El olor a tocino y hot cackes, me despierta. Me siento tratando de mantener los ojos abiertos, pero antes de que caiga en cuenta, la alarma de mi celular comienza a sonar y decido apagarlo. Vuelvo a percibir el olor que me abre el apetito. Recuerdo la noche anterior y dejo escapar un suspiro. Llego a la cocina y, tomo un pedazo de tocino frito llevándolo a mi boca, después me recargo en una de las encimeras. —Buenos días —saludo. —Buenos días, amor. —¿Sigues teniendo sazón? —Voltea a verme con los ojos entrecerrados, y con media sonrisa de lado. —Ya lo comprobarás por ti misma, no creo que eso haya cambiado en nada ―Después de una pausa, continúa―. Sigues viéndote hermosa, así despeinada y adormilada. Ruedo los ojos y me acerco a la ventana. —Se ha calmado la lluvia, ya te puedes

