Aún no termino de procesar lo que pasó anoche. En realidad, casi no pude dormir y es que, ¡por todos los cielos!, no pude pensar en otra cosa que no fueran sus besos. Nada que no fuera o viniera de él. Me siento tan feliz. Me siento con más vida. Quiero volver a verlo. ¡Diablos!, me siento como una adolescente enamorada. Ha pasado tan rápido que, no sé en qué momento dejé de pensar las cosas, es decir, anoche… no sentí miedo estando con él. ¿Será David lo que yo merezco? Mi cabeza está hecha un caos, no paro de pensar en él. El sonido de mi celular me hace volver a la realidad para alimentar más estas emociones, porque es una llamada de él. Sin ninguna intención de dejarlo esperando, respondo al segundo tono. ―¿David? ―pregunto lo que es obvio dibujando una sonrisa en mi

