El sol estaba haciendo su entrada triunfal en el cielo, tirando tonos cálidos que daban el aviso de que un día nuevo estaba en camino. Alexandra y Daniel se plantaron en el mismo balcón que había sido testigo de tantas charlas intensas. Se agarraron las manos como diciendo, "estamos en esto juntos, fuertes". "Hace rato que no nos topamos con las sombras, ¿no crees?" soltó Alexandra, su mirada flotando en el horizonte. Daniel asintió, recordando los baches que habían sorteado. "Pero cada tormenta nos trajo hasta este momento. Más fuertes, más conectados." La casa compartida, antes llena de silencios incómodos, ahora retumbaba con risas verdaderas y charlas que fluían fácil. Los lienzos en el estudio de Alexandra contaban historias de redención y renacimiento, como un testimonio visual de

