48

1613 Palabras

Emilia miró a su padre a los ojos. Enfrentarlo y vencerlo. Eso implicaba ser capaz de permanecer frente a Rubén Caballero sin sentir miedo, sin sentir la necesidad de echar a correr, y, por el contrario, permanecer firme, fuerte, ser la que reduce al otro, no la reducida; ser la que golpeaba primero. Tenía lógica. Sin embargo, no dejaba de sentir miedo. —Si hubiese sido… un drogadicto vagabundo y asesino quien me hiciera eso… y no el hijo de un hombre importante… —También te haría enfrentarlo –contestó Antonio—, sólo que esta vez lo tendría yo amarrado a unos grilletes, desnudo y sin… ya sabes, se lo habría cortado primero—. Emilia se echó a reír un poco horrorizada—. O tal vez te habría dado las tijeras para que fueses tú la que se lo cortara. —¡Papá! —¡Es lo que se merecen los hombr

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR