—Iremos a su sede mañana, saldremos a las ocho de la noche, asique procuren empacar todas sus pertenencias y conseguir suministros —Cromwell mira fijamente a mi tío, quien asiente con entendimiento, seguramente se refiere a conseguir más bolsas de sangre para tener a mano si es necesario—. Bien, por hoy ya es todo, necesitamos recuperar la mayor cantidad de energía y tener un buen descanso.
Todos nos levantamos y tomamos los bolsos de cada uno, Alessander toma mi mochila junto a su bolso con armas, y nos dirigimos a la habitación que nos dieron. Será una larga noche de angustia y nervios, todo iba demasiado rápido, pero la buena noticia es que podríamos tener el tiempo de conseguir refuerzos confiables.
Nyx traería a su novio Kilian, junto con su aquelarre quienes nos cubrirían las espaldas en caso de emergencia. Christopher vendría con los padres de Alessander y Sara para poder ayudarnos en caso de que algo salga mal, además de poder cubrir una zona segura para un refugio luego del ataque. No había que dejar cabos sueltos, ni mucho menos darnos el lujo de esperar que no se den cuenta cuando nos acerquemos, más aún, sabiendo que habrá mínimo unos diez o quince guardias custodiando las entradas.
El pasillo es luminoso, las paredes de color canela y el suelo de azulejos en tonos marrones le dan un aspecto hogareño. Las habitaciones están continuas, por mayor seguridad ya que es mejor permanecer todos juntos, o al menos lo más cercanos posibles.
Alessander saca la llave de su bolsillo y abre la puerta con total naturalidad, mientras que en mi interior pasan miles de sentimientos encontrados. Por un lado, el miedo latente de que en cualquier momento nos encuentren los Errantis, y por otro lado el nerviosismo de estar toda una noche con él, solos en una habitación que si bien tenía dos camas estaría junto a él, y con el tema de la sangre…
—¿Pasa algo? —enarca una ceja, viéndome divertido mientras deja caer el bolso y mi mochila sobre el sofá de la sala de estar.
—No, nada —mi voz sale un poco más aguda, y mis mejillas arden delatoras.
—Tranquila, no te voy a comer… —se acerca acortando el espacio, y con lentitud pasa su pulgar por un costado de mi cuello, haciéndome estremecer con el ligero tacto de su fría piel—, salvo que eso quieras.
La intensidad de sus ojos me hace temblar, y doy un corto paso atrás, abrumada por su cercanía.
—Yo…
—Era broma, pequeña tonta —dice divertido, con ese brillo en sus ojos alegres, contagiándome la risa.
—Eres malvado —paso por su lado dándole una palmadita en el brazo, y él me la devuelve, pero en el trasero— ¡Oye!
—Pero soy tu malvado —y con un giño coqueto se adentra en la puerta doble que separa la salita con la habitación. Suspiro y me dejo caer recargándome en uno de los brazos del sofá, el agotamiento ya me tiene cansada, y lo único que quiero es darme una relajante ducha, comer algo y dormir por una semana—. Eh, ¿Ellie? Creo que deberías venir —su voz suena diferente, y un escalofrío de nervios vuelve a azotar mi poca tranquilidad.
—¿Qué pasa? —la intriga me invade y trato de ir con prisa, pero al abrir las puertas me encuentro con Alessander sentado en una amplia cama de dos plazas, de estilo matrimonial. La única cama que hay.
En la mesita de luz hay un champagne dentro de una jarra plateada con hielo, dos copas y una cajita de condones.
Alessander me tiende un papel doblado a la mitad, mientras sigue con la vista fija en el suelo. Con nervios se lo arrebato y lo abro de un tirón para poder leer rápido su contenido, llevándome una enorme y vergonzosa sorpresa.
“¡Felicidades a los novios! Ahora, has tu parte. Ya sabes a lo que me refiero.
Con cariño, Nyx.
P.D.: Que el hecho de ser virgen no te asuste, has perdido más sangre que eso”.
—Desgraciada —susurro con rabia arrugando el papel en un pequeño bollo.
Mi corazón late mucho más de prisa, y más cuando mis ojos enfocan la cajita de condones. Esto es mucho, demasiado para asimilar. Ya hoy fue un desastre, y no me siento preparada para afrontar esta parte de mí, para terminar de tomar una decisión tan grande como esta. Necesitaba al menos un tiempo para pensar con claridad.
—Yo… —Alessander se levanta de la cama y sigue con su rostro en shock, al parecer para él también es un tema difícil, si bien solemos bromear o tener nuestros “momentos”, sólo lo hemos hablado muy pocas veces, más que nada porque siempre trato de evadir el tema y él sabe lo incómodo que es para mí— Estaré en la ducha, sí, eso…
Sale disparado como si esto lo hubiese espantado más que a mí. ¿Será que el problema soy yo? Siempre lo soy, pero no con él. ¿Será por la nota? Esta Nyx me las pagará, no puede meterse en mi vida de esta forma, se supone que esto es parte de las decisiones más importantes de mi vida. Justamente se trata de mi vida s****l, no puede entrometerse. Pero de alguna forma creo que sí tiene razón, más por lo hablado con Sara. ¿Será verdad que el sexo potencia el poder que da la sangre? ¿Qué por eso es un tabú entre los vampiros, siendo visto como algo morboso entre las parejas que comparten el beber sangre de humanos o de ellos mismos? Y eso potenciaría mi capacidad de controlar mi energía, de poder quitar el freno a mi instinto y sacar a flote mi lado vampírico.
Aunque también está el otro tema, que de por sí la sangre de vampiro no ocasiona euforia ni poder, es más leve que la de humano, sólo que se da esa extraña conexión a veces, entre los compañeros. Así como en alguna ocasión me explicó mi novio, y eso le dio lógica a lo que siento cuando bebo de él, al igual de lo que él siente cuando bebe de mi sangre, sólo que nunca lo dijimos en voz alta, porque aceptarlo era vergonzoso, y problemático para él ya que fue enviado por mi padre, para protegerme y enseñarme, pero sobre todo para cuidarme hasta que me entregaran al Híbrido.
En mi mente se presenta ese extraño recuerdo que estuve teniendo estas últimas dos semanas, sobre la cara de un chico de mi edad, de cabello n***o intenso y unos ojos color gris destellantes. Muy en mi interior supe que ese era Gabriel, desde aquel primer sueño que he comenzado a recordarlo de vez en cuando. Es como tener el recuerdo de alguien conocido, pero que han pasado muchos años desde la última vez que lo viste. Algo similar siento hacia él, como si nos conociéramos de antes, pero no logro saber desde cuándo exactamente.
Y es ahí cuando en mi mente algo comienza a tomar sentido, y mi corazón da un vuelco con muchos sentimientos encontrados. Por un lado, si harán que cumpla la profecía, significa que intentarán todo lo posible por unirme con Gabriel, y querrán que engendre un hijo suyo, o sea que yo…, con él…
—Oh no… No, no, no, no… —me dejo caer en la cama, cubriéndome la cara mientras las lágrimas comienzan a salir sin control— No quiero, no puedo… No puedo…
Amo a mi novio, desde mis doce años que soñaba con pertenecerle, con estar con él, con conocerlo y poder vivir una vida en donde él sea una de las personas más importantes de mi existencia, porque así siempre lo he sentido. Él es mi compañero, de eso estoy segura, mi sangre llama a la suya, así como su piel llama a la mía, nuestras energías se complementan, y no hay nada ni nadie que me haga dudar de que él es mi amor verdadero, pero… A nadie tampoco le importará lo que yo realmente quiera, para ellos soy sólo un objeto más. Y lo peor de todo, es que tienen razón en algo: no puedo controlar mi instinto.
Viendo todo en perspectiva me quedan sólo dos opciones: La primera se basa en dejar que el tiempo pase y no convertirme en Dhampir, renunciando a todo y a todos, porque tampoco podré protegerlos; Y la segunda opción es afrontar mi verdadero ser, mi verdadera naturaleza, y luchar por las personas que amo, luchar por mis deseos y darlo todo para contrarrestar a los que me quieren hacer daño, ya sea por destruirme o por obligarme a hacer algo que no quiero.
Observo con detenimiento la cajita de condones, y realmente me arrepiento de no haberlo decidido en otras circunstancias, en otro lugar y en otro momento. Tal vez hubiese sido lo más mágico de mi vida hace una semana, cuando aún vivíamos en nuestras minivacaciones, alejados de todos los problemas, encerrados en las cuatro paredes de mi habitación, abrazados bajo las mantas y hablando hasta desvelarnos. Pero con él, cualquier lugar y momento siempre será mágico, y es por eso por lo que debo luchar, para conservarlo en mi vida, en mi presente y en mi futuro. Para luchar por una eternidad junto al vampiro que amo.
Y con un suspiro, soltando todo el aire que estuve reteniendo, me levanto con un nudo en mi estómago, llena de nervios como nunca en toda mi vida. Con un torpe y tembloroso movimiento me quito mis zapatillas, y camino a paso vacilante hasta la puerta del baño. El ruido de la ducha encendida me provoca un cosquilleo en todo mi cuerpo, erizando mi piel, y con una enorme presión en el pecho mezcla de mil emociones, tomo la perilla de la puerta abriéndola con lentitud, dejando salir el ligero humo acumulado permitiéndome ver mejor a la alta y fornida sombra detrás de la mampara empañada por el vapor del agua.