✝️20✝️

1276 Palabras
《No recordamos días, recordamos momentos》 Cesare Pavese. NARRA BOBBY Duele... Estoy destrozado hasta los huesos, con el corazón hecho polvo y pedazos. Soy un alma rota, un muerto viviente que quiere descansar en paz. No pude proteger a los que amo. Mis días se han acabado, ya no puedo con la agonía de que ya no estás en casa. Extraño el olor a rosas que desprendía tu cabello, el aroma a champús de vainilla que impregnaba la habitación que compartíamos. Tus labios rojos que me embriagaban con cada beso, y tu mirada de leona furiosa cuando me veías. Mi dulce Rachel, fuiste mi salvación, mi pronto auxilio en la tribulación. ¡No sabes cuánto te amo! Recuerdo la primera vez que te vi en el banco del parque, con tus medias pantys negras y las piernas cruzadas. Llevabas el pelo suelto, largo, hasta la cintura, y tus labios de un carmesí que me caí de la bicicleta con solo verte. Mis ojos azules quedaron cautivados con tu belleza, mis labios deseaban los tuyos. Me habías hechizado, embrujado en cuerpo y alma, y en ese momento supe: que debías ser mía. Quizás fui el payaso más grande que conociste, pero puedo jurarte que te amé hasta tú último aliento Rachel, y nadie ocupará tu lugar. Lloré en la soledad de la habitación de nuestra hija, abrazando todas sus muñecas con la que solía jugar. Oliendo sus sábanas y anhelando su voz. No podía pensar en otra cosa que en dolor de ya no sentirte, ni abrazarte, ni verte, ni tocarte más. Llévame contigo Rachel, llévame... estoy sufriendo, estoy muriendo lentamente. Cortame las alas porque ya he decidido no volar más. He decidido ir a tu mundo, a un lugar llamado cielo en donde podremos seguir amándonos. Te prometo que esta vez te valoraría más, te regalaría todas las flores que te mereces, no dejaría que pasaras otra noche sin mi. Disfrutaría de cada comida así estuviera quemada, y te escucharía siempre al hablar de libros aunque no me llamen la atención. Te abrazaria en tus momentos de fracaso y te diria:nena, todo estará bien. Te secaria las lágrimas cuando sientas flaquear. Te haría el amor una y otra vez, y despertaría abrazado junto a ti, todas las mañanas. Búscame amada mía... no tengo razones para seguir vivo. Tomé una aspirina y comencé a beber una por una recordando: El día en que te conocí. El día que te invité a salir y tuve un dolor de estómago tan terrible que pasé toda nuestra cita en el baño. El día en que besaste y dijiste: Acepto ser tu esposa. Fui el chico más feliz del mundo. El día en que te vi entrar por ese largo pasillo con tu vestido de novia. Oh, me sentía extremadamente afortunado. El día en que pasamos grandes noches y veladas juntos, amandonos y queriendonos como Dios mandaba. El día en que me dijiste: Tendremos un bebé. Estábamos asustados y a la vez tan feliz que comencé a leer en como ser un buen padre. El día en que Samy nació . Y todos los momentos juntos fue como una daga directo a mi corazón. Una punzada sentí en mi estómago, hasta cerrar por completo los ojos y ver tu dulce carita hija mía. ☆☆☆☆☆ —¡Respira, por favor, no me dejes!—escuché muy lejana la voz de Richard. ¿Acaso estaba llorando? —¡Por favor, no me dejes!—si, Richard White estaba llorando por mi. Quería decirte: Dejame amigo, voy a estar con mi esposa e hija en un mundo mejor más no pude hablar. —Bob, quédate conmigo. Ya llamé a una ambulancia por favor —seguía escuchandolo hasta que... vomité. —Muy bien, vomita, vomita—me puso boca abajo y sentí que el estómago se me saldría por la boca. Cuando me di cuenta estaba de vuelta a mi realidad, a la que quería escapar, aspetando a vómito. Los ojos azules de Richars estaban húmedos, las lágrimas bajaban por sus mejillas en chorro. —No me hagas esto amigo...—rompió en llanto abrazandome. Me aferré a ese abrazo que no era de amor, si no de hermandad, de amistad, de apoyo. Richard y yo no habíamos conocido en el psiquiátrico. Cuando mi amigo llegó estaba muy traumado por lo que le había sucedido a sus padres. Por lo tanto, el detective Lois lo ingresó a un psiquiátrico porque el niño estaba en shock y con muchas pesadillas. Mi madre, la directora del psiquiatrico comenzó a tratar su caso poco a poco hasta que fue ganando confianza. Asimismo, siempre visitaba el lugar por mi madre, por eso, conocí a Richard y de inmediato entre nosotros hubo conexión, hasta volvemos los mejores amigos. Juntos logramos pasar la página de una mente sin recuerdos hasta ingresar a la academia de policía, y trabajar duro para resolver los casos. Eramos inseparables. El mejor equipo. Richard era muy cercano a mi familia: A Rachel y Samy, de hecho, era el padrino de mi hija y se volvió un apoyo cuando mi madre falleció por un cáncer. A los años, conocimos a Jimmy, a Sam y a Mónica y todos conformamos una familia. Más que compañeros de trabajo, éramos un equipo. —¡Eres mi única familia!—sollozó Richard envuelto en lágrimas. Por un momento, sentí que la respiración me faltaba ya que no podía inhalar aire, me dolía. —Ah—me senté en mi propio vómito, Richard me tomo la mano. —Ya viene una ambulancia. No dije nada, solo miré el techo de la habitación de mi hija. Efectivamente, la ambulancia llegó, me cargaron en una camilla y me llevaron a la camioneta. En ningún momento mi amigo se apartó de mí. —Estoy cansado—dije... Él tenía mí mano agarrada —Voy a estar aquí, descansa. Entonces, cerré los ojos. ☆☆☆☆☆☆ Narra Richard White Bob estaba pálido, con los ojos desorbitado, sin esperanza y con las ganas de morir. No lo permitiría. Es mi única familia. Estallo en llanto Me viene a la mente el recuerdo de cuando lo conocí. Yo estaba en un mal momento, pero en ese mal momento siempre hubo alguien que alegraba los días. Su carisma, su alegría, y locura hacia que cada día me apegara a la luz de vivir dejando a un lado la oscuridad de un pasado tormentoso. Estaría con él, le apoyaría en este momento tam difícil. Eso es lo que hace un amigo de verdad, demostrarse amigo en los malos momentos. Respiré hondo y pasé toda la noche en el hospital. Desperté con torticulis, santo Dios, me dolía el cuello. Me alcé de la silla para estirarme un poco, quería orinar, así que fui a baño para hacer mis necesidades. Asimismo, me pasé por la habitación donde Bob aún dormía y permanecí allí un buen rato. Tomé el celular, tenía muchas llamadas perdidas: Mónica, Dan, Jimmy, Sam, mis superiores. Devolverle la llamada a todos me llevaría mucho tiempo, así que decidí llamar a Dan para preguntarle si todo marchaba bien. Repica... —Aló —¿Richard? por Dios, gracias a Dios pudimos contactarte. Bostezo. —¿Esta todo bien? —Richard... Holly y Will desaparecieron, me escuchas... desaparecieron. Me quedo inmóvil por un momento. —¿Que estas diciendo? —Richard. El detective Joel Smith se los llevó disparándole a Will en una pierna. Richard... este detective es el ignoto. Su voz era queda y angustiada. Arrugué las cejas. —¿De que hablas? —Richard... este hombre tiene en su poder a los cuatro hermanos:Holly, Will, Anna y Susie. ☆☆☆☆☆☆ Los leo.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR