Emilia se bajó del autobús y caminó buscando la dirección que le habían dado por teléfono. Fue fácil encontrarla. El edificio de la constructora era un bloque enorme situado a un lado de una importante avenida. Eso le alegró, significaba que no tenía que andar mucho si se transportaba en bus. Era enorme, una parte recta, la otra, redondeada, brillante por sus paneles de cristal, y con una amplia zona de parqueo. Árboles y jardines, como recordando que en sus proyectos siempre se tenía en cuenta la participación de la naturaleza de una manera funcional. Entró y dio su nombre en la recepción. No pasaron muchos minutos hasta que estuvo ante el mismísimo Álvaro Caballero. Esto la sorprendió. Había imaginado que la entrevistaría alguien de personal, pero al parecer el presidente de esta c

