Tictac

2002 Palabras
C A P Í T U L O V E I N T E: Nunca entendí cómo es que la vida funcionaba, ¿Cómo lo haces? ¿Cómo despiertas un día y sabes a donde quieres ir? ¿Qué tren tomar? ¿Cómo sabes que el próximo camino que tomes no será por el cual te arrepientas el resto de tu vida…? Quizá el destino actúa de maneras en las cuales no podemos entender en primera estancia, quizá por ello—aun sí no lo quería así—Miranda y yo salimos porque necesitamos un poco de aire, y aquella escena que fuimos capaces de ver por lo menos a mí me removió el vientre, como una arcada. Quizá el destino sabía que debía de estar ahí, ¿No? —Parece que paso—. Mencionó en tonó tenue Miranda—. No tardaron mucho. —¿Qué? —. Preguntó confundida, pero noté cómo ella rodaba con cansancio los ojos—. ¿Qué pasa? —Él. Siempre pasa él… Le miré confundida, pero no respondí respecto a ello, caminé hacía Hades con pasos dudosos, quizá esperando que lo que estaba mirando fuera irreal, pero no lo fue. Hades tenía el labio hinchado y los nudillos sangrantes. —¿Qué quieres? —. Preguntó con amargura. —¿Qué te ha sucedido? —, le pregunté a Hades colocándome frente a él, deteniendo sus pasos—, ¿Hades...? ¿Qué te paso? —Taylor, creo que no es buen momento—. me frenó Miranda enojada—. Creo... —Nunca es buen momento—. Miré atenta a Hades—. ¿Estás bien? ¿Qué ha sucedido? Somos historias entrelazadas, alguna vez lo escuché. Y aquello que afectaba a Miranda, recaía sobre mí, sobre James, sobre Hades… Una historia entrelazada, sabía qué si Hades se encontraba así, con aquellas heridas en su rostro y sus nudillos heridos, se encontraba a alguien en algún lugar que tenía los golpes de guerra perdida. —No creo que lo que me pasará, sea de tu interés, guapa—. Sacudió mi rostro con burla, a lo que miré a Miranda, quien rodó los ojos—. Metete en tus asuntos y yo me meto en los míos, fácil, ¿No? No. Si fueran fáciles muchas cosas, habría cosas que no me habrían afectado, ni a él, ni a nadie. Fácil, por alguna razón. Hades se me habría metido en la cabeza y las dudas junto con ello. —Deja que te curé—, le pedí, mirándole atenta—, Miri... —Te veo en un rato—, me dejo un beso en la mejilla y miró a Hades por un par de segundos—. ¿Quién? —En un rato—. Le prometió—. No tienes que hacerlo, Taylor—. Me dijo ahora a mí. Jamás creí que la preocupación que corría en mi cuerpo pudiera ser real, menos por Hades, pero aquí estaba, mirando las heridas que se posaban en su rostro, y me sentía consternada. —Anda—, le dije sujetando su mano, y ahí llegó la respuesta. Aquella alma herida habría sido un viejo compañero de vida, mientras nos adentrábamos al elevador, mis ojos se penetraron en James, quien tenía el rostro herido y sangre colgando de su labio inferior. James estaba herido, así que, la vida nos habría traído hacía acá, a un lugar en dónde nosotros no nos imaginábamos estar, dónde aquellas personas que no se imaginaron esto, no estarían. Éramos una familia, ahora, no estaba tan segura de ello. —¿Saltaras en su defensa? —, Se mofó mientras las puertas se cerraban con lentitud. Mi cabeza se encendió en una alarma, una alarma ruidosa que logró hacer que aquel sonido taladrara mi cabeza de manera extrema. —Hasta donde yo sabía, te parecía de cavernarios pelear—, Resoplé recargándome en la puerta del elevador—. ¿Qué haces peleando con tu amigo? —Ya no es mi amigo. Y tú... —¿Yo? —. Pregunté ante su silencio—, ¿Por qué lo golpeaste? —No es tu asunto entrometido—. Espeto seco para bufar—. ¿por qué quieres ir a mi habitación? ¿Revivir lo de Nueva York? Apenas pregunto eso las puertas del elevador se abrieron y el bajo con burla, solté un insulto entre dientes, en realidad tenía demasiadas dudas. —Imbécil—. Insulte entre dientes. Le seguí con un toque de enfado, puesto que sí, una de las principales razones por las cuales quería ir a curarle las heridas era saber qué habría pasado esa noche en Nueva York, era increíblemente un desastre creer que iba teniendo más lagunas mentales en lugar de llenar las anteriores. Había llamado a casa, pero nadie respondió, supongo que tendrían días ajetreados puesto que mis tías eran un poco extrañas. —¿Sigues queriendo curar mis heridas pequeñas? —, se mofó, para introducir la tarjeta en el lector—. Puedes retractarte aún. —No, no me retractaré—, añadí con tranquilidad—. Anda, que tenemos ensayo en un rato—, dije bajamente entrando detrás de él—. ¿Por qué odias a James? —No lo odio—, respondió desde el tocador, saque el botiquín mirando de reojo—. Solo, no quiero hablar con él prontamente. —¿Por qué? Dejé las cosas en el borde de la cama y le miré, él se acercó y se sentó frente a mí. —No seas entrometida—. Me dijo palmeando mi brazo—. ¿Arreglaste las cosas con Miranda? Solté una risa entre dientes, para mojar un poco el algodón. —¿Será que soy la única entrometida? Mire sus ojos, pasando mis dedos por su cabello despeinado y aquella ligera herida, eran mejores amigos, ¿Cómo un par de amigos dejan de serlo de un día para otro? —¿Lo arreglaron? —Sí—, mencione apartando la mirada de sus ojos—. Somos una familia, deberíamos de vernos así… —¿La familia coge? —, me pregunto sujetando mi rostro, tomé aire—. Que yo sepa… —Ya… deja de alardear, si hubiera sido bueno, podría recordarlo, pero no lo hago—. Exclamé con desaires—. Seguro fue un asco. —¿Acaso crees que algo que salga de mí sería así? —, me acerco—. No digas tonterías, quizá tu cabecita es la que se niega a creer que al final, perdiste—, me jalo hacia el con burla. —Yo no pierdo nunca Hades… —¿Esta segura de ello? —, mencionó con burla—. Miranda ebria no miente, ¿O sí…? Cerré los ojos un poco desganada, al darme cuenta de que quizá Katina no era la única que se habría dado cuenta de ello… —Una buena acción—, me jale soltándome—. ¿Porque simplemente no dices gracias? ¿Tienes que regarme todo el tiempo? La furia recorrió mi cuerpo de manera inmediata, no pude evitarlo, deje las cosas sobre la encimera para caminar hacia la puerta, pero la mano de Hades se posó en mi muñeca, deteniendo mis pasos, haciendo que me estrellara en su pecho. Me sentí ligeramente confundida, no podría negarlo. —No me acostaría contigo ebria—. Me empotro, solté un jadeo, para verle sorprendida—. No necesito que estes ebria para que quieras hacerlo. —Qué tener tanto ego te va a terminar por enloquecer—. Le dije sarcástica. —¿Lo crees? Porque te tengo aquí, y no estas huyendo, no pareces aquella gacela que será cazada… Si no aquella leona, que querrá cazar—. Pensé… *** Tiempo ¿Cuánto tiempo es prudente? Miraba a Hades mientras me encontraba aquí, mientras ensayábamos, curiosa, muy curiosa. Hablaba con Kara mientras nos decían sobre ciertas cosas. Apenas llegue detrás, James me tomó del brazo. —¿Te fuiste con el? —, me reclamo con coraje—. ¿Te das cuenta que es un agresivo? —Es mi jefe—. Puntualizó, esperando que Nelly conteste mi mensaje, acto que no sucedió—. ¿Por qué pelearon? Su rostro cambio, aquellas facciones que parecían estar consternadas se suavizaron para terminar por suspirar pesadamente. —Nada de interés. —Dile, seguro la respuesta le encanta—. Dijo Miri tomándome de los hombros—. Parece que James se ha enamorado de ti, ¿No es así? —Miranda... —¿Por qué no se lo dices de una vez? —, me giré a ver a Miranda—. Parece ser, que James siempre estuvo interesado en ti—. Insistió. —No es el momento—. Le intento frenar James. Pero claro que no habría un momento oportuno, mientras miraba a Miranda quien parecía ser un cachorro herido, me di cuenta, que esto era una bomba que estaba por explotar en cualquier minuto. James no lo dijo en voz alta, pero podía ver que sus ojos parecían estar llenos de nervios, carcomiendo su cabeza de manera extraña. —¡Dile que querías acercarte a ella! ¡Que se te salió de las putas manos James! —, Le grito con molestia. Y no podía entender de que hablaban, por mucho que lo intentará parecía algo que se salía de sus manos, de las de James. —¡Que pares! —, Le pidió con angustia. —¡Dile que siempre fue ella! —¿Qué es lo que está pasando aquí? —, preguntó Kara adentrándose con brusquedad–, No estamos en un mercado, dios, ni siquiera tienen... Mi celular vibro con aquel mensaje que llevaba esperando por horas, deje de prestar atención a las palabras de Kara. Nelly: Hablamos después. Mis cejas se fruncieron con confusión, no podía entender de que era lo que se trataba todo esto, era demasiado confuso para mí, me sentía extraña. Tome mi bolso para salir de ahí, con Hades pisando mis talones. —¿Qué pasa? —Nada—. Mencioné tallando mi rostro un poco cansado—. No quiero escuchar sus peleas, es todo—. Mentí. —Mirabas el celular—, Acusó con molestia—, vamos. —Quiero ir a mi.... —Vamos. HADES Minutos antes... —Dile—. Expresó molesta Kara—. Tendrá más eventos, esto es grave... —Nelly me hizo jurar que no le diría nada—. Exprese seco—. Pero las cosas están empeorando. —Su abuela morirá, ella debería de estar aquí. Ni las mejores acciones harán que no le duela—. Me acuso—. Y será un enojo enorme el que tenga hacía ti. Actualidad. No podía negar las emociones que corrían por mi cuerpo de manera irracional, podía ver a Taylor que se encontraban un poco incomoda por lo que sucedía, sabían que se estaba carcomiendo la cabeza. —¿Por qué parece que no me quieres dejar sola? —. Me reclamo. En algún punto sabía que ella se terminaría por darse fuente de que era lo que sucedía, nunca habría sido amable con ella, y eso era cierto, siempre habríamos ido como perros y gatos. —No imagines cosas, loca. —Sabes algo que yo no, ¿Qué es? —Que debes comer, solo hazlo—. Exclamó seco, mirando mi celular. Nelly: parece ser que no mejorará, le dan un mes o dos, no quiere que le digamos nada a Taylor, quiere que se sienta tranquila y pueda hacer sus pasarelas, quiere verla en televisión. Miré a Taylor, creía que las acciones que estaban teniendo eran demasiado egoístas. —¿Ves? ¡Quiero que me digas que está pasando! ¡Por qué no lo dices! —Cena. —Hades... —Solo supera eso… ¿Cómo podría superar esto?
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