《El miedo a la muerte se debe al miedo a la vida. Un hombre que vive plenamente está preparado para morir en cualquier momento》.
Mark Twain
NARRA HOLLY
No sé disparó nada.
—Ooh, estás de suerte niña—dijo el sujeto en medio de una carcajada.
Comencé a llorar como una niña.
—¡Por favor, por favor!
El oficial se inclinó para mirarme.
—Mi hermana también suplico y ese hombre igualmente la mató. Ahora es tu turno, sé la mitad de valiente de lo que fue Anna.
Puso el arma ahora en mi cabeza.
—1... 2...y 3...
Jaló el gatillo.
Nada.
Intensifique el llanto. Las emociones intensas de que alguien más tiene el poder de tu vida es desesperante.
—Me aburrí de este juego. Porque mejor no traemos a la pequeña Susie y que sea ella poniendo en marcha todo esto.
Nos echó un vistazo antes de dirigirse a la puerta guardandose el arma en su caderas, acto seguido, abandonó el lugar.
—¡Lo siento!—murmuró Anna en llanto.
—¡No es tú culpa!—traté de calmarme por ella, por mi hermana.
—Karl ha sido una maldición a nuestras vidas. ¿Por qué mamá se tuvo que enamorar de él?
No dije nada.
—¡Holly!
—Ujum.
—¿Mi mamá también era una asesina?
Suspiré.
—No tiene caso hablar de eso Anna.
—No, por favor, dímelo, tengo que saberlo. ¿Es verdad? ese policía lo dijo.
—Anna...
—Holly dímelo por favor.
Sollocé, titubeando.
—Si.
La pelirrojo sollozó.
—Se apodaban el grupo de los 5.
—¿5?
—Karl, Crish, Rodrigo, Resee y otro sujeto que nunca supe quién era.
—Eso significa que... ¿también somos psicópatas?
—No, por supuesto que no Anna. No somos como ellos y nunca lo seremos. Tú eres una niña dulce, tierna en nada te pareces a tu madre. Eres un ser lleno de luz Anna, radiante, estupenda. No te compares con esos asesinos que han hecho miserable nuestras vidas.
Anna intensificó el llanto.
—Susie y tú son lo mejor de este planeta. Tienen un corazón de oro, y no lo digo porque seas mi hermana, si no porque te conozco Anna. Te amo, te amo con toda mi alma y pase lo que pase hoy, quiero que sepas que siempre te amaré y que este vínculo de hermandad nunca se romperá.
—¿Por que no me contaron antes esto?—gimió envuelta en su dolor del corazón.
Tampoco podía evitar mis lágrimas.
—Supongo que no queríamos que pensarás que estabas dañada o algo.
Escuché su respiración acelerada, me dolía verla así.
—¿Estas sufriendo?—preguntó.
Su pregunta me toma por sorpresa.
—No hay peor sufrimiento que estar sola—dije mirando al suelo —. El tener la sensación de que nadie más daría algo por ti.
Hubo un momento de silencio, mientras dejaba que mi corazón llorara.
—Me tienes a mí.
Alcé mi vista para conseguirme con los ojos brillantes de mi hermana.
—¿Crees que estoy dañada?—una lagrimas se despegó de su pestañas largas.
Niego con la cabeza.
—Por supuesto que no.
Anna sonríe, y su risa fue suficiente para crear un poco de esperanza, fe, y claridad en este momento tan oscuro.
Seguí llorando mientras reía con Anna, igualmente, las lágrimas seguían allí, pero la fuerza, la unión de nuestras almas era más fuerte. A medida de que fui viviendo he aprendido a valorar cada momento así sean situaciones locas, raras, emotivas, o decepcionantes. Y en este instante, a merced de un depredador vengativo solo puedo decir: Te amo hermana, esta vida ni la otra podrá separar este amor.
Nunca me fui, siempre estuve ahí. Intermitente, pero cuidándote los pasos. Fui tú angel cuando esa chica se burló de ti y le amenacé para que nunca jamás se metiera contigo o cuando ese chico no correspondió tus sentimientos. Lloraste hasta quedarte dormida. Quería abrazarte, juro por todo lo que tengo que quería hacerlo, sin embargo, solo tuve que conformarme a la distancia, y enviarte abrazos a traves de Will.
Somos familia y la familia se protege entre sí. Sé cuidan, se aprecian, se valoran. Y el momento en que me sentí derrotada, sola y vacía, supe que no había nada más grato que estar un buen rato con un poco de chocolate y quizás una pizza con los que amas.
El amar va más allá de unas palabras, es más un "estoy aqui" o una acción. Anna y Will siempre fueron mi motor de arranque, la fortaleza para continuar, el camino que debía conducir. Siempre confié que los Fuller cuidarian bien de Susie, por eso mi lejanía hacia ella hasta se hizo evidente en este asquerosa cabaña.
—Gracias—susurró Anna.
—¿Por qué?
—Por amarme cuando nadie me amó.
Mis ojos se aguaron.
—Will y yo te amamos. Y estoy segura que Resse igual.
—Resse murió antes de tener consciencia, no la recuerdo bien.
—¡Lo siento!
—¿Por que? si nos tenemos la una a la otra.
Sonreí.
Me compuse cuando este uniformado de la ley entró tomando a Susie por la mano. La niña estaba asustada, con el rostro sucio y lleno de lágrimas.
—Bien, haremos algo interesante. Jugaremos: La hermana decide.
Lloré.
—¡Es una niña!—gemí.
Susie estaba despavorida, temblando, estallando en llanto.
El hombre se condujo a la mesa tomando un cuchillo grande y afilado para colocarlo a la mano de Susie.
—Por estas manos, corren sangre psicópata. Todo es muy sencillo, elije a quien de las dos quieres cortar.
Susie aumentó su chillido.
—O si no—puso su arma en la cien de la pequeña—. Morirás tú.
—¡Susie, cortame a mi!—exclamé.
El policía se me quedó mirando.
—No manipules la decisión de la niña.
A toda prisa se dirigió nuevamente a su mesa de herramientas tomando consigo la cinta adhesiva, asimismo, la colocó en nuestra boca.
—¡Apurate niña!—gritó.
Susie se nos quedó mirando como un conejito asustadizo sin saber que hacer. Sus ojos estaban aterrados, mientras que su cuerpo temblaba desproporcionadamente. Me lanzó una mirada llorona luego a Anna.
—¡Hazlo!—ordenó el sujeto, entonces, ella caminó hasta quedarse al pies de Anna.
—¡Lo siento!
Me quejé, traté de moverme para que no lo hiciera.
Acontinuacion, cortó a Anna en su muslo estallando en un llanto desgarrador. Se desmoronó en el suelo nerviosa, temblando por la impresión de la sangre que estaba surgiendo.
El oficial blanqueó los ojos de frustración, tomando el cuchillo que había caído al suelo con sangre para incrustarselo en el estómago a Anna.
Susie tenía la boca abierta al igual que los ojos que parecían que se le iba a salir. Anna estaba perdiendo los sentidos cuando su cabeza se fue hacia adelante. No obstante, sacó el arma blanca de su estómago para tomar a Susie por su cabellos rojo hasta dejarla en el aire.
La niña lloró desesperadamente, moviéndose para que este hombre frío y sin corazón la soltara.
Puso el cuchillo en su cuello, solo que terminó cortando su cabello dejándola caer al suelo horrorizada.
—Mmmmmmm—se condujo directo hacia mí. Despojandome de la cinta adhesiva
—¡Por favor, matame a mi, déjalas a ellas por favor.
Él se rió.
—No planeé nada de esto Holly. Todo ocurrió tan de repente que me estoy dejando dominar por mi odio y sed de venganza. Nunca pensé secuestrarlas y torturarlas, pero Fenicia venía a mi mente cada noche además de ese cuerpo inerte—me dió una mirada lasciva en mi cuerpo—. Voy a dejarme llevar por mis deseos más primitivos.
Con el cuchillo cortó la camisa dejando mi sostén n***o al descubierto.
Lloré.
—Tienes un cuerpo muy hermoso que sin duda tentarias hasta al hombre más correcto.
Desató mis pies.
Estallé en llanto. Se levantó colocándose a mi espalda acariciando el cuchillo con el dorso de mi piel. Percibí el filo de la hoja.
—Si haces algo te apuñalo—murmuró, cortando la soga de las manos sin apartar el cuchillo de mi parte posterior. Con un empujón me lanzó como un saco de papas al suelo, y antes de que pudiera reaccionar se subió encima en posición de hojarasca clavando la punta de su arma en mi cuello.
—Aquí no, por favor. Susie esta allí, por favor.
—No me importa—habló dándome una bofetada extremadamente fuerte que me dejó desorbitada. El oficial sostuvo mis manos hacia arriba para besar mi cuello descendiendo hasta mis pechos. Una oleada de asco percibí junto a un recuerdo de Richard muy fugaz.
Estábamos en una habitación oscura, solos. Nos estábamos tocando, besando mientras nos depojabamos de la ropa con la misma lentitud que el sol al aparecer. Era la primera vez de Richard, y mi primera vez a decisión propia. Hubiese querido haberle entregado mi virginidad, más no fue así, el asqueroso de Rodrigo me la había arrebatado.
Sus besos eran suaves, ligeros, temblorosos. No teníamos idea de lo que estábamos haciendo, solo nos dejábamos llevar por los instintos.
Richard y yo éramos compatibles, el uno para el otro, y esa noche fue el sello de un amor adolescente e inexperto.
Comencé a luchar con uñas, no dejaría que otro tomase lo que a Richard le pertenecía. No dejaria que nadie más me tocara sin mi consentimiento, no, ¡ya basta!.
Como pude le proporcioné un golpe entre sus piernas quitandome a ese cerdo asqueroso de encima. Se quejó como un animal adolorido en la suciedad de ese piso. Sin pensarlo dos veces, cogi el cuchillo al instante que notaba un destello de horror en sus ojos.
Ahora la presa se había vuelto en su depredador.
—Cuando vayas a matar a alguien, matalo sin tantas palabrerías o juegos, no vaya hacer que las fichas cambien de posición—no terminé de pronunciar la ultima oracion cuando le clavé el cuchillo en el estómago salpicandome de sangre el rostro.
Se retorció como la serpiente que era; tocándo la parte trasera del cuchillo mientras lo trataba de sacar a punta de gritos. Asimismo, corrí hacia Anna levantandole el rostro, parecía desmayada pero viva podia sentirle el pulso.
—¡Anna, Anna!—reaccionó con una mueca de dolor mientras le quitaba sus ataduras.
—Nena, tienes que levantarte, ¿puedes?
Asintió.
Luego, corrí a donde Susie que estaba a un rincon traumatizada.
—¡Susie, Susie!
Sus ojos estaban fijos, perdidos. Le golpeé el rostro para que reaccionara.
—Debemos irnos.
Asintió.
Ayudé a Anna a levantarse apoyándose de mi cuello para salir de ese infierno. Cruzamos la puerta de la cabaña lo más rápido que pudimos, era como una claridad al final del túnel cuando escuchamos un disparo que hizo que las tres cayeramos al suelo.
Volteé inmediatamente para darme cuenta que el oficial con dificultad y con un rifle caminaba directo a nosotros.
—¡Tenemos que levantarnos Anna!—dije, asimismo, me di cuenta que mi hermana estaba herida con una bala en el estómago. Por más que quisiera, no podía moverse.
—¡Tenemos que levantarnos!—estallé en llanto tratando de tapar la herida.
Un poco de sangre salió por su boca.
—¡Vete! Vete con Susie—trató de hablar casi en un susurro.
—No...—lloré moviendo la cabeza de un lado a otro—.No te dejaré.
Visualicé que Anna estaba llorando, las lágrimas estaban saliendo.
—¡Ahí viene!—exclamó Susie con desespero.
El policia volvió a disparar pegando la bala en el suelo.
Me alarmé.
Sujete la mano ensangrentada de mi hermana en medio de un llanto.
—¡Vete, vete, déjame aquí, vete!—asentí—. Dile a Will que lo amo.
Solté su mano cargando a Susie para protegerla de un disparo. Escuché varios detrás de mí, sin embargo, corrí sin detenerme sumergiéndome en el bosque con el dolor de haber dejado a Anna atrás.
Sentía mi corazón desgarrado y partido en mil pedazos.
Recuerdos de su sonrisa, y momento juntos a ellas invadieron mi mente como un huracán, permitiendome llorar con desesperación, como si no hubiera un fin.
Perdóname Anna.
☆☆☆☆☆☆
Les dejo aquí este capítulo... Hoy se actualizó quedate a mi lado, solo falta una sola noche. Nos vemos el lunes. Feliz fin de semana.