Día cero

2836 Palabras
C A P Í T U L O V E I N T I U N O Hades. No solía creer en muchas cosas, ¿Cómo es que actúa la vida? Quizá tenía a ella en frente, y mi corazón se sentía como una bomba de tiempo que explotaría en cualquier segundo, ¿Lo di por hecho? —No sé nada que no sepas tú—, Mentí, para agradecerle a la mesera apenas trajo las cosas, le di un sorbo a mi copa—. No siempre tendrás la razón, ¿Lo sabes? Claro que ella lo sabía, más no era algo que fuera a admitir de un día para otro, quizá las cosas iban mucho más allá de ello, quizá si lo di por hecho. Pero, ¿Cómo llegue aquí? ¿Cómo es que Miranda y yo habríamos planeado todo esto pensando que saldríamos indemnes? ¿En realidad lo pensamos? —Estoy cansada de esto—. Tallo su rostro con un poco de estrés—. Nunca me dices nada, eres un imbécil. Lo sabía, Miranda no estaba diciéndome algo de lo cual no fuera consciente, lo sabía. Los silencios se hacían tortuosos y comenzaba a creer que estaba actuando como un completo imbécil, ¿Valía la pena? No lo sabía aún… —Taylor, lo siento, pero, hay cosas que no vas a entender todo el tiempo, y está bien—, le dije más calmado—. No puedes controlarlo todo. —¿Has hablado con alguno de mis hermanos? Es lo único que quiero saber—. Murmuro jugando con su copa—. Solo es eso… —¿Por qué te interesa saber? Ella aportó la mirada ligeramente avergonzada, quizá debí de prever que las acciones que tomaría Nelly—que se por si ya eran bastante malas—no harían más que empeorar; siendo así que lo que ellos hacían terminará en un desastre. —Porque a mí no me contestan los mensajes—, murmuro bajamente—. No sé si están molestos conmigo o… —Solo cena, Taylor. Sobre piensas las cosas—. Le dije con desdén—. ¿no estás emocionada? Podrías ir a Milán. Su semblante cambió un poco, mostrándose así un poco emocionada, le dio un trago a su copa, inclinándose hacia adelante. —Claro que lo estoy, quiero hacer que mi abre se sienta orgullosa—. Sonrió con alegría—. Se que fue por ella y sus revistas de moda de colección que yo decidí estudiar esto, serlo, no habría sido sin ella. Y quizá fue aquellas palabras o el modo en el que ella habló, pero sentí un pequeño nudo en el pecho, era curioso, como si ella supiera que balas usar, le di una sonrisa incómoda. MIRANDA —Así que aquí estás—. La voz de James causó cierta incomodidad dentro de mi—. ¿qué fue lo qué pasó dentro? Me quebré. Es curioso, pero no se necesita demasiado tiempo para que algo se rompa por completo, habría conseguido dar justo en el clavo cuando le miré. Siempre supe que era un qué, pero las razones por las cuales me enteré de lo que habría sucedido en realidad, fueron repugnantes. Resulta, que entre las cosas que había traído había una libreta, no recordaba haber empacado ese pequeño libro de pasta negra, y podría haber jurado que en diversas ocasiones llegue a verlo en manos de Katina. La primera página tenía en color rosa remarcado mi nombre y entre paréntesis, un número de página (14). Lo leí, apenas llegué a la primera línea; me di cuenta que era la letra de Katina, pero eso no me detuvo a seguir leyendo todo lo que se encontraba dentro de aquellas páginas sin vida. “Marcus y yo estuvimos charlando, resulta que James se acercó a Miranda por el hecho de ser apegada a Taylor, pero las cosas no salieron como él planeaba. Me pregunto, ¿Será mala suerte? Miranda siempre fue de las personas que llamaron la atención, así que supongo que eso hizo que él se quedara ahí. Pero, la cosa no iba con ella, “Ayudarle a enamorarla”. Quiero contárselo a Miranda, pero, no tengo el corazón para decirle que ha sido utilizada por James. Le he pedido muchas veces que no se enamore de él, su fama no cambiará de un día para otro… pero ella parece enamorada, supongo que ante eso no hay nada que se pueda hacer”. —Supongo que abrí los ojos—, mencioné borde, mirando hacia el cielo—. ¿Cómo pude haber sido tan idiota? En realidad, creí que era yo, pero no… jamás fui yo. Y eso jodía, porque recapitulaba cada segundo de aquella dichosa película por mi cabeza esperando poder mantener mi mentalidad clara, pero era difícil. No sabía cómo era que todo había llegado hasta el día de hoy, jodía. —¿De dónde se supone que sacaste tal tontería? —, preguntó—. ¿Querías hacerme quedar mal con Taylor? Sabía que ella habría accedido con Hades referente a su abuela, quien podría recibir dicha ayuda pasará lo que pasará. Pero… —Cuando Marcus se acercó a Katina, tu ibas en dirección de Taylor, por eso me hablaste—. Mencioné sin verle—. Querías que te ayudará a enamorarle, ¿No? —Miranda… —Lo siento por haber interferido tus planes, si eso fue lo que sucedió—. Mencioné de manera amarga— Después Hades comenzó aquella pelea con Taylor, y fue demasiado tarde, ¿No? No dijo nada, se sentó a un lado de mí, cómo si le hubieran traído una mala noticia, desganado. No negaría que ese sentimiento se sintió cómo un completo desastre, quizá lo fue. —¿Cuándo te enteraste? —Hace unas horas—. Mencioné con desaires—. Así que, eso fue lo que paso, ¿Siempre estuviste enamorado de Taylor? Se giró hacía mí, quizá dentro de sus pensamientos—y los míos—cruzaban las mismas cosas, pero ninguno mencionaba absolutamente nada. No quería aceptarlo, pero no podía poner un contra o algo respecto, Taylor era preciosa, era una chica increíble, del tipo de chicas, que todos quisieran estar con ella. —Nunca estuve enamorado de Taylor, me llamaba la atención, pero… —Viví una mentira, ¿No? Porque yo creía que era yo, nunca fui yo… La mano de él buscó la mía, pero no lo acepté, no quería tener contacto con él, porque me resultaba demasiado asqueroso creer que mientras yo iba enamorada de él desde segundo de escuela, él estaba mirando a mi mejor amiga. FLASHBACK —Me pidió mi número—, chillé emocionada, para después dejarme caer en la cama de Kat—. ¡Dios! ¡Me pidió mi número! Los ojos de Katina me miraron, más no me dijo nada, estaba ahí, recargada en la pared, mirándome con completo misterio, quizá era un poco más de lo que creía. —Deberías ir más lento—. Me pidió con tranquilidad, más no le preste atención—. Las cosas no deberían ir más rápido. —¡Dios! ¡Léeme las cartas! —. Me senté de golpe, a lo que ella aparto la mirada—. Seguro nos casamos. FIN DEL FLASHBACK Quizá con aquella mirada perdida me estaba advirtiendo lo que sucedería, pero no quería escucharlo, supongo que estaba demasiado inmersa en las emociones que sentía, que no me fije que en sus ojos habría muchas más cosas de las que sus palabras eran capaces de expresar. —¿Amas a Hades? Le miré, su labio roto removió algo dentro de mí, eso era curioso. Hablar de amor. ¿Cómo podría decirle que lo que sentía por él no se desvanecía? Qué podía ir detrás de chicas durante todo este tiempo, pero no habría nada dentro de nosotros que pudiera cambiar lo demás. —Tengo que irme—. Le dije levantándome. Sin embargo, su mano me sujeto del antebrazo, deteniendo mis pasos—. James, suéltame. —¿Por qué no lo dices? ¿Por qué evitas esa pregunta? —No estoy evitando la pregunta—. Chillé en un hilo de voz—. ¡Te evito a ti! ¿No lo has entendido aún? ¡Qué me jode verte! —Solecito… —¡No me llames solecito! —, le reclamé molesta—. ¡No me llames! ¡No me mires! ¡Si vas a seguir con tu puto juego de mierda de acostarte con mi mejor amiga! ¡No me interesa saberlo! —Se que es mi culpa, pero… —Sí, es tu culpa, y nada va a cambiar eso. TAYLOR Quisiera creer que él no sabía absolutamente nada, pero no le creía, miré hacía el reflejo del agua que se encontraba de la piscina, para ver cómo una sombra se acercaba a mí, después de unos segundos, Miranda se sentó junto a mí, le miré de reojo, notando cómo se encontraba con los ojos llenos de lágrimas. —¿Estás bien preciosa? —. Le miré completamente, ella negó con el labio inferior temblándole de manera irracional—. ¿Qué pasa? —¿Por qué nos enamoramos de las personas que no deberíamos? —, susurró en un hilo de voz—. ¿Por qué tenía que enamorarme de él? —¿Sucedió algo? —Nunca fui yo, me sorprende que duráramos tanto tiempo de ser así—. Susurró con la voz rota—. Nunca fui lo que él quería, sólo quería… —Ven preciosa—. Le dije abrazándole por los hombros, atrayéndola a mí—. Lo siento tanto… Ella se desmorono, comenzó en llanto una guerra que ninguno de los dos podríamos detener, simplemente me quedé ahí, sentada, pasando mi mano por su cabello intentando consolar su llanto. Me preguntaba lo mismo, ¿Por qué nos enamorábamos de las personas que no debíamos? —¿Te gusta James? —. Preguntó entre llanto, le miré con tristeza—. Porque creo que tú también podrías gustarle. —No saldría con tu ex, preciosa—. Le dije sujetando su rostro, haciendo que me mirará—. Soy consciente de lo que parece, pero somos amigos, y eso será siempre, sólo mi amigo. Ella no dijo nada, sus ojos seguían siendo un mar, y eso me lastimaba, me dolía verla así, recargué mi cabeza en la suya y solté el aire de mis pulmones, quizá habríamos cometido demasiados errores ya… —¿Por qué no puedo ser yo…? —Eres preciosa Miri… —No, sé que soy bonita, pero, ¿Por qué nunca puedo ser yo? —, susurró—. Siempre dicen que soy la persona, que cualquier persona se sentiría afortunada de estar conmigo, pero… Sí es así, ¿Por qué nadie se queda? JAMES Me sentía un cabrón, miré hacía mi copa, para soltar un suspiro, sabía cómo es que se miraban las cosas y que nada podría mejorar con lo que dijera, pero, ella estaba equivocada, en muchas cosas. FLASHBACK —¡Si le haces daño a mi mejor amiga te juro que te haré un embrujo y nunca podrás ser feliz hijo de…! Katina llamó mi atención, parada frente a mí con aquella falda larga y sus ojos furiosos, cómo una felina furiosa, solté el aire de mis pulmones, mientras que ella tapaba el entrenamiento de porristas de Miranda, ella siempre habría sido especial, buena persona, siempre habría sido buena, pero… —Sabes que ella tiene oídos y ojos, y quien le hará daño serás tú con tus palabras—. Mencioné quitándome los lentes de sol—. ¿De qué estás hablando Katina? Ella se sentó junto a mí, para darme una mirada de advertencia. —No quiero que te atrevas a jugar con ella—. Siseó, mientras ambos mirábamos en la misma dirección, Miranda—. Sabes que ella siente por ti algo, siempre lo has sabido, ¿Es por eso que has comenzado con todo esto? —No siempre vas a saberlo todo. Y eso lo sabía claramente, tanto ella, cómo yo, supongo que ninguno de los dos estaba consciente de que lo que pasará entre nuestra conversación podría desencadenar ciertas cosas que fueran más allá de lo que nosotros creíamos… —No quiero saberlo todo, pero sé, que no te gusta Miranda, sino que te gusta Taylor—. Me reclamó con demasiada molestia—. ¿Por qué le dijiste otra cosa a Miranda? Mire a la nombrada, tenía la misma duda, ¿Por qué habría terminado teniendo una cita con Miranda? Las primeras palabras que cruzamos ella me resultó bastante graciosa, es decir, no era lo que yo creí que sería, Miranda era el cliché perfecto de aquellas historias cursis y tontas, pero, mientras pasaba el tiempo e iba conociéndola, me iba dando cuenta que todo lo que yo creía que ella era, estaba más que equivocado. —No hay una sola razón prudente por la cual tenga yo que darte explicaciones, ¿Lo sabes? Su rostro se torció en una mueca. Quizá era porque tardé en hablar, respetaba los dichosos códigos estúpidos que entre Hades y yo en alguna ocasión llegamos a tener, y fue cuando Marcus me habló sobre aquel enamoramiento que el poseía hacia Taylor. —¡Te juro que si le haces daño te las verás conmigo! —, me siseo con furia sujetándose de la camiseta—, ¿Lo has entendido hijo de…? Fin del flashback Lo más interesante de la vida es lo que somos capaces de hacer después de, creí que cuando las cosas comenzaron con ella lo demás no importaría, podía recordar el rostro furioso de Katina cuando me gritó, ella en verdad estaba preocupada por su amiga. Ahora las cosas se repetían como un deja vú dentro de mis entrañas. —¿Vienes a gritarme tú también? —, le dije con desaires—, no tengo tiempo para eso, así que pierdes el tiempo. Sus facciones se convirtieron en una especie de mueca marcada. —¿También? ¿Desde cuándo esto te parece una idea brillante? —, me reclamo—, ¡¿cómo pudiste hacer algo así a la persona que decías amar? Y esa pregunta me resultó irreal, ¿Por qué habría dejado a Miranda? No lo sabía… Nunca la deje de querer, nunca ninguna emoción salió de mi cuerpo y, mientras miraba en dirección de Taylor, recaí en la realidad… —Taylor… —¡No quiero volver a verte! No se de que se trate tu estúpido juego—. Me dijo entre dientes—. Pero, debí de haber cortado esta amistad desde el momento en el que tú y ella terminaron. —¿Estás jugando? —. Sus palabras llamaron mi atención, haciendo un quiebre dentro de mi cuerpo—. Estás jugando, ¿No es así? —Mi lealtad va hacía mi mejor amiga—. Me dijo con enojo—. De verdad, lo perdiste todo, espero te des cuenta, pero esta vez ha sido demasiado tarde. —Taylor… —Y si lo que dijo Miranda es cierto… Perdiste el tiempo, porque yo me di cuenta tarde, pero siempre he sabido que siento y hacía quien—. Mencionó con tranquilidad—. Pero, nunca, nunca, podría ir con alguien, que le rompe el corazón a alguien que es un sol. —Por favor… Taylor, no sigas con esto. —Venía aquí a gritarte, por las tonterías que has dicho, por lo que has hecho, venía aquí a golpearte, pero creo que ya tienes el peor castigo—. Mencionó con frialdad—. Te miró, durante estos meses, has tenido el corazón roto y eso es peor. Apenas dijo eso salió de mi campo de visión, apenas lo hizo me tallé el rostro con frustración, lo sabía, sabía perfectamente que ese era mi peor castigo. Taylor no se equivocaba cuando dijo… Qué este sería mi peor castigo, porque en realidad, lo fue… HADES —Por algún momento, siento que todo ha comenzado, llegado cómo en el momento uno—. Mencionó Miranda limpiando su rostro con lentitud—. El momento cero. El momento cero, con la muerte de Marcus y Katina, cuando nos separamos de ellos, cuando nuestros amigos murieron, de a poco en poco nos habíamos separado aun más, quizá éramos lo único que nos mantenía cercanos… —Quizá, es momento de que las cosas cambien de rumbo. —Quizá… ¿Te digo algo? —. Preguntó Miranda, le miré—. Ya no tiene caso, ya no me gusta James… Y ella estaba segura de lo que ya no sentía, y yo comenzaba a preguntarme, ¿Hasta donde sería que nosotros lo aceptaríamos? —Ven—. Le dije, abrazándole por los hombros—. La vida seguirá. Lo hará…
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR