- ¿Quién es?
- Joven, lo llaman por teléfono. – La señora Ana, pensé que era Rex o el hermano de Andrea ¡Qué bueno que no son ellos! No tengo ni un ánimo de enfrentarme a ese par de hueones, igual me pregunto ¿quién será?
Grité fuerte “ya voy”, me levanté del suelo y me di cuenta de que me dormí con ropa otra vez ¡Solo me tomé cuatro piscolas! No estaba tan curao como para quedar tan pa la cagá, pero se me está haciendo costumbre acostarme con ropa después de los carretes, bueno, lo que llevo puesto no huele a vómito, tal vez un poco a ala, igual pasa piola, no es tan fuerte el olor, no me preocupé más por mi aspecto, bajé y contesté el teléfono.
- ¿Alo?
- Hola, socio, ¿Cómo dormiste anoche? – Es el Martín ¿Por qué me llama?
- Ah, bien, suponiendo que dormir en el suelo es más cómodo que dormir en un colchón.
- Ja, ja, no creo que sea muy diferente a dormir con la mitad del cuerpo arriba del sillón y la otra en el suelo. – al parecer él ni siquiera llegó a su cama. – ¡Oye! Te llamaba para que me acompañes a comprar algo para mi mina, se me olvido de que la próxima semana es navidad y no le tengo ni una hueá.
Es cierto, el próximo sábado es navidad, no tengo mucha plata y quiero darle algo a mi hermano, no sé qué regalarle, pero algo se me ocurrirá y tendré más ideas si voy a ver las tiendas.
- Ok, te acompaño ¿En dónde y a qué hora nos juntamos?
Después de que quedamos de acuerdo con la hora y el lugar, volví a subir, saqué un poco de la plata que tengo guardada para los repuestos del auto que estoy reparando, me eché una lavada rápida, me cambié de ropa y salí.
El encuentro era en la comuna de La Florida, por el paradero catorce donde está el shopping, un centro comercial muy concurrido, pero el Martín y yo no vamos a entrar ahí todavía, primero iremos a ver que hay en la feria artesanal; esta feria por lo general tiene cosas hechas por artesanos que trabajan de forma independiente, algunas de las cosas son joyas, pulseras de cuero, tazas con diseños personalizados y otras tantas chucherías. Cuando llegué al punto de encuentro, Martín se veía algo ansioso.
- ¡Rob! ¡Qué bueno que llegaste, compa! ¡Tienes que ayudarme! Me mandé una cagá del porte de un buque. – Martín no es la persona más atinada del mundo, suele meter la pata hasta el fondo, en especial con su polola.
- ¿Qué hiciste, hueón?
- Como te dije, me olvidé de que la próxima semana es navidad, y me puse como hueón cuando vi que bajaron el precio de la consola que quiero y tomé una plata que con la Pauli estamos ahorrando para comprar una casa, pensé que pasaría piola, pero no, la Pauli al parecer no confía en mí y cuenta la plata todos los días, pero le mentí y le dije que saqué esas lucas para comprarle algo bonito, y ahora no sé qué hacer. – esto me huele mal.
- Ya ¿Y eso qué?
- ¡Socio, Ayúdame! ¡Préstame la plata y yo te la devuelvo con mi sueldo! – Ya me tincaba que iba a perder plata hoy.
- ¿Y cuánto necesitas?
- Cien lucas. – me sorprendió, de verdad, pensé que me iba a pedir, como mucho, veinte mil pesos.
- ¿Qué? ¡Hueón! ¡Con suerte tengo cincuenta lucas en el bolsillo y me estas pidiendo cien!
- Por fa, socio, el Braulio me presto treinta y no me quisieron adelantar el sueldo.
- No tengo esa cantidad de plata conmigo, tengo algunos ahorros, te los puedo pasar mañana. – Martín me abrazo como si le hubiera salvado la vida.
- ¡Gracias, cumpa! ¡Me salvaste de que la Pauli me echara con viento fresco de la casa! – A veces me arrepiento de que Martín se a mi mejor amigo, pero él ha dado mucho por mí, y por eso no puedo negarle cosas, sé que me pagará, pero en cuotas eternas, bueno, ya que.
Antes de entrar al Shopping, paseamos por la feria artesanal, el hueón de Martín se lamentaba de no tener ni un veinte para comprarse unas tiras de cuero para usarlas de pulsera o pagar para que le hicieran un nuevo tatuaje, yo solo pensaba en que le podía regalar a mi hermano, a mi sobrino y Ale, ella ha sido muy buena conmigo desde que llegué. Mientras mi amigo sigue sufriendo la falta de plata mirando billeteras con cadenas, sin querer pude ver entre tanta billetera una de cuero muy bakan, estaba bien hecha y se podría decir que era perfecta para un ejecutivo, no recuerdo que tipo de cartuchera tiene Rex, pero me tinca que esta le puede gustar.
Paseamos por toda la feria y no encontré nada para mi sobrino ni para Ale, iba a seguir mi camino cuando veo como una señora trenza una pulsera con hilos, me llamó la atención, por alguna razón vi una pulsera muy colorida, tenía entre verdes, rosados y amarillos, mi cabeza asimiló esos colores a una hermosa mujer que brilla como el sol y huele dulce, no tenía planeado comprarle nada, no quiero dañarla, pero no pude evitar hacerlo.
- Disculpe ¿cuánto cuesta esta pulsera?
- Quinientos pesos. – ¡Buena! Puedo comprarla y aunque costara mucho más cara, la hubiera comprado igual, me hace recordar tanto mi princesa, me gustaría dársela en navidad, aunque solo tengo la intención de regalársela, porque, al final, no se lo daré. Después de comprar la pulsera, seguí mi camino con Martín.
Cuando llegamos al Shopping la gente estaba vuelta loca comprando, muchos llevan las manos llenas de bolsas y otros ven por las vitrinas lo que desean comprar, yo solo pienso en un buen juguete para mi sobrino y no tenga ni puta idea que regalarle a mi cuñada. De pronto Martín me dice.
- ¡Oye, Rob! ¿Crees que eso le guste a la Pauli? – Me mostró ropa interior de mujer, era una especie de corset morado muy claro con un calzón tan delgadito como un hilo, a mí se me pasó por la cabeza a mi cuica exquisita, solo con pensar en cómo se vería con esa ropa mi mente empieza a volar y me imagino mil formas de sacarle ese corset, el precio esta enganchado en la prenda, pero el muy hueón de mi amigo no se fijó que la prenda no cuesta ni la tercera parte de la plata que gastó.
- ¿Sabes que esa cosa cuesta menos de lo que gastaste? ¿Verdad?
- ¿Crees que se dé cuenta? – La cara de incredulidad no se la quita nadie, es como si fuera hueón apropósito.
- Es mina, ella viene a comprar ropa a este tipo de lugares ¿No se te pasa por la cabeza que ella puede ver el precio de la vitrina? – Martín puso su frente en el vidrio y suspiró.
- ¡Por la rechucha! No sé qué regalarle, ella se compra las cosas que quiere, yo trato de regalarle cosas simples, como flores y chocolates, pero las cosas complejas no están en mi lista. – Ahora que lo pienso, yo tampoco conozco todos los gustos de Andrea, aunque el Martín y yo tenemos la misma edad, llevamos vidas muy distintas, la Pauli y él llevan una vida de pareja, los dos trabajan y se esfuerzan por tener lo suyo, también debo considerar que la Pauli es tres años mayor y está estudiando en la universidad para ser pediatra, creo que vivir con Rex me ha aniñado, me siento más pendejo que antes ¿Por qué será? – Rob, vamos, seguiré viendo.
Seguí a Martín por todo el lugar, eso me hizo encontrar un buen regalo para Ale, sé que le gustará y a Ricky le compré algo que les gusta a todos los enanos de seis años, un auto a control remoto que no es la gran cosa, pero cabros chicos como él son felices con estos juguetes. Después de esa última compra y ver a Martín con cara de bajoneado hizo que se me prendiera el foco.
- ¡Oye! ¿Por qué no llamas a la Cata? Ella se sigue juntando con la Pauli, a lo mejor te puede ayudar un poco. – Ver la alegría en Martín fue un alivio, ahora tenía el ánimo por las nubes y me dice:
- ¡Cierto, hueón! ¡Ella me puede ayudar! Entonces, llamo a la Cata, le digo que necesito ayuda con el regalo de la flaca y mañana voy a tu casa, me prestas la plata, me junto con ella para comprarle algo caro a mi bebé ¡Es la mejor idea del mundo! - ¿Cómo que va a ir pa mí casa?
- Oye, pero yo puedo traerte la plata.
- No seas hueón, es mucha plata para que salgas con ella a la calle, le pediré el auto al Braulio y la voy a buscar, también me da tiempo de escapar de la Pauli antes que haga preguntas. – Ja, ja, este hueón le tiene miedo a su mina, bueno, la verdad, yo también le tengo miedo, cuando vivíamos en la casa de la tía Susana, ella me dejó afuera de la casa dos veces por molestarla, en la noche y en pleno invierno.
- ¡Ahg! Qué más da, espero que llegues después de las nueve, quiero dormir hasta tarde.
- Sí, sí, el domingo la Pauli se levanta a las once, así que me iré como a las diez de mi casa para estar cerca de las doce en tu casa. – Perfecto, a esa hora los papás de Andrea no están, van a misa, así Martín no tiene que toparse con ellos.
Ya como a las seis estaba de vuelta en la casa, apenas entré oí la voz de Andrea, se reía mientras la voz de un hombre le hablaba.
- … Y así fue, la francesita no pudo creer que un pelagatos del fin del mundo le había ganado con un cuadro tan simple y vano, un estilo impresionista de un cuerpo desnudo, me imaginé que los jueces estaban tomando en cuenta la técnica y los trazos del pincel, bueno eso es lo que viví en París ¿Y tú pequeña? ¿Qué has hecho de tú vida?
- Bueno, no ha sido mucho desde la fiesta… - yo me asomé para ver con quien conversaba Andrea y verla con el mierda de su hermano no me hace gracia, ella apenas me vio susurro algo que no alcancé a escuchar.
- Roberto. – la sonrisa de este hueón me molesta, pero tengo que forzar una media sonrisa. – Por fin te conozco, la angelito me ha hablado mucho de ti.
A ver, a ver ¿Qué huea pasa? Si él me conoció anoche ¿por qué se está haciendo el loco y finge que no me ha visto en su perra vida? ¿Qué gana con quedarse callado? No sabía que responder, la mirada de ese mierda me desafía, no sé si me está amenazándome a que no diga nada o me quiere incitar para saber hasta dónde soy capaz de hablar, al final siento que hay un acuerdo tácito entre los dos y me quedo callado.
- Tuve la impresión de que eras más hablador, creo que me equivoqué, eres muy reservado. - ¡Mierda! ¿Qué debo decir? – Je, je, tal vez fui un poco mal educado, empezaré de nuevo. Soy Gabriel, el hermano mayor de Alecita y Andita; por lo que sé, tú eres el hermano de T- Rex.
Me molesta la forma en que le pone apodos a la gente, suenan raros o parecen burlas camuflada, tomé aire y le dije:
- Hola, supongo que es un gusto conocerte.
- Lo sé, siempre es un gusto que la gente me conozca. – Andrea se rió de lo que dijo su hermano, a mí no me hace gracia, aunque ver reír a mi princesa me hace sentir feliz.
- Gabito, no hagas eso, Roberto no tiene ese tipo de humor. – Es raro ver a este hueón, mira a Andrea con ternura, pero cuando me ve, siento que me quiere pa su hueveo.
- Bueno, por ti, angelito, no lo molestaré más. – el hermano de Andrea se estiró en el sillón y me dijo. – Creo que iré a dar una vuelta por ahí, si no me puedo divertir con Robin, no tiene sentido que me quede aquí.
¿Quién se supone que es Robin? Justo en ese momento se abre la puerta de entrada, dos figuras aparecieron frente al living, era Rex y Ale, Gabriel se paró muy contento y elevó la voz lleno de emoción.
- ¡Alecita! ¡Volviste! Iba a ir al hospital a verte.
- ¡Gabito! ¿Cuándo llegaste?
- Anoche
- ¡Qué bueno que estás aquí! Me dieron el alta ayer en la tarde para volver hoy a la casa para descansar. – Hasta aquí las cosas estaban tranquilas, hasta que Gabriel empezó a atacar a Rex con indirectas
- Linda, creo que no debieron darte el alta, necesitas gente competente, capaz de cuidarte cuando otros no puedan hacerlo. – La fría mirada de Rex apareció, por alguna razón mi hermano no se lleva bien con Gabriel y esta provocación de su parte, hizo que Rex sacara esa sonrisa de asesino serial.
- ¿Ah, sí? ¿Qué te hace pensar eso?
Glosario
*Chucha: es como decir ¡Qué mal!
*Hueón, hueones: depende de la circunstancia, puede ser que se traten así entre amigos (en el buen sentido) o un insulto para un tercero
*Culiao/ culear: Esta palabra se refiere a tener sexo, pero es muy vulgar, aun así entre amigos es como la palabra anterior
*Maricón/ maricones: antiguamente se refería a ser homosexual, pero ahora la palabra se emplea más para decir que la persona es un canalla, al igual que en las palabras anteriores depende a quien se las dices si a un amigo (Buen sentido, no se ofende) o un tercero (Insulto ofensivo)
*Piscola: un trago típico chileno que lleva Pisco (destilado del altiplano) y una coka-cola (La puse con k para no tener problemas)
*Curao: borracho
* Es muy común en chile referirse a algo que nos sale mal, un estado de ánimo o un objeto que queremos desprestigiar “Cagá”.
* tal vez un poco a ala: olor a axila
* Carrete: fiesta
*mina o mino: chica o chico en Chile
*hueá: cosa, un algo.
*huea: bolas, pelotas.
*Ahueonao: tonto, idiota
*Cartuchera: Billetera