xii.

2769 Palabras
CHAPTER TWELVE, DO NOT ABANDON  HACÍA MUCHO CALOR, en especial en el aula grande donde se examinaban por escrito. Les habían entregado plumas nuevas, especiales, que habían sido hechizadas con un encantamiento antitrampa. Lyra que amaba Defensa contra las Artes Oscuras esperaba que el examen fuera mejor que las clases de Quirrell. También tenían exámenes prácticos. El profesor Flitwick los llamó uno a uno al aula, para ver si podían hacer que una piña bailara encima del escritorio, Lyra cumplió y hasta canto una canción de los Beatles para ponerle emoción.  La profesora McGonagall los observó mientras convertían un ratón en una caja de rapé. Ganaban puntos las cajas más bonitas, pero los perdían si tenían bigotes.  Snape los puso nerviosos a todos, respirando sobre sus nucas mientras trataban de recordar cómo hacer una poción para olvidar, Lyra queria escupirle en el ojo, estaba segura que Spane queria a toda costa que le vaya mal, tanto a ella como a James, los odiaba y por su parte el odio era mutuo. Lyra trataba de pasar todo el tiempo que podía con Harry, sabia que la piedra filosofal era todo un tema para él. Harry no le habia contado de sus pesadillas pero ella sabia con seguridad que las tenia, por eso siempre que Hermione se dormía salía de su cuarto para ir a de sus amigos y velar de los sueños de Harry. Aunque Harry no lo decia estaba profundamente agradecido con Nix. —Esto ha sido mucho más fácil de lo que pensé —dijo Hermione, cuando se reunieron con los demás en el parque soleado— No necesitaba haber estudiado el Código de Conducta de los Hombres Lobo de 1637 o el levantamiento de Elfrico el Vehemente. —Odio Historia de la Magia, ¿Para que quiero saber todas esas cosas? No me importan para nada ni tampoco creo que sirvan para algo en mi futuro —hablo Lyra llevándose una sonrisa por parte de Harry, que estaba de acuerdo con lo que decia su amiga. Fueron hacia el lago y se dejaron caer  bajo un árbol. Los gemelos Weasley y Lee Jordan se dedicaban a pinchar los  tentáculos de un calamar gigante que tomaba el sol en la orilla, no sin antes tratar de llevarse a la ojigris, pero su misión fracaso porque Hermione no la dejo ir. —Basta de repasos —suspiró aliviado Ron, estirándose en la hierba— Puedes alegrarte un poco, Harry, aún falta una semana para que sepamos lo mal que nos fue, no hace falta preocuparse ahora.  Harry se frotaba la frente.  —¡Me gustaría saber qué significa esto! —estalló enfadado— Mi cicatriz sigue doliéndome. Me ha sucedido antes, pero nunca tanto tiempo seguido como ahora.  —Ve a ver a la señora Pomfrey —sugirió Hermione. Lyra rodo lo ojos. —No estoy enfermo —dijo Harry— Creo que es un aviso... significa que se acerca el peligro...  Lyra queria ayudarlo, si que queria, pero no sabia como, no tenia idea.  —Harry, relájate, Hermione tiene razón, la Piedra está segura mientras Dumbledore esté aquí. De todos modos, nunca hemos tenido pruebas de que Snape encontrara la forma de burlar a Fluffy. Casi le arrancó la pierna una vez, no va a intentarlo de nuevo. Y Neville jugará al quidditch en el equipo de Inglaterra antes de que Hagrid traicione a Dumbledore.  Harry asintió. —Eso son los exámenes. Yo me desperté anoche y estuve a punto de mirar mis apuntes de Transformación, cuando me acordé de que ya habíamos hecho ese examen, ¿No, Nix? —hablo Hermione buscando la aprobación de su mejor amiga, pero la castaña seguia en su mundo pensando en como ayudar a Harry— ¿Lyra? —Mmmm  —¿Que te... —empezó a preguntar pero dejo de hablar al ver que Harry se puso de pie. —¿Adónde vas? —preguntó Ron con aire soñoliento.  —Acabo de pensar en algo —dijo Harry. Se había puesto pálido— Tenemos que ir a ver a Hagrid ahora.  —¿Por qué? —suspiró Hermione, levantándose. —¿No les parece un poco raro —dijo Harry, subiendo por la colina cubierta de hierba— que lo que más deseara Hagrid fuera un dragón, y que de pronto aparezca un desconocido que casualmente tiene un huevo en el bolsillo? ¿Lyra, cuánta gente anda por ahí con huevos de dragón, que están prohibidos por las leyes de los magos? —la recién nombrada sabia a donde queria llegar Harry, ¿como nunca se dio cuenta de eso?— Qué suerte tuvo al encontrar a Hagrid, ¿verdad? ¿Por qué no se me ocurrió antes? —¿En qué estás pensando? —preguntó Ron, pero Harry echó a correr por los terrenos que iban hacia el bosque, sin contestarle. Por lo que miro a Lyra en busca de una respuesta pero esta ya estaba corriendo detrás de Harry. Hagrid estaba sentado en un sillón, fuera de la casa. —Hola —dijo sonriente— ¿Ya terminaron los exámenes? ¿Tienen tiempo para beber algo?  —Sí, por favor —dijo Ron, pero Harry lo interrumpió.  —No, tenemos prisa, Hagrid, pero tengo que preguntarte algo ¿Te acuerdas de la noche en que ganaste a Norberto? ¿Cómo era el desconocido con el que jugaste a las cartas?  —No lo sé —dijo Hagrid sin darle importancia— No se quitó la capa.  Vio que los cuatros chicos lo miraban asombrados y levantó las cejas.  —No es tan inusual, hay mucha gente rara en el Cabeza de Puerco, el bar de la aldea. Podría ser un traficante de dragones, ¿no? No llegué a verle la cara porque no se quitó la capucha. Harry se dejó caer apoyando su cabeza en el hombro de Nix. —¿De qué hablaste con él, Hagrid? ¿Mencionaste Hogwarts? —hablo Lyra. —Puede ser —dijo Hagrid, con rostro ceñudo, tratando de recordar— Sí... Me preguntó qué hacía y le dije que era guardabosques aquí... Me preguntó de qué tipo de animales me ocupaba... se lo expliqué... y le conté que siempre había querido tener un dragón... y luego... no puedo recordarlo bien, porque me invitó a muchas copas. Déjame ver... ah sí, me dijo que tenía el huevo de dragón y que podía jugarlo a las cartas si yo quería... pero que tenía que estar seguro de que iba a poder con él, no quería dejarlo en cualquier lado... Así que le dije que, después de Fluffy, un dragón era algo fácil.  —¿Y él... pareció interesado en Fluffy? —preguntó Harry, agarrando la mano de Lyra tratando de conservar la calma. —Bueno... sí... es normal. ¿Cuántos perros con tres cabezas has visto? Entonces le dije que Fluffy era buenísimo si uno sabía calmarlo: tocando música se dormía en seguida...  De pronto Hagrid pareció horrorizado.  —¡No debí decir eso! —estalló—¡Olviden que lo dije! Eh... ¿a dónde van?  Los cuatro chicos no se hablaron hasta llegar al vestíbulo de entrada.  —Tenemos que ir a ver a Dumbledore —dijo Harry— Hagrid le dijo al desconocido cómo pasar ante Fluffy, y sólo podía ser Snape o Voldemort, debajo de la capa... No fue difícil, después de emborrachar a Hagrid. Sólo espero que Dumbledore nos crea. Firenze nos respaldará, si Bane no lo detiene. ¿Dónde está el despacho de Dumbledore?  Los tres miraron a Lyra, era la que siempre se metía en problemas por ende siempre estaba en el despacho del director, ella sabia donde quedaba. Cuando Lyra se dispuso a contarles donde quedaba el despacho de aquel hombre, que por más que siempre se metiera en problemas sabia que él la iba a esperar con una sonrisa y muchos caramelos de limón en su despacho, pero la voz de su profesora favorita le interrumpió. —¿Qué estan haciendo los cuatro aquí dentro? —Era la profesora McGonagall, que llevaba muchos libros, que por inercia miro a Lyra en busca de algún nuevo problema, esa chica que siempre se metía en problemas era igual que su padre en espíritu y la profesora no podia dejar de comparar la amistad de esta con Harry con la de Sirius y James. Aunque no lo admitirá ya le habia tomado cariño a Lyra, como lo hizo con todos los merodeadores. No queria que terminará como su padre, como jefa de casa queria lo mejor para ella como para todos. Pero sentía un aprecio especial para con ella. —Queremos ver al profesor Dumbledore —dijo Hermione, sacando de sus pensamientos a la profesora.  —¿Ver al profesor Dumbledore? —repitió la profesora, como si pensara que era algo inverosímil— ¿Por qué?  —Es algo secreto —dijo Harry. Lyra quiso pegarle, todo este tiempo con McGonagall en los castigos la hizo saber que al escuchar lo que dijo Harry se iba a enojar, y estaba en los correcto. —El profesor Dumbledore se fue hace diez minutos —dijo con frialdad— Recibió una lechuza urgente del ministro de Magia y salió volando para Londres de inmediato.  —¿Se fue? —preguntó Harry con aire desesperado— ¿Ahora?  —El profesor Dumbledore es un gran mago, Potter, y tiene muchos compromisos...  —Pero esto es importante.  —¿Algo que tú tienes que decir es más importante que el ministro de Magia, Potter?  —Mire —dijo Harry dejando de lado toda precaución— profesora, se trata de la Piedra Filosofal...  Fue evidente que la profesora McGonagall no esperaba aquello. Los libros que llevaba se deslizaron al suelo y no se molestó en recogerlos.  —¿Cómo es que sabes...? —farfulló.  —Profesora, creo... sé... que Sna... que alguien va a tratar de robar la Piedra. Tengo que hablar con el profesor Dumbledore.  La profesora lo miró entre impresionada y suspicaz. Después miro a Lyra, sabia que tener a Potter y Black junto de nuevos iba a ser un dolor de cabeza, pero no penso que llegaran a esa instancia.  —El profesor Dumbledore regresará mañana —dijo finalmente— No sé cómo han descubierto lo de la Piedra, pero quedense tranquilos. Nadie puede robarla, está demasiado bien protegida.  —Pero Minnie... —Lyra sé de lo que estoy hablando —dijo en tono cortante. Se inclinó y recogió sus libros— Les sugiero que salgan disfruten del sol.  Pero no lo hicieron.  —Será esta noche —dijo Harry una vez que se aseguraron de que la profesora McGonagall no podía oírlos— Snape pasará por la trampilla esta noche. Ya ha descubierto todo lo que necesitaba saber y ahora ha conseguido quitar de en medio a Dumbledore. Él envió esa nota, seguro que el ministro de Magia tendrá una verdadera sorpresa cuando aparezca Dumbledore.  —Pero ¿qué podemos...?  Hermione tosió. Harry, Ron y Nix se volvieron.  Snape estaba allí. —Buenas tardes —dijo amablemente, algo inusual en él. Lo miraron sin decir nada.  —No deberían estar dentro en un día así —dijo con una rara sonrisa torcida.  —Nosotros... —comenzó Harry, sin idea de lo que diría.  —Deberian ser más cuidadosos —dijo Snape— Si los ven andando por aquí, pueden pensar que van a hacer alguna cosa mala. Y Gryffindor no puede perder más puntos, ¿no es cierto? —¡Oh! —hablo Lyra haciéndose la sorprendida— Claro que puede —iba a seguir desafiando a Snape pero Harry la agarró del brazo para llevársela, pero el de pelos grasos los llamo. —Tengan cuidado, Potter y Scamander, otra noche de vagabundeos y yo personalmente me encargaré de que los expulsen. Que pasen un buen día.  —¡Suerte con eso! —le grito Lyra sin poder aguantarse más.  Snape la miro con la misma cara de odio que siempre tenia para ella, tuvo la suerte de que solamente la ignorara y no perder más puntos para su casa. Harry se volvió hacia sus amigos. —Bueno, esto es lo que tenemos que hacer —susurró con prisa— Uno de nosotros tiene que vigilar a Snape, esperar fuera de la sala de profesores y seguirlo si sale. Hermione, mejor que eso lo hagas tú.  —¿Por qué yo?  —Es obvio —intervino Ron— Puedes fingir que estás esperando al profesor Flitwick, ya sabes cómo —la imitó con voz aguda— «Oh, profesor Flitwick, estoy tan preocupada, creo que tengo mal la pregunta catorce b...».  —Oh, cállate. Nix también puede ir —dijo Hermione.  —¡Ja! Ni lo sueñes, Herms. Flitwick me odia desde que por accidente le saque unos de esos libros donde se paraba y se cayó —Hemione la miro acusadora— bien, no fue un accidente. La cuestión es que me odia. Hermione los miro a todos pero estuvo de acuerdo en vigilar a Snape. —Y nosotros iremos a vigilar el pasillo del tercer piso —dijo Harry a Ron y a Lyra— Vamos.  Pero aquella parte del plan no funcionó. Tan pronto como llegaron a la puerta que separaba a Fluffy del resto del colegio, la profesora McGonagall apareció otra vez, salvo que ya había perdido la paciencia.  —Supongo que creen que son los mejores para vencer todos los encantamientos —dijo con rabia— ¡Ya son suficientes tonterías! Si me entero de que han vuelto por aquí, les quitaré otros cincuenta puntos para Gryffindor. ¡Sí, Weasley, de mi propia casa!  Harry, Ron y Nix regresaron a la sala común. El retrato de la Dama Gorda se abrió y apareció Hermione.  —¡Lo siento, Harry! —se quejó— Snape apareció y me preguntó qué estaba haciendo, así que le dije que esperaba al profesor Flitwick. Snape fue a buscarlo, yo tuve que irme y no sé adónde habrá ido Snape. —Bueno, no queda otro remedio, ¿verdad?  Los otros tres lo miraron asombrados. Estaba pálido y los ojos le brillaban.  —Iré esta noche y trataré de llegar antes y conseguir la Piedra.  —¡Estás loco! —dijo Ron.  —¡No puedes! —dijo Hermione— ¿Después de todo lo que han dicho Snape y McGonagall? ¡Te van a expulsar!  —¿Y qué? —gritó Harry— ¿No comprenden? ¡Si Snape consigue la Piedra, es la vuelta de Voldemort! ¿No han oído cómo eran las cosas cuando él trataba de apoderarse de todo? ¡Ya no habrá ningún colegio para que nos expulsen! ¡Lo destruirá o lo convertirá en un colegio para las Artes Oscuras! ¿No se dan cuenta de que perder puntos ya no importa? ¿Creen que él dejará que nosotros y nuestras familias esten tranquilos, si Gryffindor gana la copa de la casa? Si me atrapan antes de que consiga la Piedra, bueno, tendré que volver con los Dursley y esperar a que Voldemort me encuentre allí. Será sólo morir un poquito más tarde de lo que debería haber muerto, porque nunca me pasaré al lado tenebroso. Voy a entrar por esa trampilla, esta noche, y nada  de lo que digan me detendrá. Voldemort mató a mis padres, ¿lo recuerdan? —Tienes razón, Harry —dijo Hermione, casi sin voz.  —Voy a llevar la capa invisible —dijo Harry— Es una suerte haberla recuperado.  —Pero ¿nos cubrirá a los cuatro? —preguntó Ron.  —¿A... nosotros cuatro?  —Oh, vamos, ¿no pensarás que te vamos a dejar ir solo? —Lyra lo miro incrédula.  —Por supuesto que no —dijo Hermione con voz enérgica— ¿Cómo crees que vas a conseguir la Piedra sin nosotros? Será mejor que vaya a buscar en mis libros, tiene que haber algo que nos sirva...  —Pero si nos atrapan, también los expulsarán a ustedes.  —No, si yo puedo evitarlo —dijo Hermione con severidad— Flitwick me dijo en secreto que en su examen tengo ciento doce sobre cien. No me van a expulsar después de eso.  —Y aunque Minnie no lo admita, se que me quiere y no va a dejar que me expulsen —hablo Nix, aunque no se lo creia ni ella, tenia miedo, miedo de que le pase lo mismo que a su abuelo y desepcionarlo, no queria eso, pero Harry era su mejor amigo y no lo iba a dejar solo en esta.
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