Capítulo 6

2155 Palabras
La voz no la reconozco, es extraña, profunda y grave, como si viniera de ultratumba, me giro lento, esperando que sea una persona de verdad y descartar que me están penando, estaba algo agitado, cuando me di la vuelta completa, vi a un tipo alto, flaco y en el pelo tiene unos mechones rojos, nunca lo había visto. - ¿Vas a contestar o te comieron la lengua los ratones? - ¿Quién chucha es este hueón para exigirme hueás? - ¿Y quién soy voh, ahueonao? - la mirada altanera de este hueón me cabreó, me apestan estos hijos de papito. - Je, je, cuando Andrea me dijo que no me conocías ni de nombre, pensé que era broma, aunque hay muchas fotos mías por la casa, al parecer tomas muy poca atención. - ¿Qué? ¿Es pariente de Andrea? - ¿Por qué mierda tendría que saberlo? Solo estoy aquí de paso y no hay ni una hueá que me importe en esta cagá de casa. – El culiao frunció el ceño, me siento competitivo y estoy dispuesto a llegar a los combos si es necesario. El hueón se ve tranquilo, yo estoy a la defensiva esperando a recibir cualquier golpe, pero este mierda es más raro que la cresta, se acercó a mí, puso su mano en mi hombro y no sé cómo chucha me dio una patada detrás de las rodillas y me empujó hacia atrás al mismo tiempo, botándome al suelo, después de quedar acostado en el piso, el maricón se subió encima de mí y para mantenerme quieto me empezó ahorcar, emputecido traté de zafarme de su agarre, pero no puedo, creo que estar curao me tiene en desventaja, ya que no tengo la misma fuerza y tampoco pienso de forma correcta. De pronto este maricón mete su mano por el cuello de mi polera, me asusté, yo no le hago a eso. - ¡Hueco de mierda! ¡Yo no soy colipato! – Antes de que pudiera seguir hablando, el apretó sus dedos con fuerza en mi cuello, ya me estaba costando respirar. Cuando este fleto culiao dejó de toquetearme, sentí que tironeo la cadena de la medalla que me dio Andrea ¿Por qué la buscaba? ¿Cómo mierda sabía que llevaba esta cadena si ni se ve? Este maricón al ver la medalla unos segundos, puso una cara de decepción y me dice: - Tal vez a ti te importa una mierda todos los que viven en esta casa, pero Andrea no piensa lo mismo de ti, Roberto. – me miró fijo a los ojos, llamó mi atención que supiera mi nombre y yo no tengo ni idea quien puta es. Después del gallito de miradas, él hueón suelta mi cuello y se para con rapidez, me senté y tosí un par de veces, ahora entre el mareo de mi cabeza y los vagos recuerdos de las fotos de esta familia, solo se me pasa por la mente una sombra sin nombre, mientras trataba de forzar a mi cerebro a funcionar, una mano aparecía frente a mi cara. - Con lo cocío que estás, te costará un mundo levantarte. – de mala gana acepté su ayuda para levantarme, cuando ya estaba de pie, hice sonar los huesos de mi espalda, la caída me dolió y me dejó el omóplato desajustado. El tronar de mis vertebras fue un alivio, ajustó todos los huesos de mi espalda, después de estirar un poco, escuchó una risa entre dientes de este hueón. – je, je, me sorprende que no seas como Rex, cuando lo enfrente a él fue muy astuto, no necesité acercarme a tu hermano para darme cuenta cuan peligroso era, él estaba preparado para defenderse y atacar. ¿Por qué mierda todos me comparan con Rex? ¡Soy su hermano, no su copia! - Si querías a alguien como el hueón de mi hermano, debiste ir con él y no venir a huearme a mí. – Justo en ese momento Rex aparece en las escaleras, creo que le sorprendió ver al saco de huea que tengo al frente. - ¡Gabriel! – Rex subió muy lento los últimos dos escalones. – Pensé que no ibas a venir. - Pensé lo mismo. – Ok, no entiendo ni mierda lo que está pasando, el aire está tan tenso que se puede cortar con un cuchillo. En este momento me siento algo confundido, sé que estoy curao, pero estoy casi seguro de que el nombre de Gabriel me suena ¿A quién le pertenecía ese nombre? Mi mente está como las hueas en este instante, pero sé que, aunque me este cagando de sueño, alguien hablaba mucho de un tal Gabriel. Entre mis divagaciones vi a Rex y a este otro hueón preparándose para la aniquilación, hasta que me acordé, chasque los dedos y dije: - Ya sé quien soy voh, hueón. – Rex y el culiao este, me miraron. – Tu eres el culiao que limpia la piscina ¿o no? Por alguna razón Rex se largó a reír y el otro hueón me miró con desprecio, yo aún no cacho porque reaccionaron así, si no es el que limpia la piscina ¿Quién chucha es? - T-Rex, creí que tu hermano era más inteligente, pero por lo que me doy cuenta, solo se dedica a beber para ahogar a sus neuronas, explícale cual es mi lugar en el mausoleo Dossmar, tal vez entienda el por qué no lo dejé entrar a la pieza de Andrea. – Las palabras de ese maricón me delataron, ahora debo dar una buena excusa para que esto no se vea tan raro. Rex no está muy contento, al parecer no se lleva tan bien con este hueón, respiró profundo y me miró con suficiencia. - A parte de tratar de entrar a la pieza de mi cuñada ¿Qué más hiciste frente al hermano de Andrea? - ¡Qué! - ¡Mierda! ¿Ese hueón es el hermano de mi cuica hermosa? Ahora que recuerdo, ella siempre me habla de un tal Gabito ¡Claro! Deben decirle así como apodo ¡Ahg! ¡Salí bien ahueonao! Ahora debo responderle a Rex por pendejo. – Aaah… solo le dije que no sabía quién era ¿Cómo chucha iba a saber que su hermano era ese? No soy perito de la PDI para andar recordando la cara de media región. Rex no dijo nada, solo gruñó bajo y torció la boca, pero no quedó conforme con mi respuesta e insistió: - ¿Estás seguro de qué no hizo nada más? – En este momento estoy curao y bien hueón, así que, algo que me tenía que callar lo solté como si se tratara de un chiste. - Me botó al suelo para ver la medalla que llevo en el cuello. - ¿Qué hizo qué? – Rex me miró extrañado, se quedó un buen rato en un estado de meditación, yo estoy que me caigo de sueño y por esa razón, mi hermano me asusto cuando se acercó a mí, se movió tan rápido que sentí que se apareció frente de mi cara como un fantasma. – déjame ver esa medalla. Me saqué la cagá de cadena y se la pasé para que la viera, si no fuera porque me la regaló Andrea le daba la cagá de medalla solo para que me dejara ir a dormir. Rex examinó con detalle la figura que tiene la medalla, no es gran cosa, es un ángel matando un demonio, creo que tenía una historia de no sé qué, mi cuica hermosa me contó algo, pero estaba medio cocio esa vez y lo único que recuerdo es que le di como caja. De repente mi hermano me habla y me asusté, estaba ido en mis pensamientos: - ¿Andrea no te explicó algo sobre esta cosa? – Que me miré como si supiera algo me sorprende tanto que siento que tengo las pepas bien abiertas. - Aaah… sí… bueno… se supone que… me dijo algo importante… - No te acuerdas ¿verdad? - No, ni una puta palabra. – Rex giró los ojos con desdén, estiró la mano para entregarme la cadena y me preguntó. - Tengo una duda ¿Por qué ibas a entrar a la pieza de Andrea? - ¡Chucha! El maricón de Gabriel tenía que abrir el hocico, ahora solo me queda una cosa ¡Fingir demencia! Tomé la cadena, bostecé y miré la hora en el reloj que él me dio en mi cumpleaños. - ¡Mira la hora! Con razón tengo tanto sueño… - Rob… - … Estoy algo copeteado y tú sabes que me dan muchas ganas de dormir después de haberme tomado hasta las molestias… - Roberto, no te hagas el hueón. – Volví a bostezar y seguí fingiendo. - No te escuché ni una mierda, puede ser que me estoy quedando dormido parado como las gallinas, hablemos mañana o cuando puedas o tal vez nunca… - Antes de que mi hermano volviera a decir algo, cerré la puerta de mi pieza con llave y di un suspiro de alivio, no quiero darle explicaciones a nadie por mi hueona forma de actuar ¿en qué momento se me ocurrió ir con Andrea? ¿En qué chucha estaba pensando? Ante esa pregunta pasó por mi mente mi cuica hermosa, quería verla, solo quería contemplar a la mina mas hermosa del mundo ¡Ahg! Estoy tan enamorado de ella, la extraño mucho, desearía poder tener todo lo que quiero, pero me parece un sueño imposible. No quiero seguir pensando más, me bajonea, así que, apenas me acosté y puse la cabeza en la almohada me dormí. Cuando desperté, vi cosas extrañas a mi alrededor como, una cama enorme, con cuatro columnas en cada esquina y un cubrecamas rojo oscuro, también estaba en pelota, lo cual no me sorprende, así duermo todo el año, pero había algo raro en el ambiente o qué sé yo, de pronto escucho un cascabel, como si un puto gato estuviera rondando la pieza, de pronto oí una risa coqueta, me puse ansioso, me acomodé en el colchón y miré para todos lados, buscaba a la dueña de esa risita. - Ven aquí traviesa ¡Quiero verte! – La pieza es super oscura, tan oscura como boca de lobo y como si fuera otra dimensión, veo dos manos con esposas de cuero apoyarse a los pies de la cama, me siento agitado y emocionado. Cuando esta criatura se sube por completo al colchón, veo con claridad quien es. – Andrea. - Amo, soy quien tú quieras, rrrr… - ¿No es Andrea? La miré con más detalle, esta mina tiene orejas de gato funcionales y esta completamente desnuda, me excité muy rápido ¿qué estoy diciendo? ¡es obvio que esté caliente! si he pasado a pura paja. - Así que, soy tu dueño. – Ella sonrió y en cuatro, camino hacia mí. - Sí, amo. – Ella me montó y se quedó muy quieta, ante mi desesperación, quise lanzarme a esta gata que es igual a Andrea, pero cuando iba a tocarla no pude hacerlo, tengo esposas de cuero en las manos y estas están con cadenas soldadas a las columnas de la cama - ¿Qué… qué mierda? ¿Por qué estoy esposado? - Amo, recuerda, no puedes tocarme, estoy prohibida. - ¿Prohibida? ¿Por quién? - Por el Señor del Castillo - ¿Tú papá? - No, es el Señor que domina todo, es… - De la oscuridad aparece un hombre vestido con ropa cara, parece un mafioso que fuma, pero entre más se acercaba, más me aterraba ver quien era. - ¿Rex? - Para ti soy el “Señor”. – me siento incomodo y quiero soltarme de las cadenas que me aprisionan. – No podrás irte, hasta que me des a tu mascota. - ¿Mi mascota? – él tomó bruscamente a la mina que estaba encima de mí y la abrazó tomando su cara para obligarla a mirarlo. - Linda gatita. – después me miró a mí y me dice. – entonces ¿Quieres tu libertad? Tienes que darme a tu exquisita mascota. ¡Mierda! ¿Cómo pasó esto? No podía soltarme ¡Quiero soltarme! Cuando miro a este tipo que, es igual a mi hermano, este se pone a lamer la cara de la gata, yo enloquezco, aunque no puedo hacer nada, pero no me conformo y con un fuerte tirón de mi mano derecha logré soltar la cadena y también me fui de hocico al suelo, este acto me hizo despertar, no me había dado cuenta de que estaba durmiendo y que me saqué la chucha cayéndome de la cama ¡Concha su madre! Debo dejar de leer comics porno, me hacen soñar hueás.  Justo en ese momento que estaba tirado en el suelo, golpean la puerta.
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