《Llorar es hacer menos profundo el duelo》
William Shakespeare.
NARRA Richard White
Un padre nunca debería de ver el c*****r de su hijo.
Y un esposo el de su compañera de vida.
¡Era desgarradora la escena!
Corrí en pos de Rachel con alguna esperanza en mi corazón más ella yacía muerta en el suelo y Holly a su lado sangrando por el abdomen. Le tomé el pulso que estaba débil pero con vida.
Por consiguiente, lo demás ocurrió muy rápido como en un abrir y cerrar de ojos y al mismo tiempo tan irreal que no podíamos reaccionar.
La lluvia prosiguió sin parar, era muy extraño que en Olerfin lloviera días tan seguido como lo fue en aquel momento dificil tras la muerte de Rachel y Samy. Les quisiera decir que Bob trató de ser fuerte armando una coraza para que dolor no lo consuma. Sin embargo, no ocurrió así. Mi amigo no solo se desmoronó si no que también está unidad.
El fuerte Bob ya era cenizas y polvo, y era entendible, solo había transcurrido una semana desde su lucha con el asesino en ese laberinto. Su decaimiento era de tal forma que tenía que quedarme con él hasta que pudiera dormirse. A veces, en las noches me levantaba al escucharlo rogar abrazando todos los juguetes de Samy. ¡Era devastador!
Si tuviera poderes mágicos, juro por Dios que haría que el dolor no existiera y ni se manifestara nunca, no obstante, en todo proceso es necesario sentir para saber que somos humanos y no roboces manejados al antojo de un amo. Creo fielmente que Dios lo quiso así, que pudiéramos elegir a voluntad propia de ser seguidor de una conducta moral y no por obligación, que pudiéramos amar espontáneamente y no por imposición; eso es lo que nos hace realmente humanos.
Asimismo, el papeleo que tuvimos que hacer Jimmy, Sam, y yo no fue normal, según Bob y Holly alegaron que no se trataba de un solo ignoto si no de dos. La cual, nos pone en la posición de que el asesino le gusta trabajar en equipo.
La probabilidad de que fuera karl Campbell junto a Cardenas seguían vigentes aunque Holly lo negara sin explicar motivos válidos del porque deberíamos descartar a su padre desaparecido como primer sospechoso. La idea de que sea un fanático de las películas de terror al mismo tiempo que de asesinos seriales y tuviera brindado tributo a uno de ellos, también era muy probable, más la realidad de todo este asunto es que no teníamos nada y el caso ya estaba por la borda con el asesinato de las dos pelirrojas.
Igualmente, debo destacar que este crimen fue distinto a los primeros: fue apresurado, como si el ignoto lo decidiera a última hora, ya que su cabello no fue cortado, ni sus uñas, ni nada de su cuerpo; algo tuvo que haber ocurrido para que el psicopata las ejecutara a último momento.
Eso era lo más extraño.
Ahora, el caso del cazador de pelirrojas como lo apodaban los medios parecía no tener esclarecimiento. La escena del laberinto fue el bom para que toda la comunidad de Olerfin temiera hasta el nivel de hacer toques de quedas voluntarias. Ninguna joven de cabello rojo salía a la calle a altas horas de la noche, solo ocasionalmente si era necesario.
El terror se difundió, y todos hablaban del ignoto proclamando una fama que ningún asesino debería de llevarse. Un porcentaje de las personas vociferaban encontra de Holly Campbell como la única responsable de que este asesino esté ejecutando a muchachas inocentes.
¡Todos la odiaban!
Las chicas de pelo rojo estaban siendo consideradas como una maldición que atrae al asesino, al punto que los comentarios comenzaron a llegar a la comisaría por amenazas sobre las chicas que tenían el pelo rojo.
Generalmente, la mayoría eran dirigidas a Holly.
"Holly Campbell debería morir, es la única culpable de todo esto".
"Deberían de eliminar a toda esa r**a asesina, harían un favor a la sociedad".
"Deberían de matarla, así se acabarían todas estas muertes".
Al mismo tiempo que tratábamos de proteger a Holly de un asesino, también la resguardabamos de una comunidad ardida.
Apagué el televisor, no había más noticias que la del cazador de pelirrojas.
Suspiré frustrado. Jimmy hizo un mohin en sus labios de tristeza.
Era obvio, la tristeza se había apoderado de nuestra unidad, de cada rincón de esta oficina y parte de nuestras vidas. Me levanté del asiento para mirar la ventana y asi ver el cielo gris, y el día lluvioso que recordaba constantemente que no estábamos bien.
Un pequeño momento cruzó por mi mente que me hizo sonreír con la misma amargura con la que soltaba lágrimas.
Samy con sus dibujos. Abrazandome sonriendo. Rachel cocinando sus comidas deliciosas pasando una navidad emotiva, alegre y llena de risas.
Solté lágrimas con ese recuerdo en mi mente. Las navidades no serían las mismas, ya nada sería igual.
La pérdida de un ser querido no es fácil, de hecho, nos empuja a un vacío de soledad, pena y un dolor tan profundo que no sabemos como superar. Comienzas a extrañar tanto a esa persona que ya no está que se convierte en una tortura constante el imaginarte que nunca más le darás un abrazo, un beso, una flor, o atención.
Por eso, si tienes a alguien a tu lado amalo, regala las flores que nunca diste, dale un beso, obsequiale tiempo, risa, alegría, de nada sirve hacerlo cuando ya no está. De nada vale comprarle flores a la persona que amas cuando ya se ha ido, y dedicarle tiempo a tus hijos ya que lo has perdido.
Al igual que Bob perdí a seres que amaba con mi vida, y no puedo negar que siendo un adulto los extraño. Mi padre, mi madre y mi hermana han vivido como fantasmas alrededor de mi, solo en mi memoria y así siempre será. Porque nunca te olvidas de esa persona que amas, si no que aprendes a vivir suprimiendo el dolor.
Si tuviera la oportunidad de volver a abrazar a papá, sin duda lo haría, le evitaría tanto disgustos, y le haría más feliz. Le diría que era mi héroe, además, de reírme de sus chistes malos, y compartir un tiempo así sea de caminata con él.
Igualmente, hiciera lo mismo con mamá. Valoraría más su trabajo en casa, me quitaría los zapatos al llegar para no estropear la limpieza. Me comería todo lo que prepara sin quejarme, y le enviaría flores cada día diciéndole que me hace tanta falta sus regaños, su mal humor y sus consejos.
¿Que puedo decir de mi hermana? jugaría a las barbie con ella, o soportaría ver películas de princesa solo para hacerla feliz.
Pero esta percepción de la vida no la tenemos cuando nuestros amados están presente, si no, cuando los perdemos. Y justo en ese momento, nos damos cuenta lo cual valioso que eran para nosotros.
¿Cuantas veces dejamos la cena fría? ¿a nuestras esposas esperando? ¿a nuestros hijos sin un beso? ¿cuantos te amo nos faltó decir? ¿cuántos abrazos no quisimos dar? ¿cuánto afecto sembramos en los más cercanos?
Ahora, solo queda el dolor y las lágrimas.
—¡Detective White!—escuché una voz muy familiar. Giré para ver de quién se trataba y mis ojos se abrieron de par de par cuando le vi venir agitado en pos de mí.
—Will... ¿Que haces aquí?—me crucé de brazos demasiado sorprendido, no debió aventurarse a venir a Olerfin.
—Necesito ver a mi hermana por favor, estoy sumamente preocupado por ella—su voz era de total angustia al igual que sus facciones.
—Okey, pero no debiste dejar a Anna y Susie solas. Tenemos a un asesino peligroso suelto.
—Lo se... pero entiendame... Holly no es cualquier cosa para mi, es mi hermana.
Asiento compadeciendome de él.
—Jimmy me ha contado que Holly está bien. Recibió una puñalada en el estómago, despertó hace tres días atrás. Ahora, esta en una habitación en la casa de un amigo de la unidad. Jimmy y Sam se encargan de todo lo que ella necesita.
Personalmente no había ido a ver a Holly, estaba tan ocupado en Bob que el tiempo no me alcanzaba para sesiorarme de su recuperación, no obstante, Jimmy y Sam siempre la visitaban asegurándose de que estuviera bien.
—¡Por favor, necesito verla!
Asiento.
—Esta bien, solo que debes regresar a donde están tus hermanas lo más rápido posible, y no mencionarle a nadie que eres hijo de este Campbell.
Will asintió
Le hice una seña a Jimmy de que saldría, y este asintió aún llenando papeleo. Nos embutimos en el auto; al cabo de unos minutos estábamos en la casa de Dan.
La casa de Dan era una viviendo normal como las otras de la comunidad. Estaba pintada por fuefa de un verde manzana, con adornos de cuadros muy bonitos, tenía entendido que su esposa era una excelente pintora, por lo tanto, no era extraño que toda la fachada tuvieran retratos.
Toqué la puerta, y en efecto, su mujer me recibió. Me dedicó una sonrisa, y a medida que esta más se extendía sus ojos también se achinaban.
—Señora...—saludo respirando hondo.
—Señor White—dijo. Ambos nos introducimos a la casa y ella cierra la puerta.
—¿Se encuentra Dan?
—No, ha salido detective.
—Oh—echo un vistazo, observando que una niña ve la televisión. La señora se da cuenta.
—Oh, es mi hija Danna.
Asiento.
—Lamento molesta—suelto una risita—, ¿cómo se encuentra Holly?
Las facciones de la mujer se tornaron serias.
—No lo sé. Ni entro a esa habitación. Le dije a Dan que no la quería en casa.
Le puse una mano en el hombro a Will para que se calmara, sé que esos comentarios pueden ponerlo de mal humor.
Solté una risita amistosa.
—Entiendo. Pronto no las llevaremos a otro lugar.
—Si. Cada día que pasa y esa mujer sigue aquí, siento que corremos peligro.
—Entiendo.
La mujer cambia el tema.
—¿Como sigue Bob?
Suelto un bufido.
—Acaba de perder a su esposa e hija.
—¡Es terrible! yo no sé que haría si perdiera a mi esposo e hija, no quisiera vivir.
No digo nada, bajo la mirada pensando en Bob.
—¡Así es!
—Bueno, suban—se saca del bolsillo una llave—. La habitación está cerrada con llave.
Agarro las llaves y asiento.
Subo las escaleras. La casa de Dan es acogedora, llena de fotografías por todos lados, y con un ambiente de hogar que me recuerda a mis padres. Meto las llaves en la cerradura y abro la puerta encontrándome a Holly en cama.
Se sobresalta cuando me ve. Su sorpresa aumenta al darse cuenta que Will está conmigo.
—¿Sucedio algo? ¿Susie y Anna están bien?
Will va a su encuentro y asiente. La abraza con mucho cariño, y siento envidia de como esté la rodea con sus brazos. Yo hubiera querido tener la oportunidad de darle ese mismo afecto a mi hermanita asesinada.
—¿Estas bien?—le preguntó.
Ella asiente.
Holly tiene el pelo envuelto en un moño alto, con mechones de cabellos cayendo en su rostro pálido y ojeroso. Más sus ojos verdes siguen iluminados, con el mismo brillo especial que no logro descifrar. Lleva una sudadera hasta las piernas con un pantalón holgado de dormir con rayas.
Por lo menos esta bien.
—¿Puedo quedarme con ella?—consultó su hermano, vacilo por un instante.
—No se...
—Por favor, mañana a primera hora volveré con mis otras hermanas.
Termino aceptando y los dejo solo. Me despido de la esposa de Dan devolviendo las llaves para marcharme a casa de Bob. Al llegar, todo está silencioso, no me acostumbro a que Samy ya no me reciba junto al olor de pollo al horno. Subo las escaleras tras cerrar la puerta.
—¡Bob!—llamo.
No hay respuesta.
Voy directo a la habitación donde ahora pasa su tiempo. Y me quedó en shock cuando lo veo en el suelo al lado de unas píldoras. Corro a donde se encuentra, dándole una mirada a las píldoras. Tomo su pulso: es débil.
—¡Bob, reacciona!—hago pulsadas en su pecho una y otra vez.
—Vamos amigo, no me dejes, no me dejes—le doy respiración boca a boca.
—¡Por favor, no me abandones—comienzo a llorar, sin parar con las respiraciones y pulsadas.
—¡Quedate conmigo!
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