureza para que no siga.
- Hija mía, un año, dame solo un año, si en ese tiempo no te logras adaptar prometo darle el puesto de CEO de la sede de Nueva York a alguien más, pero no puedo ceder el control total de las empresas, ese si deberás comenzar a gestionarlo tu, sin reemplazos o tiempo de plazo - dice y yo refunfuño, al menos es algo.
- Bien padre, un año y veremos que pasa, pero si no me gusta o no me siento cómoda, volveré a Londres sin reclamos o reproches de tu parte, trato? - Le digo esperando que responda y lo hace casi de inmediato.
- Perfecto, te pondré a la persona idónea para que te ayudé en este proceso - no necesito de niñeras empresariales.
- No necesito que nadie me enseñe o vea lo que hago, soy bastante grande para tener una niñera - le digo ahora algo irritada por su insinuación.
- No digas eso, no será un niñero, solo será una persona que te acompañará y ayudará en tu proceso de adaptación dentro de la empresa - dice él de lo más tranquilo.
- Será como mi secretario entonces? - le digo para molestarlo.
- Si, será tu Señor Secretario...- me causa risa ese título, pero me encojo de hombros sonriendo ante eso.
- ¿Y, que dices pequeña? Deseas cumplir el deseo de este viejo hombre? - dios, como me maneja a su antojo.
- Manipulador, pero si, acepto lo que me pides pero solo un año y después, de ahí veremos - es solo un año, lo puedo aguantar.
Un año pasa rápido o eso espero...