—Yo, me están esperando —respondo mirando hacia la mesa que, por suerte aún no me ven. —Es la mujer que estaba contigo aquel día ―dice reconociendo a Joanna―. Supongo que es tu amiga y tu círculo de amigos. ¿No es el tipo que te lleva al apartamento? —Sí, lo es ―respondo un poco incómoda. El chico al ver que no me muevo, atiende a un par de personas que van llegando, y yo me aparto un poco de la entrada. ―¿Tú qué haces aquí? ―cuestiono, pero al momento caigo en cuenta del hotel―. Oh, no. ¿Aquí es donde te hospedas? ―Sí. Entonces, ¿vienes al evento? ―Puedes estar seguro de que no estoy aquí por ti. Y de haber sabido que te hospedabas aquí, no me habría parado. ―No seas tan dura conmigo, amor. ―No ―corto tajante, mostrando disimuladamente un alto con mi mano al frente―. No sigas llam

